miércoles, 23 de noviembre de 2016

JOSÉ DE JESÚS MARTÍNEZ "CHUCHÚ" POETA ESCRITOR NACIDO EN NICARAGUA Y NACIONALIZADO PANAMEÑO

Hacer la Paz – 9,
por José de Jesús Martínez

Ahora amanece.
La luz, por fin, nos ha encontrado.
Tápate, estás desnuda.

¿Oyes? La gente.
Son la gente.
Seres despreciables.
Nos llaman.
Nosotros mismos nos llamamos.
Tú por tu nombre: la Fulana.
Yo por el mío: el Zutano.

Oh, gente despreciable, oh vida
maligna, odiosa.
Vístete ya, desayunemos,
orinemos.
¿Qué le vamos a hacer?

Del libro: Hacer la Paz, 1964.
Publicado en:
Revista Lotería, Edición Especial I – Octubre de 1998.

Lección del Árbol,
por José de Jesús Martínez

Tú, que te nutres, árbol, de la tierra
llena de amargas sombras y de muertos
tienes el pelo verde, de esperanza,
y alzas los brazos saludando al cielo.
Yo, sin embargo, que me nutren nubes
y esperanzas y pájaros y sueño,
y que huyo de la tierra y sus gusanos,
siempre miro hacia abajo, y tengo el pelo
más negro que la noche y más amargo,
por más que es luz y cielo mi aliento.
Tú estás plantado, eres feliz así,
y así bailas y cantas con el viento
y resistes las grandes tempestades.
Inmutable, seguro, satisfecho,
eres de y en tu patria. Yo soy huésped
hasta en mi casa, hasta en mi propio cuerpo,
y ni bailo ni canto, y si camino
es porque busco qué buscar de cierto
cayéndome a menudo en las tinieblas
tal un inválido indeciso y ciego
al que le falta Dios como una pierna.
Débil apoyo aunque en extremo bello
hacen las nubes a los hombres fáciles
de caer, de morir de desconsuelo.
¡Oh, cuánto diera yo por un bastón,
por una dura fe como tu cuerpo!
A ti te riega el agua, tibia apenas,
y hasta te llueve sin amparo el hielo,
y das frutos sabrosos, y das flores.
A mí el sudor y lágrimas de fuego
me llueven en la carne y en el alma
y crezco en uñas nada más, y crezco
en versos que no sirven para nada,
y en niños epilépticos y en pelos.
Aun derribado por el hacha o rayo
tú sigues siendo útil en invierno
cuando calientas el hogar del pobre.
Yo, sin embargo, ni después de muerto
seré otra cosa que un abono para
esa hierba que crece en cementerios
y que no se la comen ni las cabras
porque posiblemente sea veneno.
Antes que eso suceda imitaré
tu único amor por este suelo nuestro
que algo debe tener de bueno y dulce
para que el mar, en olas y de lejos,
venga en lengua a lamerlo, desdentado,
salpicando saliva, como un perro
sediento, amargo, y sin creer en Dios.
También yo me harté de su alimento;
probará mi alma la comida cruda
que arranco de la tierra y doy al cuerpo;
no me alimentaré más de las nubes
ni de las esperanzas y los sueños
que tanto mal nos hacen a los hombres.
Quiero aprender a soportar mi peso
sin ningún otro apoyo que mis piernas:
olvidaré las cosas que no veo;
olvidaré el consejo de mi madre
y buscaré en la tierra mi sustento.
Así tal vez una esperanza crezca
de mis manos y de mis pensamientos
amiga de los pájaros, del hombre
y de la tierra, hasta del mismo cielo,
para recompensarme mis raíces
clavadas amorosas tierra adentro
y únicamente, como a ti, oh árbol
que hoy me has dado un camino con tu ejemplo.

Del libro: Tres Lecciones en Verso, 1951.
Publicado en:
Revista Lotería, Edición Especial I – Octubre de 1998.

Respiran todos los seres,
por José de Jesús Martínez

Respiran todos los seres
en el aire que respiras,
miran todo lo que miras
y son todo lo que eres.
Hombres, niños y mujeres
y hasta el muerto más profundo
tienen vida, amor y mundo
en tu cuerpo, en tu regazo,
que cuando beso y abrazo
con la tierra me confundo.

Del libro: Ars Amandi, 1985.
Publicado en:
Revista Lotería, Edición Especial I – Octubre de 1998.

Llueve en mi corazón,
por José de Jesús Martínez

Llueve en mi corazón lágrimas duras
como en una ciudad deshabitada,
en la que entre la sombra reposada
sin paz me ronda tu recuerdo a oscuras;

por mis venas amargamente impuras
camina tu recuerdo hacia la nada:
y oigo mi pulso igual a su pisada:
en algo hueco, como sepulturas.

Procuro otros recuerdos de qué asirme
sobre este mar de luz, de esta razón,
donde entre pulso y tiempo y olas peno;

mas has de irte al fin, y he de morirme,
y he de caerme ahogado al corazón
que está de sombras y de ausencia lleno.

Del libro: La Estrella de la Tarde, 1950.
Publicado en:
Revista Lotería, Edición Especial I – Octubre de 1998.

José de Jesús Martínez
(1929-1991)


Nació en Managua, Nicaragua, el 8 de junio de 1929.  Es panameño por ejercicio y voluntad. Doctor en Filosofía, matemático, catedrático y piloto de las extintas fuerzas de defensas de Panamá; además de poeta, ensayista y dramaturgo. Conocido en las letras panameñas como “Chucho Martínez”.

Los estudios primarios los realizó en San José Costa Rica y los secundarios en Estados Unidos, en la Tabor Academy de Marion, Massachuset. Realizo estudios universitarios en la Universidad Católica de Chile, en la Nacional Autónoma de México y después en la Complutense de Madrid. En esta última universidad obtuvo la Licenciatura en Filosofía y el Doctorado con una tesis sobre El tema de la muerte en la filosofía contemporánea.

En Panamá trabajó en la educación secundaria y universitaria enseñando lógica, filosofía y después matemáticas. Ejerció la docencia por más de treinta años y su mayor satisfacción consistió "en haberse ganado la credibilidad del estudiante".

Durante el gobierno del general Omar Torrijos, trabajó muy cerca de él, obtuvo el grado de Teniente de la Guardia Nacional y lo acompañó en todos sus viajes alrededor del mundo. "Haberme ganado su confianza fue otra de mis satisfacciones".

Fue instructor de vuelo y debido a un accidente en San Blas concluyó su vida de piloto. Este hecho, además de la invasión de Panamá, los consideró "sus mayores derrotas".

Participó en diversos congresos internacionales y ganó varios concursos literarios, entre ellos el Premio Ricardo Miró de Panamá, en varias ocasiones, así como el Premio Casa de las Américas con su libro Mi General Torrijos.

José de Jesús Martínez falleció en la ciudad de Panamá, el 27 de enero de 1991.

Fuente: Panamá Poesía

GENARO VILLALAZ POETA Y ESCRITOR PANAMEÑO

Sueño después de la guerra

No se puede enfrentar
sabiamente los rencores,
transformar en olvido
todas las penas,
como si las palabras
callaran iluminadas de ironía.

No se puede callar a las
multitudes
como si los prejuicios
desataran la espera divina,
sin importar
los exilios convertidos
en editoriales descalzas,
en verdades esculpidas en la espuma
como gozo imperturbable
en lo que bastó para reunirnos
como quien incuba el desespero.
1

Me rescatan tus dedos de la incertidumbre,
ardes enfebrecida
en la humedad donde murmulla mi cuerpo.

Los abismos
decantan los garabatos de piel
volcados en antojos.

La esquina de las palabras
yace al final de los dedos:
los temblores del alma retumban en la arena.

2

Cabalgas por el lecho
subordinada a pasiones inconclusas,
colonizadas en el vientre,
donde escondo,
sin tocarte siquiera,
la tempestad de los vientos.


POEMA

Un día
nada parece lo mismo,
la lluvia golpea los barandales
a quemarropa,
finge la congoja con equivocos,
como puñados de tierra
silenciados en dudas.

Penetra la certeza
evocando la visión de los altares caídos,
huérfana de exactitudes,
atrapadas en el sitio de la voluntad desprendida,
en la mancha de sol
salpicada por el tiempo,
en el espejismo del barro
rasgado por la luz del día.

GENARO VILLALAZ

Poeta. Nació en la ciudad de Panamá en 1967. Licenciado en Administración de Empresas, Postgrado en Alta Gerencia y Maestría en Administración de Negocios con Especialidad en Recursos Humanos. Formó parte del Colectivo de Escritores Jóvenes "José Martí".


Ha publicado sus poemas en la Revista Cultural Maga, Viceversa, Temas de Nuestra América, El Suplemento “La universidad”, El Diario Panamá América y en la Colección de Antologías y Homenajes "El Afán que es una Fiesta" (INAC, 1996), y “Cuando conversé con Ellos” (UTP, Leadimiro Gonzalez, 2004), de entrevistas breves a 37 escritores del país.


Ha obtenido menciones honoríficas en los Premios Gustavo Batista Cedeño (1992 y 2000), Demetrio Herrera Sevillano (1993), la Copa Frankfurt, organizado por la Embajada de Alemania (1995), el Segundo Premio del Concurso Municipal de Poesía "León A. Soto" (1995), el Primer Premio del Concurso de poesía Demetrio Herrera Sevillano de la Universidad de Panamá (1997), el Tercer Premio IPEL (2001, Instituto de Estudios Laborales), Primer Premio del Concurso de Poesía Joven Gustavo Batista Cedeño (2001) y primera Mención de Honor en el XXV Concurso Municipal de poesía “León A. Soto” (2005).


Fue Jurado de los Concursos de Poesía “Gustavo Batista Cedeño” (INAC, 2004), Concurso de Poesía de la Caja de Ahorros (Caja de Ahorros, 2001), Torneo Literario de Verano en cuento breve (INAC, 2005) y el Noveno Concurso de Lectura Expositiva para Personas Ciegas (Asociación de Estudiantes y Egresados Ciegos Universitarios de Panamá, 2005).


Ha publicado el libro de poesía “En los Agujeros del Tiempo y otros Tiempos”, Editorial La Rama Dorada, 2003. Está preparando la publicación de los libros de poesía “La Única Razón Posible” y “En los Tiempos de la Alucinación” y un libro de entrevistas a destacados escritores de la vida nacional. Ha representado a nuestro país en el Festival Internacional de poesía de El Salvador.

Ha participado en diferentes eventos: Curso de Políticas y Gestión Cultural (INAC, Embajada de España, 2005), Seminario de Taller Política Cultural para el Desarrollo (INAC, UNESCO, 2005), Taller para la Conformación y Definición del Consejo Nacional y la Ley del Libro y la Lectura (INAC, CERLALC, Biblioteca Nacional, 2005), Reunión de Articulación de funcionarios de Educación y Cultura de Centroamericana (San Salvador, El Salvador, 2004) y II Encuentro Iberoamericano de Responsables de Políticas Públicas de Lectura (CERLALC, OEI, AECI, España).

Fuentes: Página Festival Internacional de Poesía de Medellín
La Hoja Blogspot

martes, 22 de noviembre de 2016

POEMA: HAY VECES

HAY VECES

No duerme nadie por el mundo
cuando los mamíferos lunares
escarban en la piel de los enigmas
y rielan las heridas en los hospitales.
Javier Romero Hernández, Poeta Panameño.


Hay veces que logro dormir algo
durante las noches tristes de luna llena
o cuando cae la lluvia de madrugada
en esta tierra amada
donde nadie duerme
donde nadie rie
donde nadie llora.

Hay veces que camino como un sonámbulo
por las calles de mi patria
por las viejas avenidas
por los patios ya sin flores
sin árboles, sin nada.

Y me siento triste
muy triste
camino y camino
como un vagabundo nocturno
como una sombra sin prisa
mientras la lluvia cae lentamente
y me moja por dentro y por fuera.

Hay veces en que sencillamente
dormir para siempre quisiera
para olvidar las penas que me ahoga
para olvidar la tristeza que cada día
observo con estos dos ojos
que me ha dado la vida.

Hay veces que logro dormir algo
pero luego no sueño
simplemente desaparezco
aunque parezca mentira
o una fantasía.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Noviembre 2016.

CORINA RUEDA BORRERO POETA Y ESCRITORA PANAMEÑA

CUANDO TE CONOCÍ

Si te hubiese conocido tres días atrás
te habría mandado al carajo
-lo más probable-
mis cólicos menstruales me arruinan pensar en sexo
y tu barriga cervecera
y ese intento de barba
me habrían hecho huir al siguiente bar
de la otra esquina
en esta ciudad sin noches.

Si te hubiese conocido con ese trago en la mano,
justo en este lugar
con olor a mala muerte y a cigarros atravesados
me estaría preguntando cómo llegué aquí
donde el dolor se esconde en un pindín
y tras lentes empañados en una rocola.

Pero me tocó conocerte en esos lugares
donde flotan las ideas sin malas costumbres
y el atractivo lo esbozaste en palabras de Chuchú y Bukowski,
en todos esos lados
donde te levantabas en medio de una multitud conforme
con aerosoles en la mano
y una pañoleta en tu boca repleta de historias.

Después de todo,
te conocí sin cólicos menstruales
sin verte el rostro y menos la barriga,
te conocí destilando licores en poesía.




TACONES ROTOS

Para las compañeras trabajadoras sexuales.


I
Caminé por tus calles y escupiste sobre mi nombre,
viste mi cuerpo maltrecho, mis ojeras y el labial corrido,
supiste que no pertenecía a tu Biblia
y que ninguna plegaria me quitaría lo puta.

Pero en las noches,
cuando el llanto te llamaba y tu mano frágil se deslizaba por el cierre
recordaste mi alma impura, con maldiciones y cruces,
desgastada y sudorosa
bajo el último aliento de alguien que no me pertenece.



II
Desvisto mis senos,
él olfatea mis pezones.
Siento que me hundo en una ciénega,
estoy atorada en el fango de una historia que no se cuenta.
Apenas me toca,
me enviste como animal en celo,
atraviesa su angustia en mi vientre,
y yo, tras 7 minutos,
me convierto en su mundo sin piernas,
el lugar donde llora su preocupación de pobre.



III
Cuando amanezco sin rostro una trenza se escurre en mi frente,
encuentro los ojos de un niño que exige a su madre
y los colores que en mi florecen cada mañana.

Una taza de café por poner en la mesa,
el pan que faltaría sin los pocos centavos,
y mi corazón latiendo en el verde escarlata de mis alas.



IV
No siento que mi piel se haya quebrado por las grietas,
hay rayos de luz que se escapan de mí y se tragan los prejuicios,
me hago fuego entre las calles
y grito en alto en nombre de mi cuerpo que me pertenece,
por mi vida, que no se reduce al polvo de mis tacones,
por mi voz, crujiendo desde las entrañas de la tierra,
y por mis sueños, tibio despertar en la madrugada.



V
Es ahí cuando encuentro mi reflejo,
ya no me aturde esta realidad de trapos
y abro mis brazos en el camino al horizonte,
la libertad sincera,
el olor a guayabas en el árbol de al frente,
mis pechos pintados en bordes de plumas
y pájaros que me acompañan a cantar lejos del olvido.




EN EL TRÁFICO

A veces pienso que son ideas mías,
que esto no es una fila
y no son bocinas las que suenan en mi nuca,
es sólo el progreso tratando de enamorarme.

Pero luego volteo
y no entiendo al que limpia el parabrisas
o al chichero que mulea una carretilla.

Me pregunto por sus millones y los míos.

Ya no me quedan palabras atoradas en tráfico.  

CORINA RUEDA BORRERO
Ciudad de Panamá, 1991. Escritora, abogada dedicada a la defensa de Derechos Humanos y activista social y política. Obtuvo el Premio de Poesía Juvenil Espejo de Papel: Voces Matinales a los 15 años en Lima, Perú, ha publicado diversos artículos de opinión en el diario La Prensa, en algunas revistas jurídicas y poesía en la Revista Lotería. Actualmente es columnista en la revista centroamericana “Casi (Literal)”, administra su blog personal (De Panamá a donde sea) y canal de YouTube en el que comparte poesía y hace comentarios políticos, sociales y sobre su vida diaria. Poeta invitada en el Festival Internacional de Poesía Ars Armandi 2016.

FUENTE: Afinidadespanama

KAFDA VERGARA ESTURAÍN ESCRITORA Y POETA PANAMEÑA

Barraza

Humedad de amaneceres
sobre poroso piso gris
despierto con el aroma
a metálico pez moribundo
y un sabor a niño salado
en la Avenida de Los Poetas.

Revivo ahora el escape a la panadería.
Orejas dulces y tostadas me esperan
en la esquina que todo lo oye.
El Secreto es un oleaje que rompe
entre Los Masones y El Cuartel
Las orejas saben a un mundo y sus rumores.

Muerdo los ecos de las profecías nacionales.
Lo perdido entra por la boca y por los oídos.
Daniel Santos le dice adiós a los muchachos
Benny Moré todavía pregunta cómo fue
Ramiro nace en todos los balcones
Juanito Alimaña merodea por ahí

y el loco de la esquina de siempre
sabe que con cédula o sin cédula
la batida, al igual que el tiempo
se lo llevará.

Abro los ojos y me acaricia el viento
y con él vuela el olor de mis orejas.
Aúlla ahora la memoria involuntaria
ante los escombros y los muertos
silenciados bajo la Cinta Costera.

Desde entonces
las orejas me saben a nada
como las dulzuras ajenas.



Respuesta a Stephen Hawking

Es posible que el tiempo nos mienta
que nos chantajee
que nos persiga
y hasta que no exista.

Todo esto es posible
como que el tiempo
sea tan sólo
un amargo espectro
de nosotros mismos.



Mongol

Me gusta sacarte la punta
y tallar impunemente
los filos de la palabra.

Eres verdad y arma
en un solo pulso
para un papel resistente
a tactos profundos

en caída libre.

KAFDA VERGARA
(15 de mayo de 1975, Chorrera) Filóloga, profesora, traductora, animadora cultural, bloguera, viajera, activista y defensora de la protección y difusión de las lenguas de los pueblos originarios de América. Cuenta con una maestría en Ciencias del Lenguaje y Traductología por La Sorbona III de París. También ha realizado estudios de Español como Lengua Segunda y Extranjera en el Instituto de Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández de Buenos Aires. Actualmente es docente en la Universidad de Panamá en el Departamento de Francés.

Ha publicado artículos de difusión científica en el Semillero de Periodistas de La Prensa y en revistas académicas en París y en la Revista Canto Rodado. En el campo literario se ha dedicado al género poesía, traduciendo al francés a los poetas nacionales Javier Romero Hernández, Mar Alzamora Rivera, Edilberto Gonzáles Trejos, Eyra Harbar y Salvador Medina Barahona. Gestiona recitales poéticos bilingües en la Universidad de Panamá. También ha sido co-editora del periodista Paco Gómez Nadal para Tejido Sutil S.A. Su pasión por la semiótica la convierte en una exploradora permanente de esta disciplina en todos los ámbitos.

Funda en el 2012 Machín Juegos Tradicionales, colectivo cultural que busca el rescate, la promoción y la documentación de la tradición lúdica de Panamá. Defiende los espacios al aire libre y el arte callejero.

FUENTE: Afinidadespanama

lunes, 21 de noviembre de 2016

TOBÍAS DÍAZ BLAITRY GRAN POETA Y PROFESOR PANAMEÑO

Un Pájaro de Papel, por
Tobías Díaz Blaitry

Un pájaro hecho de papel
una pelota hecha de trapo.
Un golpe en la barbilla
El galope del mar sobre mi pecho.
La arena entre chocolate y negra
sobre mi pecho.

Cabeceo la pelota y caigo
Me sangra la rodilla.
¿De dónde saco estos recuerdos,
estas miserables ausencias?
Despierta, cabeza hueca,
es el día, no la noche.

Si solamente despertaras de estos sueños,
o los dejaras abandonados entre los tamarindos o en la playa,
como el cangrejo deja su caparazón, para siempre.
Con estas memorias deben construirse nuevos mundos,
hay que romper los viejos espejos
El pájaro de papel.


La Amada Perdida, por
Tobías Díaz Blaitry

¡Oh, cuánto quiero ahora tu pálida sonrisa,
tu delgadez de cierva que odiaba inútilmente,
tus gestos y canciones tan llenos de tristeza,
tus locas ansiedades girando hacia la muerte!

¡Oh, cuán lejana estás ahora que te quiero!...
Lejana como estrella que brilla levemente
en el oscuro fondo de las cosas perdidas,
perdidas para siempre...

Del libro: La Luna en la Mano. 1944.

Enigmas, por
Tobías Díaz Blaitry

Yo soy quien vive;
yo soy quien ama;
yo soy quien odia;
yo soy quien muere.

Y todo es cambio
y todo es permanencia.
Sale el verano,
entra el invierno.

Los árboles florecen.
Pero mi amor no florece.
Más tumbas se van abriendo,
nuestros amigos mueren.

Pero la tarde es bella.
Así, día a día
recorremos las salas
del mundo.

Desde esta ventana
vemos pasar las cosas:
sonidos y trébedes y harapos.
Y un loco tropel de mariposas.

En medio de todo, sin embargo,
a veces me detengo.
Y los enigmas pasan.

Del libro: Imágenes del Tiempo. 1968.

Programa, por
Tobías Díaz Blaitry

Cantar al amor y a la vida.
En esta tierra multiplicarse.
Sembrar en el alma un ritmo alegre.
Soñar canciones en los laberintos del sueño.

Vivir como si todo tuviese sentido.
Decapitar esfinges.
Vivir como si todo fuesen flores
y cristales de fuego.

Vivir intensamente
y escuchar el eco
de nuestros pasos nocturnos.
Ocultar el veneno.

Las ojeras esconder.
Lanzar los brazos fuertes contra el agua.
Empujar la vida más allá de si misma
hasta el límite mismo.

Llenar las cámaras de obras e instintos.
Dar la mano al caído,
Abandonado
de Dios en la intemperie
del invierno triste.

Jugar en la ribera
de la madurez sensible.
No desear más que la vida
y soñar a veces que somos eternos.

Del libro: Imágenes del Tiempo. 1968.

Tu Nombre, por
Tobías Díaz Blaitry

Tarde y tarde
repite mi boca tu nombre.
Como una cicatriz aquí lo llevo
en medio del corazón.
Y a veces, sí, te veo pasar,
astro fulgurante sobre la noche oscura.
Y de pronto todo resplandece
y brilla. . . por tu nombre. . .

Del libro: Imágenes del Tiempo. 1968.

Tobías Díaz Blaitry
(1919-2005)


Nació en la ciudad de Panamá el 23 de marzo de 1919. Adquirió títulos de Perito Mercantil en 1935, Maestro de Enseñanza Primaria en 1938, se graduó como Profesor de Enseñanza Secundaria con especialización en Filosofía e Historia en la Universidad de Panamá en 1948; Obtuvo el titulo de Master of Arts en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Chicago en 1950 y en 1963 obtuvo el Doctorado, en Filosofía y Letras, en la Universidad Central de Madrid. Murió el 2 de octubre del 2005.

Fue Secretario General de la Universidad de Panamá. Combinó su gusto por la poesía con la docencia. Fue profesor de diferentes cátedras (filosofía y lógica) en la Universidad de Panamá, en la extensión de Nova University en Panamá y en Florida State University, extensión de Panamá. Su primer trabajo de maestro fue en la primaria de Pocrí de Aguadulce (Coclé) de 1938 a 1940. De 1950 a 1958 fue profesor regular de estudios sociales y filosofía en el Instituto Nacional. Dirigió por varios años la Sección Artes, Letras y Ciencias del diario El Panamá América. Además de los versos también se dedico al cultivo de las orquídeas y los bonsái, así como a la cría de caballos.

Fue también Presidente de la Unión de Estudiantes Universitarios (1946-1947), Representante estudiantil ante la Junta Administrativa (1946-1947), Secretario General de la Asociación de Profesores de la República (1957-1958) y Agregado Cultural de la Embajada de Panamá en España. Académico de número de la Academia Panameña de la Lengua y su Secretario Perpetuo además de Académico Correspondiente de la Real Academia Española.

Díaz Blaitry publicó su primera obra La luna en la mano en 1944, con la que obtuvo el primer lugar del certamen Ricardo Miró en la categoría poesía en 1943; premio que logro conquistar en otras tres ocasiones; en 1947 con Poemas del camino, en 1980 con Pájaros de papel y en 1997 con Sueños ante un espejo. En 1998 obtuvo el Premio Universidad de Literatura y Arte que concede la Universidad de Panamá y el 5 de diciembre del 2001, el Instituto Nacional de Cultura (INAC) le otorgó el Premio Nacional de Poesía Ricardo J. Bermúdez, en reconocimiento a la larga trayectoria de Díaz Blaitry en el campo de los versos nacionales.

Fuente: Panamá Poesía

RICARDO J. BERMÚDEZ GRAN POETA Y FIGURA LITERARIA DE PANAMÁ

Poema del Olvido Imposible, por
Ricardo J. Bermúdez

A cada beso de tu viva rosa
comienzan nuevas eras de canción.

Feliz espigadora de poesía,
camino de aire, júbilo de pan,
las aguas de tus ojos soñadores
están llenas de música y de sol

Sonido dulce de lejanas voces
en el sueño que copia tu mirar.

En tu pena mi pena fue tu apoyo,
en mi dicha tu dicha fue la luz,
en todos mis silencios perduraste
estrella de mis noches sin fulgor.

Sucumbe entre las manos extraviadas
tu imagen presurosa de jazmín.

Presencia de tu sangre en mi cerebro,
blancura de tus dientes en mi cal,
uncido para siempre a la memoria
bajaré a las raíces del dolor.

Más allá de la noche y de la angustia
se agitan tus aromas de mujer.

Del Libro: Poemas de Ausencia (1937)

Poema del Dolor Infinito, por
Ricardo J. Bermúdez

Bajo el olvido de la noche muda
se desploma en mis sueños la inquietud

Todo el vacío que tu ausencia deja
abre de par en par la soledad,
la angustia desordena los caminos
y me asaltan las olas de tu adiós.

La nostalgia los astros picotea
tus señales de pan para volver.

La amarga inmensidad se multiplica
en círculos de brazos hacia tí;
el insomnio que ronda entre la niebla
se rinde fatigado de ladrar.

Tu sollozo el olvido desdibuja
entre las grietas del atardecer.

Quizá la lluvia tu memoria enciende
cuando cubre de flores mi dolor,
que la esponja del aire enjuga el tiempo
y como un demente el día echa a correr.

Tus manos, de la ausencia rescatadas,
me humanizan sobre la cruz del sur.

Del Libro Poemas de Ausencia (1937)

Tamborito Triste, por
Ricardo J. Bermúdez

Te vas, Florecita Blanca,
madurada de adioscitos,
con tus cabellos de azúcar
y los ojos de aguacero.

Llórele de la tinaja
llorando rosas de arcilla.

Florecita boquiabierta,
descalza de ruiseñores,
por el aire te me escurres
sin que respire tu beso.

Ajé y ajá que te siguen
mis pies de estrellas sin nombre.

Porque quedo sin tu risa
voy a morirme de sombra,
y el eco del valle frío
se comerá tu recuerdo.

Adiós Florecita Blanca,
adioscito cabizbajo.

Del Libro: Adán Liberado (1944)

Unidos Como Un Número Insoluble, por
Ricardo J. Bermúdez

Unidos como un número insoluble,
la Humanidad y yo somos un sólo concepto indivisible,
un líquido sin forma vaciado sobre el Tiempo,
que no rasgan las uñas de la brisa ni enturbian los paisajes.

Con la invisible savia de los cantos,
vamos creciendo mutuamente esbeltos
por el camino de las altas estrellas silenciosas
en busca del hallazgo presentido.
Nada pueden hacer los meridianos con sus doradas hoces
dividiendo los pétalos del mundo,
ni los lóbregos brazos de los mares
hundiéndose en la tierra maternal y doliente.
Es tan mío el dolor que corre por todos los compases,
entre los agrios ríos de lágrimas descalzas,
que aunque mis ojos no hayan dicho una palabra de protesta
mi corazón se empaña perennemente de neblina.
Del Libro: Adán Liberado (1944)

Canto heroico - 1,
por Ricardo J. Bermúdez

El azul de la sangre emponzoñada:
el verde azul de las injurias
que espesa el verde frío
sanguinolento de los dólares,
era el color de aquellas horas
cuando el escarnio
colmó al fin la abulia de la oveja.
Entonces, de los ojos profundos de la muerte
un huracán de niños enfiló su vorágine
contra las opulentas estulticias,
reapareció la luz y se rajaron los muros del desprecio.

Al pueblo de Panamá en los primeros
días de enero de mil novecientos sesenta y cuatro.
Del libro: Poesía Selecta

Ricardo J. Bermúdez
(1914-2000)

 Ricardo J. Bermúdez Nació en la ciudad de Panamá, el 22 de agosto de 1914. Hizo sus estudios secundarios en la ciudad de Panamá, en el Colegio La Salle. Obtuvo el grado de arquitecto en la Universidad de Sauthern, California.

Fue uno de los más importantes poetas de la vanguardia panameña, una de las figuras literarias de mayor prestigio nacional. Sus extraordinarias aportaciones al oficio poético, mezcla de sensibilidad, imaginación, vivencias comunicables y rigor literario, hacen del conjunto de su obra un testimonio artístico digno de trascender las fronteras nacionales y de ser apreciado en el contexto de la literatura latinoamericana.

Tanto en el campo educativo como en la actividad profesional logró acrisolada reputación. Fue miembro de la Academia Panameña de la Lengua, profesor de la Universidad de Panamá, funcionario del Ministerio de Obras Públicas, Ministro de Educación en 1951, Decano de la Facultad de Arquitectura; fundador y miembro de la Junta Directiva de La Prensa, Diario Libre de Panamá (1980), miembro de la Junta Directiva de la Universidad Santa María La Antigua (1982-1987), presidente de la Junta Directiva de la Universidad del Istmo (1987) y Columnista del Diario La Prensa (1992-1994).

Obtuvo dos veces el segundo premio en la sección de poesía del Concurso Ricardo Miró, con sus obras Adán Liberado (según los críticos, "uno de los mejores libros escritos en el país") y Cuando la Isla era Doncella, hermosos poemas, formado por Catorce temas taboganos, en donde el sentimiento de la naturaleza tiene categoría principal. En 1961 obtiene el primer lugar con su obra Con la Llave en el Suelo.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA