lunes, 21 de noviembre de 2016

TOBÍAS DÍAZ BLAITRY GRAN POETA Y PROFESOR PANAMEÑO

Un Pájaro de Papel, por
Tobías Díaz Blaitry

Un pájaro hecho de papel
una pelota hecha de trapo.
Un golpe en la barbilla
El galope del mar sobre mi pecho.
La arena entre chocolate y negra
sobre mi pecho.

Cabeceo la pelota y caigo
Me sangra la rodilla.
¿De dónde saco estos recuerdos,
estas miserables ausencias?
Despierta, cabeza hueca,
es el día, no la noche.

Si solamente despertaras de estos sueños,
o los dejaras abandonados entre los tamarindos o en la playa,
como el cangrejo deja su caparazón, para siempre.
Con estas memorias deben construirse nuevos mundos,
hay que romper los viejos espejos
El pájaro de papel.


La Amada Perdida, por
Tobías Díaz Blaitry

¡Oh, cuánto quiero ahora tu pálida sonrisa,
tu delgadez de cierva que odiaba inútilmente,
tus gestos y canciones tan llenos de tristeza,
tus locas ansiedades girando hacia la muerte!

¡Oh, cuán lejana estás ahora que te quiero!...
Lejana como estrella que brilla levemente
en el oscuro fondo de las cosas perdidas,
perdidas para siempre...

Del libro: La Luna en la Mano. 1944.

Enigmas, por
Tobías Díaz Blaitry

Yo soy quien vive;
yo soy quien ama;
yo soy quien odia;
yo soy quien muere.

Y todo es cambio
y todo es permanencia.
Sale el verano,
entra el invierno.

Los árboles florecen.
Pero mi amor no florece.
Más tumbas se van abriendo,
nuestros amigos mueren.

Pero la tarde es bella.
Así, día a día
recorremos las salas
del mundo.

Desde esta ventana
vemos pasar las cosas:
sonidos y trébedes y harapos.
Y un loco tropel de mariposas.

En medio de todo, sin embargo,
a veces me detengo.
Y los enigmas pasan.

Del libro: Imágenes del Tiempo. 1968.

Programa, por
Tobías Díaz Blaitry

Cantar al amor y a la vida.
En esta tierra multiplicarse.
Sembrar en el alma un ritmo alegre.
Soñar canciones en los laberintos del sueño.

Vivir como si todo tuviese sentido.
Decapitar esfinges.
Vivir como si todo fuesen flores
y cristales de fuego.

Vivir intensamente
y escuchar el eco
de nuestros pasos nocturnos.
Ocultar el veneno.

Las ojeras esconder.
Lanzar los brazos fuertes contra el agua.
Empujar la vida más allá de si misma
hasta el límite mismo.

Llenar las cámaras de obras e instintos.
Dar la mano al caído,
Abandonado
de Dios en la intemperie
del invierno triste.

Jugar en la ribera
de la madurez sensible.
No desear más que la vida
y soñar a veces que somos eternos.

Del libro: Imágenes del Tiempo. 1968.

Tu Nombre, por
Tobías Díaz Blaitry

Tarde y tarde
repite mi boca tu nombre.
Como una cicatriz aquí lo llevo
en medio del corazón.
Y a veces, sí, te veo pasar,
astro fulgurante sobre la noche oscura.
Y de pronto todo resplandece
y brilla. . . por tu nombre. . .

Del libro: Imágenes del Tiempo. 1968.

Tobías Díaz Blaitry
(1919-2005)


Nació en la ciudad de Panamá el 23 de marzo de 1919. Adquirió títulos de Perito Mercantil en 1935, Maestro de Enseñanza Primaria en 1938, se graduó como Profesor de Enseñanza Secundaria con especialización en Filosofía e Historia en la Universidad de Panamá en 1948; Obtuvo el titulo de Master of Arts en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Chicago en 1950 y en 1963 obtuvo el Doctorado, en Filosofía y Letras, en la Universidad Central de Madrid. Murió el 2 de octubre del 2005.

Fue Secretario General de la Universidad de Panamá. Combinó su gusto por la poesía con la docencia. Fue profesor de diferentes cátedras (filosofía y lógica) en la Universidad de Panamá, en la extensión de Nova University en Panamá y en Florida State University, extensión de Panamá. Su primer trabajo de maestro fue en la primaria de Pocrí de Aguadulce (Coclé) de 1938 a 1940. De 1950 a 1958 fue profesor regular de estudios sociales y filosofía en el Instituto Nacional. Dirigió por varios años la Sección Artes, Letras y Ciencias del diario El Panamá América. Además de los versos también se dedico al cultivo de las orquídeas y los bonsái, así como a la cría de caballos.

Fue también Presidente de la Unión de Estudiantes Universitarios (1946-1947), Representante estudiantil ante la Junta Administrativa (1946-1947), Secretario General de la Asociación de Profesores de la República (1957-1958) y Agregado Cultural de la Embajada de Panamá en España. Académico de número de la Academia Panameña de la Lengua y su Secretario Perpetuo además de Académico Correspondiente de la Real Academia Española.

Díaz Blaitry publicó su primera obra La luna en la mano en 1944, con la que obtuvo el primer lugar del certamen Ricardo Miró en la categoría poesía en 1943; premio que logro conquistar en otras tres ocasiones; en 1947 con Poemas del camino, en 1980 con Pájaros de papel y en 1997 con Sueños ante un espejo. En 1998 obtuvo el Premio Universidad de Literatura y Arte que concede la Universidad de Panamá y el 5 de diciembre del 2001, el Instituto Nacional de Cultura (INAC) le otorgó el Premio Nacional de Poesía Ricardo J. Bermúdez, en reconocimiento a la larga trayectoria de Díaz Blaitry en el campo de los versos nacionales.

Fuente: Panamá Poesía

RICARDO J. BERMÚDEZ GRAN POETA Y FIGURA LITERARIA DE PANAMÁ

Poema del Olvido Imposible, por
Ricardo J. Bermúdez

A cada beso de tu viva rosa
comienzan nuevas eras de canción.

Feliz espigadora de poesía,
camino de aire, júbilo de pan,
las aguas de tus ojos soñadores
están llenas de música y de sol

Sonido dulce de lejanas voces
en el sueño que copia tu mirar.

En tu pena mi pena fue tu apoyo,
en mi dicha tu dicha fue la luz,
en todos mis silencios perduraste
estrella de mis noches sin fulgor.

Sucumbe entre las manos extraviadas
tu imagen presurosa de jazmín.

Presencia de tu sangre en mi cerebro,
blancura de tus dientes en mi cal,
uncido para siempre a la memoria
bajaré a las raíces del dolor.

Más allá de la noche y de la angustia
se agitan tus aromas de mujer.

Del Libro: Poemas de Ausencia (1937)

Poema del Dolor Infinito, por
Ricardo J. Bermúdez

Bajo el olvido de la noche muda
se desploma en mis sueños la inquietud

Todo el vacío que tu ausencia deja
abre de par en par la soledad,
la angustia desordena los caminos
y me asaltan las olas de tu adiós.

La nostalgia los astros picotea
tus señales de pan para volver.

La amarga inmensidad se multiplica
en círculos de brazos hacia tí;
el insomnio que ronda entre la niebla
se rinde fatigado de ladrar.

Tu sollozo el olvido desdibuja
entre las grietas del atardecer.

Quizá la lluvia tu memoria enciende
cuando cubre de flores mi dolor,
que la esponja del aire enjuga el tiempo
y como un demente el día echa a correr.

Tus manos, de la ausencia rescatadas,
me humanizan sobre la cruz del sur.

Del Libro Poemas de Ausencia (1937)

Tamborito Triste, por
Ricardo J. Bermúdez

Te vas, Florecita Blanca,
madurada de adioscitos,
con tus cabellos de azúcar
y los ojos de aguacero.

Llórele de la tinaja
llorando rosas de arcilla.

Florecita boquiabierta,
descalza de ruiseñores,
por el aire te me escurres
sin que respire tu beso.

Ajé y ajá que te siguen
mis pies de estrellas sin nombre.

Porque quedo sin tu risa
voy a morirme de sombra,
y el eco del valle frío
se comerá tu recuerdo.

Adiós Florecita Blanca,
adioscito cabizbajo.

Del Libro: Adán Liberado (1944)

Unidos Como Un Número Insoluble, por
Ricardo J. Bermúdez

Unidos como un número insoluble,
la Humanidad y yo somos un sólo concepto indivisible,
un líquido sin forma vaciado sobre el Tiempo,
que no rasgan las uñas de la brisa ni enturbian los paisajes.

Con la invisible savia de los cantos,
vamos creciendo mutuamente esbeltos
por el camino de las altas estrellas silenciosas
en busca del hallazgo presentido.
Nada pueden hacer los meridianos con sus doradas hoces
dividiendo los pétalos del mundo,
ni los lóbregos brazos de los mares
hundiéndose en la tierra maternal y doliente.
Es tan mío el dolor que corre por todos los compases,
entre los agrios ríos de lágrimas descalzas,
que aunque mis ojos no hayan dicho una palabra de protesta
mi corazón se empaña perennemente de neblina.
Del Libro: Adán Liberado (1944)

Canto heroico - 1,
por Ricardo J. Bermúdez

El azul de la sangre emponzoñada:
el verde azul de las injurias
que espesa el verde frío
sanguinolento de los dólares,
era el color de aquellas horas
cuando el escarnio
colmó al fin la abulia de la oveja.
Entonces, de los ojos profundos de la muerte
un huracán de niños enfiló su vorágine
contra las opulentas estulticias,
reapareció la luz y se rajaron los muros del desprecio.

Al pueblo de Panamá en los primeros
días de enero de mil novecientos sesenta y cuatro.
Del libro: Poesía Selecta

Ricardo J. Bermúdez
(1914-2000)

 Ricardo J. Bermúdez Nació en la ciudad de Panamá, el 22 de agosto de 1914. Hizo sus estudios secundarios en la ciudad de Panamá, en el Colegio La Salle. Obtuvo el grado de arquitecto en la Universidad de Sauthern, California.

Fue uno de los más importantes poetas de la vanguardia panameña, una de las figuras literarias de mayor prestigio nacional. Sus extraordinarias aportaciones al oficio poético, mezcla de sensibilidad, imaginación, vivencias comunicables y rigor literario, hacen del conjunto de su obra un testimonio artístico digno de trascender las fronteras nacionales y de ser apreciado en el contexto de la literatura latinoamericana.

Tanto en el campo educativo como en la actividad profesional logró acrisolada reputación. Fue miembro de la Academia Panameña de la Lengua, profesor de la Universidad de Panamá, funcionario del Ministerio de Obras Públicas, Ministro de Educación en 1951, Decano de la Facultad de Arquitectura; fundador y miembro de la Junta Directiva de La Prensa, Diario Libre de Panamá (1980), miembro de la Junta Directiva de la Universidad Santa María La Antigua (1982-1987), presidente de la Junta Directiva de la Universidad del Istmo (1987) y Columnista del Diario La Prensa (1992-1994).

Obtuvo dos veces el segundo premio en la sección de poesía del Concurso Ricardo Miró, con sus obras Adán Liberado (según los críticos, "uno de los mejores libros escritos en el país") y Cuando la Isla era Doncella, hermosos poemas, formado por Catorce temas taboganos, en donde el sentimiento de la naturaleza tiene categoría principal. En 1961 obtiene el primer lugar con su obra Con la Llave en el Suelo.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA

domingo, 20 de noviembre de 2016

ACADÉMICO ACADEMIA MUNDIAL DE CULTURA E LITERATURA

Nombramiento como Académico de número Academia Mundial de Cultura e Literatura de Brasil (2016) teniendo como Patrono a Ricardo Miró y ocupado la silla 60 para mí un honor recibir este hermoso Diploma que me acredita como tal.

Ya anteriormente había sido nombrado Miembro Asociado de la Academia Norteamericana de Literatura Moderna con sede en New Jersey Estados Unidos (2016) y Miembro Correspondiente de la Academia de Artes, Ciencias y letras de Iguaba Grande, Brasil (2014) muchas gracias por estos inmerecidos nombramientos a este humilde Poeta y Escritor Panameño.

Gracias

Robert Allen Goodrich Valderrama




Aquí los otros Dos nombramientos Academia de Artes, Ciencias e Letras en Brasil (2014) y Academia Norteamericana de Literatura Moderna en USA (2016).


JHAVIER ROMERO HERNÁNDEZ GRAN POETA Y DRAMATURGO PANAMEÑO

Miro este cuarto

Miro este cuarto que estuvo dedicado a los naufragios.

Me hace pensar en un puerto de ídolos tristes

donde estoy extraviado,

y en ese rumor de multitud errante que se produce

cuando tu cabellera desampara la tarde

y la mirada del mundo se desliza en su materia de relámpago.


Miro este cuarto donde estoy extraviado,

y llamo sin saber a quién,

y miro las ventanas rotas por la luz del aguacero,

y vuelvo a llamar

y corro entre la sombra de un latido

y me desbarranco hasta el fondo de mi grito

porque quiero morirme de mirar el mar.


De “Lluvia Inflamable”

JHAVIER ROMERO
Jhavier Romero (La Chorrera, 1983) poeta, director de teatro, dramaturgo, músico y profesor de Literatura. En el año 2002, obtuvo el Premio de Poesía “Demetrio Herrera Sevillano” por su poemario Delirios de la sangre. En los años 2004 y 2006 obtuvo Mención de Honor en el Concurso de Poesía “Gustavo Batista Cedeño”, con las obras Poemas para encontrar a un ser humano y Meditación en un laberinto, respectivamente. En el 2009 obtuvo el premio único “Gustavo Batista Cedeño” por su poemario Lluvia Inflamable. En el 2015, su poemario El fin del océano fue premiado en el concurso nacional de poesía “Esther María Osses”

TOMADO DE: CIRCULO DE POESÍA

LUCY CRISTINA CHAU GRAN POETISA Y ESCRITORA PANAMEÑA

Mirar el cielo

Agonizo en la ciudad
me sumerjo herida
y no sólo por ello
cuesta respirar.

No es del todo el aire
matizado con tabaco y maldad
ni las aceras angostas
o el aroma
que me imparte la miseria.

Detengo la misión del día
ante el reflejo que me nombra imperfecta,
miro a toda la gente que gravita
serenidad en el iris de otras coordenadas
multitud de intentos
gotas de estupor
personajes del sueño.

La bala que espero
me toca el hombro
ruega mi chaleco
cedo
en su bondad me recupero
pasa el aire simple
diafragma completo
luz
que no es letrero
grito “libre”
con la sola vocal que recuerdo
y dos segundos antes
supe que en esta ciudad
la única forma de mirar el cielo
es tirada en el suelo
como un muerto.

Casa rota

Sólo escuché silencios repetidos,
y un eco imitando mi voz dolida.

Abrí todas las puertas,
desperté las luces,
abrigué las sillas desnudas.

Dejé caer la casa
– manos de avena,
dulces, tibias, desechas –
dejé dormir las flores
y no volvieron del sueño,
cerré las ventanas,
sellé la entrada,
doblé la espada.

Divinamente triste
ha llovido la tarde,
susurro de adioses,
miradas vacías.

Tengo frío
de veinte inviernos,
hoy se quiebra el sauce
y estamos secos.

Mañana
la llave me espera
pegada a la puerta.

Iré a su encuentro
con la huella de siempre,
el cerrojo domado,
la alegría extinta
y cinco hermanos
que van a querer
– entre todos –
tocar lo que se ha ido.

LUCY CRISTINA CHAU
Panamá (1971). Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2009-2010 en la categoría Cuento, Premio Ricardo Miró 2008 en la sección Poesía y Premio Nacional de Poesía Joven Gustavo Batista Cedeño en el 2006. Es egresada de la Universidad de Panamá como Licenciada en Humanidades con especialización en el idioma inglés y tiene un Post-grado en Docencia Superior por la Universidad de las Américas.  Desde 1993 pertenece al Colectivo de Escritores José Martí, y desde el 2010 co-organiza el Festival Internacional de Poesía Ars Amandi, Panamá. Es además intérprete oficial autorizada (inglés-español) y cantó como solista y coros en el disco Vida de Perros de la agrupación panameña Trópico de Cáncer. Fue la creadora y conductora de la iniciativa artística El Cuento de los Martes, en el año 2003 y actualmente continúa El Cuento de los Martes Virtual en formato de blog.

Entre sus publicaciones individuales está el poemario Mujeres o diosas de la Colección Casa de Poesía en Costa Rica, el libro de cuentos De la puerta hacia adentro, de la Universidad Tecnológica de Panamá, el poemario La Casa Rota de la Editorial Mariano Arosemena del Instituto Nacional de Cultura de Panamá, el poema IndiGentes, de edición independiente; y el poemario La Virgen de la Cueva, de la Editorial Mariano Arosemena

Fuente: Página de la Autora.

sábado, 19 de noviembre de 2016

DEMETRIO HERRERA SEVILLANO EL GRAN POETA POBRE


Cuartos, por
Demetrio Herrera Sevillano

Zonzos
de calor y noche,
pasan cuartos
            Cuartos...
            Cuartos...
Cuartos de la gente pobre
con sus chiquillos descalzos.
Cuartos donde no entra el sol,
que el sol es aristocrático.

Mujeres semidesnudas
están lavando en el patio,
y pregonando los fogones
un silencio
            cuadrilátero.
Cuartos donde necia da
la tos, funeral silbato.
Cuartos con sus caras mustias,
con su exposición de harapos.

La enferma se asoma y llama...,
la enferma se asoma y llama
al viento, que no hace caso.
Aprieta el zaguán oscuro.
Abofetea el tinaco.

y
zonzos,
            de calor y noche,
pasan cuartos.
            Cuartos...
            Cuartos...
Cuartos de la gente pobre
con sus chiquillos descalzos.
Cuartos donde no entra el sol,
que el sol es aristocrático.

Calidonia, por
Demetrio Herrera Sevillano

Los automóviles gritan.
El tranvía pide permiso
y el viento me cae encima
atropellado por los autobuses.

Súbito, ¡zas!,
un jamaicano salta,
del brazo de la vía,
al heroico pescante de una chiva
que se come -¡golosa!- la distancia.

La calle respira por sus callejones.
y
-carbón de mangle en bruto-,
en soso monorritmo,
las sólidas cabezas.

-What are you doing, my brother?
-Nothing, nothing.

Por aquí a las cantinas
pariéronlas juntitas
como a las hermanas Dionne,
y hay un hedor travieso
que insiste en molestarme.

Negros. Más negros. Más negros.
-What are you doing, my brother?
-Nothing, nothing.

Terquedad de las casas
en atajar la calle,
que intenta liberarse
-¡delicioso!-
del trato siempre injusto
que danle los vehículos.

¡Calidonia!
Algunos cruzan corriendo...
Las chivas se persiguen
y ríos abigarrados de gente que va y viene
inunda las aceras.

En el ombligo férvido
el policía del tránsito
abofetea el ambiente.

Tú Siempre Dices Que Sí, por
Demetrio Herrera Sevillano

Paisano mío,
panameño;
tú siempre respondes: «sí».
Pero no para luchar.
Que no para protestar
cuando te ultrajan a ti.

Paisano mío,
panameño:
tú siempre respondes «sí».

Si te dan un peso diario,
«Sí, sí, sí.»
Si te gobierna un tirano,
«sí, sí, sí.»

Paisano mío,
panameño:
tú siempre respondes «sí».

Aprende a decirle «no»,
aprende a decirle «no»
a lo que le dices «sí».

Pero no, que dices «no»
cuando necesitas «sí».
Y al decir «sí» cuando «no»
y «no» cuando debes «sí»,
resulta que tu «sí» es «no»,
lo mismo que tu «no» «sí».

¡por favor!
Que no se diga
Que tú no tienes conciencia.
¡No, no, no!
Ni que sólo dices «sí»
aunque necesites «no».
Ni que te gusta el ultraje.
¡No, no, no!
Ni vagar en la miseria...

Pero no, que dices «no»
cuando necesitas «sí».
Y al decir «sí» cuando «no»
y «no» cuando debes «sí»,
resulta que tu «sí» es «no»,
lo mismo que tu «no» «sí».

Tú siempre respondes: «sí»,
paisano mío,
panameño;
tú siempre respondes: «sí».
Pero no para luchar.
Y menos para ultrajar
cuando te ultrajan a tí,
paisano mío,
panameño;
tú siempre respondes: «sí».

Vida Pobre, por
Demetrio Herrera Sevillano

He vuelto triste a mi tugurio. Triste.
Mi madre, perspicaz, ha comprendido
que nada he conseguido...
nada contra el dolor que nos asiste.

Está el fogón cual lo dejé: dormido.
Pero la pobre en ocultarme insiste
el hambre que su rostro ha deprimido,
y, "mañana, -me alienta- tú persiste".

Dúlcidas expresiones que comprendo!
No quiere -madre al fin- mirar conmigo, ...
conmigo el mal, sobre mi mal creciendo.

Y así marchamos, tras la misma estrella:
hoy ella riendo, y yo, porque consigo;
mañana sin reir, ni yo, ni ella.

del libro: Los Poemas del Pueblo


Nocturno de las Calles, por
Demetrio Herrera Sevillano

En la rodilla de un poste
--rubí que luce la noche--
el foco sobresaltado
de una cajilla de alarma.

Los faroles eléctricos
--candelabros ante el muerto
de la calle--
echan sus brazos de luz
en las espaldas sedosas,
del silencio.

Están las casas pensando.
Y el cielo --mesa de Dios--
viste su carpeta bruma.

Traigo la mirada: grave
me va observando la sombra.
Entre la sombra hay un bulto:
algún fantasma en la sombra.

Abro el compás de mis piernas
y marco un punto
                            2
                                3...
y marco miles de puntos.

La soledad ha dormido
a la ciudad en sus brazos.

Sólo mi existencia sigue:
la lleva el sueño a empellones
hacia sus paredes 4.

Del libro: Kodak. 1937.

DEMETRIO HERRERA SEVILLANO
(1902-1950)

De padre colombiano y madre oriunda de La Chorrera, nace en Panamá. Es un hombre pobre, que vive en esta capital, salvo algunas ausencias en San Blas y David. Sólo hizo estudios de escuela primaria. Pero en las lecturas y en la vida encontró su verdadera formación. Fue de oficio encuadernador. Se casó joven, y tenía hijos. Con uno de ellos vivía, en una habitación sórdida, cuando le sorprendió la muerte durante la siesta. Al regresar su hijo de la escuela, lo encontró muerto. Vivía cerca de la plaza de Santa Ana, verdadero centro popular de Panamá. El -como antes Demetrio Korsi- fue cantor de la plaza y de sus aledaños de pobres. Sus poemas, según Pedro Rivera, son «radiografías del alma popular».

Se inspira en sus lecturas -Vicente Huidobro, García Lorca, Rafael Alberti, Nicolas Guillén y Julio Flóres-. Se le ha considerado como el verdadero poeta del pueblo que ha tenido Panamá.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA

CÉSAR YOUNG NÚÑEZ GRAN POETA PANAMEÑO




Adiós a la infancia,
por César Young Núñez

Vivo en el deseo de encontrarla en un
mundo de paz.
                           Vinicius de Moraes.

Adiós infancia, ya te fuiste,
y yo no he de volver para encontrarte.
Inútil fue que te colgaras del tiempo
como un pez a un caballito de mar.
Quisiera verte ahora y llevarte de la mano
por las avenidas irreales del recuerdo.
Eras un valle de ternura,
sencillamente eso, un valle de ternura.
Nos queríamos tanto!
Querías ser pobre,
y ayudar a cruzar la calle a las viejitas.
Oh Dios mío! Que buenas eras, Infancia!

En el invierno la lluvia corría por los techos,
mojaba la ropa de las lavanderas,
danzaba por las calles, humedecía el rostro de los pescadores,
y viajaba en el navío blanco del alba.
La vida tenía el aroma de las tiras cómicas
y de los vendedores de frutas.
Ah!, la vida qué otra y qué distinta!

Oh, cómo quisiera no acordarme de estas cosas!
Dios mío, dame fuerzas!
San Gregorio Mártir, dame muchísima fuerza!
Qué haré contigo, Memoria, que me cuentas todo!
Pobre de mí! Jugabas a la gallina ciega,
eras a la vez Carlos Gardel, Joe Dimaggio y Kid Chocolate.
Paz! Paz! Memoria mía!

Perdóname. No quise recordarte
en esta tarde de mariposas bordadas en el viento.
Cálmate ilusión que un día fue mi infancia!
Recordar es triste oficio.
Y hace unos momentos estuve a punto
de derramar océanos de lágrimas,
ahorros de lágrimas.

El tiempo, claro y veloz,
se tragó los calendarios.
Yo no pude impedirlo.
Pensé que tal vez nada iba a cambiar.
El cine, la playa adonde ibas a soñar lejanos viajes.
El fantasma aquél que se me apareció en una noche de luna.
Las golondrinas del parque que dormían el verano.
Oh, cómo quisiera decirte esto sin herirte!
Tuve que olvidarte para ir a las trincheras de la vida.
Debo explicarte que no me fue posible recordarte.
Tanta nostalgia no era posible!
Tanto dolor no era posible!

Oh mísero de mi! Quisiera ser niño.
Matricularme en otra vida.
Aprender el lenguaje de los grillos.
Dentro de poco perteneceré al Partido Comunista.
Oh cállate ambición mía!
Si me fuera posible convivir con las hormigas!
                  (Santa María, Madre de Dios,
                  ruega por nosotros, ahora,
                  y en la hora de nuestra muerte.
                  AMEN!)

Mañana! Mañana!
Quién dirá que tú existías,
Infancia mía para siempre muerta!
La tristeza vive conmigo.
La pobreza vive conmigo.
No sé como decirlo: agua, música, flores,
cumpleaños, sexo, hambre, muerte.

Mamá! Mamá! No puedo sufrir más!
Científicos japoneses, auxílienme!
Ludwig Van Beethoven, acude presto
con tus variaciones para un poeta moribundo!
Rezad, rezad por mí, el poeta no respira.
Poetas rusos, poetas del Brazil y del Atlántico,
os encargo el epitafio a mi cadáver.

(Oh! Otra vez esa Voz! Tal vez la voz de la Infancia!
No puede ser. Tal vez el espíritu que cité
una vez en una sesión espiritista.)

Perdóname, Infancia. Perdónalos a todos.
Y si es posible, diles que no les guardo ningún rencor.
Que en mí vive el amor a la vida, el amor a los seres y a las cosas.
Y que espero finalmente pintarle dos alas a la Poesía
y llevarla al cielo de las musas.

Adiós, Infancia, adiós. . .
Adiós Infancia buena y pálida.
Infancia mía de mis buenos sueños.
Adiós te digo tiernamente. Adiós! Adiós!
Yo no he de volver. . .

Del libro: Poemas de Rutina.

Calle de Salsipuedes,
por César Young Núñez

Calle de Salsipuedes
Calle con pulseras de vientos
y colinas y laberintos
Calle inclinada
como el delicado cuello de un cisne
Calle estrecha como el túnel de un bambú
tal como una jarra llena de monedas
crece tu música en mí
tus palabras que corren
como una llamarada de perros
el sol que llega y saluda con halago
los buhoneros y sus voces
rayadas con el amor a la vida
la billetera con anillos de sueños en las manos
la empleada que va al mercado
con un ojo colgado de la calle
y el otro del cielo
Calle que chupas aguardiente
y con mil piernas llegas a la casa
vamos a echarnos un trago
harto ya de hacer muecas
a la miseria que pasa
Heme aquí con mi corbata de lunas
y mi paraguas color de tiburón
Calle subdesarrollada
Calle donde la vida caminó descalza
con pregones en la madrugada
Calle donde le fabricamos
un ataúd a la amargura
y nos quedamos con sus hijas
para alimentarlas cada día
Calle orgullosa esplendor del mundo
bazar suelo mercado blanco
donde “Chorrera” el amigo de la infancia
vende pañuelos ganchos
peinillas con música de pájaros
y cordones espejos juguetes para la vida
y souvenirs y baratijas
Abandonado cielo dulce calle
que sin saber te quieren echar a la calle
quieren que te vayas
como una huérfana a ninguna parte
te quieren hundir y que te ahogues
destruir tus carretillas con naranjas
tus cintas de colores tu corazón de papel
tus chicharrones llenos de sol
y tu sonrisa con verduras y limones
te quieren echar a la calle
esos hijos con tripas de culebras
Calle deslumbrante
que paseas el domingo por la tarde
tan seria como un juego de bingo
que te dejas retratar
por un fotógrafo ambulante
con esas cámaras trípodes en cajas de madera
Oh nunca me olvidaré de esas fotos
donde luces un lazo rojo en la cabeza
ó una franela a rayas
y gorro de marino
Mi calle sin nubes mi biografía
Esta mañana estoy hablando de ti
en la panadería
con tus personajes famosos
Madindín
El Loco Tín
Capitán Velorio y Pata ‘e Loro
Oh debieran enrojecerse de vergüenza
si te alejaran de mí
decretando tu exilio. . .

Del libro: Poemas de Rutina.

No llores más que tu llanto me entristece,
por César Young Núñez

Lloro por las cosas que uno siempre quiso
y nunca tuvimos ni la sombra
Lloro por el hombre de la tienda azul
que le robaron dos tazas de té
y tiene el corazón destrozado
Lloro porque no le hice nunca una canción de Kuna
al  poeta Aristeides Turpana
por no dominar el idioma Kuna
Lloro por el kama sutra porque no es sutra ni la kama
Lloro por el hambre porque nunca tiene sed
Lloro por la sed porque nunca tiene hambre
Lloro por la mujer que todavía amo
Lloro por Janis Joplin y Violeta Parra
porque llenaron mi corazón de música
Lloro porque siempre me fui sin decir adiós
Lloro por mi juventud de vino y tesoro
y cuando quiero llorar suben de precio las lágrimas
Lloro por la llorona loca, por el llorón
Lloro loros, Loros lloros
Lloro por Llorente y por mi llorillanto
Lloro por mi llori/queo técnico en el octavo asalto
Y cuando no me dan de beber lloro!

Del libro: Carta a Blancanieves.

Máximas para los pajaritos sin hogar,
por César Young Núñez

Hoy amaneció
la ciudad sin árboles
y al aire durmió anoche
con los ojos de Charles Dickens
suspendidos en el cielo.
Hombres con cara de cemento,
espantapájaros de hierro,
decretaron
la tala de los árboles
para tapar el sol
con los cabellos.
Oh mis buenos amigos,
por eso os escribo
estas máximas minúsculas
con la aprobación de la
Sociedad protectora de los pájaros
y la Junta de Inquilinato de las plumas.
En primer lugar
cuando oscurezca
dormiréis calladamente
en la ornitología de las cúpulas
donde las iglesias
os miran con ternura.
Haced vuestros nidos
en la cabeza de los calvos
que os quedarán eternamente agradecidos.
Haced vuestras necesidades
en las cabezas de los que tienen cabeza de aserrín
y la exhiben públicamente.
Poned vuestros huevitos
como un céntimo de sol
en la mano de los pobres.
Para que puedan volar sin trabas
(sin que les cuelguen un ticket por velocidad)
llevad los niños a la escuela
y sobre todo a las niñas
en un vuelo expreso.
Es importante que os deis cuenta
que tendréis que llegar a las ventanas
de los hospitales de caridad
para que con vuestro canto
alegréis a los enfermos.
También ensayad cantos nuevos
(con sonido estereofónico)
en las salas de maternidad
y en los asilos de ancianos.
Deberéis sortear toda clase de peligros
(favor no olvidar los rayos Lasser)
en todos los vuelos que emprendáis.
Pero no os desesperéis,
porque después de todo,
mañana cuando amanezca
encontraréis otros árboles
creciendo en mi garganta
en el silencio deslumbrante
del invierno. . .

Del libro: Poemas de Rutina.

César Young Núñez
(1934)


Nacido en la ciudad de Panamá, el 24 de abril de 1934. Bachiller del Colegio de La Salle (1952). Licenciado en Filosofía y Letras con especialización en Español por la Universidad de Panamá. Catedrático universitario, poeta, narrador y columnista.

Desde temprana edad muestra su afición por la poesía, colaborando con los diarios locales y en revistas nacionales y extranjeras. Ejerció el periodismo literario como corresponsal en Panamá de la revista Mexicana de poesía Pájaro Cascabel y en 1971, junto con sus compañeros generacionales, participó en la publicación del cuaderno de poesía Sie7e. Young Núñez es reconocido por sus recitales, individuales y de grupo.

Colaborador del Diario La Prensa en la década de 1980, con sus columnas Las gafas de Groucho Marx y el Viaje submarino en veinte lenguas, firmadas por Julio Viernes. Después su hábil pluma pasa a la revista Ellas de La Prensa, donde durante casi 25 años aparece su columna Cartas a Julio Viernes, que luego se traslada al suplemento dominical Mosaico.

Refiriéndose a Young Núñez, Rodrigo Miró nos dice en su obra, Itinerario de la Poesía en Panamá: “De ascendencia china, lo que parece explicar cierta buída lucidez que le caracteriza, es dueño asimismo de una vena de humor no frecuente en nuestras letras. Admirador de Nicanor Parra, practica el antipoema y la literatura del absurdo”. Y podemos agregar, que al leer a Young Núñez estamos frente a la poesía jocosa, a los versos que nos sacan una sonrisa y hasta nos arrancan una carcajada.

Obtuvo una mención honorífica en el Concurso Literario Ricardo Miró de 1962, con el libro inédito Del otro lado del viento. Segunda mención honorifica del Concurso Literario Ricardo Miró de 1965, con su obra Poemas de rutina. Premio Universidad (1972-1973), con la obra Instrucciones para ángeles. En el año 2002 se le concede el Premio Nacional de Poesía Ricardo J. Bermúdez, por su aporte original a la poesía panameña. En el 2014, como reconocimiento a su trayectoria poética, es distinguido con La Condecoración Rogelio Sinán. Young Núñez ha sido incluido en varias antologías sobre poesía panameña e hispanoamericana.

Fuente: Panamá Poesía