martes, 8 de diciembre de 2015

8 DE DICIEMBRE DÍA DE LAS MADRES EN PANAMÁ POR ESO UN POEMA: SANTAS MUJERES

SANTAS MUJERES

Santas mujeres
que tienen la dicha de ser madres
de ser amigas, señoras, compañeras
de ser abuelas, tías, primas, hermanas
en sus vientre traen lo más hermoso para ellas
sus hijos e hijas que iluminan sus caminos
y como sabias mujeres saben inculcar amor y alegría
a todos sus retoños que son regalos de Dios que la vida les dió
para que llenen al mundo de alegrías y emociones
teniendo la dicha de ser madres.

Existen muchas mujeres que no han tenido la dicha de procrear
de traer un niño en su vientre
más madre no es la engendra es la que cría y ama
muchas ni si quiera saben amar
y otras aman de más.

Son amigas, compañeras, señoras, novias, esposas
primas, hermanas, tías, abuelas
son lo más hermoso que la vida nos ha regalado
las madres son mujeres maravillosas
ángeles en la tierra que cuidan nuestras vidas
que nos ayudan a crecer y vivir
a aprender y sobrevivir
siempre están allí con nosotros cuando otros nos abandonan
las madres jamás o casi nunca (pocos casos se dan) nos olvidan
las madres siempre están allí cuando más las necesitamos
en diferentes países del mundo se les celebra en diversos días del año
aunque el día de las madres son todos los días
en Panamá lo celebramos cada 8 de diciembre
y hoy con respeto, emoción y alegría
a mi madre y a todas las madres panameñas y del mundo
saludar en su día Yo quiero
agradecerle a la vida
por tener a mi madre junto a mi
a pesar de las caídas y contratiempos
a pesar de las adversidades y problemas
todavía esta conmigo a pesar de que en muchas ocasiones
nos hemos encontrado en momentos de tensión
donde la vida y la muerte rodan nuestros senderos y caminos de la vida
Dios me ha dado la bendición de tener más que a una madre a una amiga
a una compañera y confidente
a una madre que ha sido madre y padre para mí
que siempre ha estado allí en mis alegrías y tristezas
en los sustos y enfermedades
con sonrisas y regaños
pero siempre allí conmigo como la más importante compañera de mi vida
la única e irrepetible mi madre
a quién hoy le saludo con alegría
con orgullo de ser su hijo
deseandole que Dios nos permita seguir estando juntos
luchando contra las adversidades de la vida
como madre e hijo, como compañeros, como amigos
a todas las madres panameñas y extranjeras
felicidades en su día
y que Dios las bendiga a todas
en especial a mi madre en la tierra
y a mi abuela Tita en el cielo.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Diciembre 2015
Derechos Reservados.

lunes, 30 de noviembre de 2015

ROGELIO SINÁN (ÚLTIMO ARTÍCULO POR EL MES DE NOVIEMBRE EL MES DE LA PATRIA)


Con este artículo cierro el Mes de Noviembre donde estuve publicando una serie de artículos diarios sobre personajes y eventos históricos que forman parte de la bella historia patria de Panamá no quiere decir que cierre definitivamente este período porqué a la patria se le debe de celebrar siempre sin embargo como siempre hago seguiré publicando pero de manera alterna con otros temas que mejor para cerrar el Mes de la Patria en Panamá que con la vida de Rogelio Sinán uno de los grandes exponentes de la literatura nacional de quién he escrito mucho incluso un Ensayo más completo que escribí hace unos años atrás sobre la vida de este gran personaje y de Ricardo Miró sin más les dejo el último artículo para cerrar el MES DE NOVIEMBRE

Gracias a todos por sus lecturas muy posiblemente estaré publicando también la vida de escritores y personajes vivos que forman parte de la literatura nacional quizás durante el Mes de Diciembre lo estaré haciendo de manera alternativa quizás publiqué biografías de escritores y artistas porqué el Mes de Noviembre no me alcanzó Panamá tiene muchos y valiosos artistas, escritores y personajes.

Espero les guste la idea gracias por su lectura

Rogelio Sinán

Rogelio Sinán (Bernardo Domínguez Alba, 1902-1994). Poeta, ensayista, cuentista, dramaturgo  y novelista, máximo exponente de la literatura panameña, considerado como iniciador de la vanguardia en Panamá.

Hijo de José Rogelio Domínguez y Angelina Alba, nació en la isla de Taboga el 25 de abril de 1902. Su seudónimo lleva el sello del padre (Rogelio y Renán) y de la tierra (“Sinaí”, punto más elevado de su isla). Sus padres vendieron una parcela de tierra en el Cerro Ancón al gobierno norteamericano, y con ese dinero compraron una casa grande en la avenida Ancón para toda la familia, que era numerosa. La madre falleció en 1914, cuando Bernardo tenía 12 años. Posteriormente, el padre volvió a casarse y tuvo seis hijos más, que se agregaron a los seis del primer matrimonio. Bernardo, penúltimo de los seis primeros, sufría de asma como la madre, y por lo mismo, no podía corretear y mojarse con agua de lluvia, de modo que su entretenimiento fueron los libros y revistas que llegaron a sus manos.

Su educación inicial y primaria las realizó primero en Taboga, después en el Colegio de  La Salle y, finalmente, en el Instituto Nacional, en donde se recibió como bachiller en letras en 1923.  Un año más tarde viajó a Chile, en cuyo Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile inició estudios literarios, que prosiguió en la Sapienza, Roma, en 1926. Los culminó exitosamente en la Universidad Nacional Autónoma de México como licenciado en Letras con especialización en Arte Dramático. En 1929 publicó en Roma el poemario Onda, su primer libro, y también el primero de la vanguardia poética panameña. De regreso a Panamá en 1930 ejerció la cátedra de Castellano en el Instituto Nacional. En 1931, continuó introduciendo novedades a la literatura panameña con su cuento surrealista "el sueño de serafín del carmen", que crea una idea arbitraria de la realidad hasta en el hecho de no hacer uso de las mayúsculas. En 1949, Rodrigo Miró, refiriéndose a "el sueño de serafín del carmen" manifiesta que este cuento pregona su condición experimental. Es una especie de prueba de laboratorio, dice, y no tiene la espontaneidad y el equilibrio que se perciben después en "A la orilla de las estaturas maduras", otro de sus cuentos más celebrados.

Junto con Roque Javier Laurenza y Manuel Ferrer Valdés, según el mismo Miró, Sinán formó un grupo vanguardista en el género cuento, que dio la batalla entre 1931 y 1933. En 1932, Sinán viajó a París con escasos medios, y allí escribió "A la orilla de las estaturas maduras", de irónica inocencia, incluido por Alejo Carpentier en la Revista Social de La Habana. Regresó a Panamá y se reintegró al cuerpo docente del Instituto Nacional hasta 1937, cuando fue encargado del consulado de Panamá en Calcuta. Antes de partir se había estrenado en el Teatro Nacional su farsa infantil,  La cucarachita mandinga, cuya música compuso el maestro Gonzalo Brenes. Durante su estancia de dos años en Calcuta escribió una segunda farsa, Chiquilinga, y algunos cuentos como "Hechizo y Lulú ante los tribunales", que reuniría en su libro La boina roja y otros cuentos, en 1954.  De vuelta a Panamá en 1940, se dedicó a la docencia en el Conservatorio Nacional y en la Universidad de Panamá. Con la sencillez que lo caracterizó toda la vida, fue capaz de reunirse diariamente con sus alumnos, de diversas edades, en el salón que le correspondió ocupar de la Escuela Nicolás Pacheco, donde funcionaba parte del Conservatorio.

En 1941 se encargó de la Dirección del Departamento de Bellas Artes y Publicaciones del Ministerio de Educación. Ganó el primer premio de la sección novela del Concurso de Literatura Ricardo Miró en 1943, con Plenilunio, que fue publicada en 1947, y ponderada entonces por el Pen Club de Chile como la mejor novela del mes en que salió a la luz pública. En 1944 apareció "Incendio", extenso poema publicado en el N° 1 de la revista Mar del Sur, escrito tras un gran fuego ocurrido en Panamá.
Durante los años 1946 y 1947 dirigió la Biblioteca Selecta, publicación mensual de contenido literario que promovía principalmente los géneros cuento y ensayo. En ese mismo año publicó el cuento "Todo un conflicto de sangre", y, en 1948, "Dos aventuras en el lejano oriente". En 1949 volvió a ganar el Premio Miró, esta vez en Poesía, con  el poemario Semana Santa en la Niebla.

Por esa época (1950) fundó y promovió la Asociación Centroamericana de Escritores y Artistas con sede en Guatemala. En México, y durante siete años,  se desempeñó en el servicio diplomático como Primer Secretario de la Embajada de Panamá. En esta ciudad obtuvo, en 1953, el primer puesto del Concurso Interamericano del Cuento, bajo el auspicio del periódico  El Nacional.  En 1957 publicó en México el cuento "Los pájaros del sueño" (Premio Anual de Cuento de la Editora América). Y en Panamá dio a conocer sus ensayos Rutas de la novela panameña (en respuesta a Itinerario y rumbo de la novela panameña de Ramón H. Jurado, de 1953) y Los valores humanos en la lírica de Maples Arce.

En 1964  ingresó en la Academia Panameña de la Lengua como Miembro de Número para ocupar el sillón de su predecesor, Enrique Ruiz Vernacci.

Dirigió el programa radial La cultura en el mundo y creó la primera Fundación de Escritores de Panamá, de la cual fue el primer presidente,  en el año 1967.

Dos años más tarde, con motivo del cuatrisesquicentenario de la fundación de la ciudad de Panamá, y con el auspicio del Ministerio de Educación,  publicó su cuarto y último libro de versos, Saloma sin Salomar, colección de poemas  escritos en diversos momentos. Una colección titulada Cuentos de Rogelio Sinán vio la luz en 1971 bajo el auspicio de la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), de San José,  Costa Rica.

En 1977, Sinán  ganó el Premio Novela Ricardo Miró con la obra más emblemática de su producción literaria, la que culmina su ciclo de creación: La isla mágica, cuyo título primigenio, según el mismo autor, sería Semana Santa Pagana. De esta obra, Casa de las Américas (La Habana, Cuba) realizó una reedición en 1985 y la Universidad Tecnológica de Panamá, otra en 2002, con motivo del centenario del  escritor. En 1982, a la edad de ochenta años, Sinán publicó la última de sus obras, correspondiente al género cuento: El candelabro de los malos ofidios y otros cuentos.
En  el teatro, fue no solo creador de cinco obras (incluyendo Comuníqueme con Dios y Nuevo  pecado original) sino que, además, descolló como director de obras contemporáneas como: Mulato, del estadounidense James Langston Hughes; Las brujas de Salem (1953), de Arthur Miller, y Delito en la isla de las cabras, de Hugo Betti.

En 1992, el Instituto Nacional de Cultura publicó un libro de ensayos con juicios valorativos acerca de su obra, que lleva el título de El mago de la isla (Reflexiones críticas en torno a la obra de Rogelio Sinán). Después de su muerte, en el 2000, la Universidad Tecnológica  publicó Poesía Completa de Rogelio Sinán con prólogo de Elsie Alvarado de Ricord.

Entre los idiomas a los que ha sido traducida la obra  de Sinán figuran el búlgaro, el alemán y el inglés. Su producción literaria, además, ha merecido el estudio y juicio crítico de nacionales y extranjeros entre los que destacan Gloria Guardia de Alfaro, Elsie Alvarado de Ricord, Enrique Jaramillo Levi, Ricardo J. Bermúdez, Pedro Correa (Panamá) y Nicolás Guillén (Cuba), Luis Alberto Sánchez (Perú), Manuel Maples Arce (México), Carmen Naranjo (Costa Rica), Eduardo Mallea (Argentina) y Roberto Fernández Retamar (Cuba).   Y entre los mecenas para la publicación de algunos de sus libros figuran, mencionados por el propio autor, Manuel Roy, Diógenes de la Rosa, Bonifacio Pereira Jiménez, Guillermo Andreve y  Mario Preciado.

Contrajo matrimonio tres veces: primero, con una artista italiana que pronto regresó a su tierra; segundas nupcias con la joven Ruth Laws, con quien tuvo dos hijos: Ruth Sinán Domínguez Laws y Rogelio Sinán Domínguez Laws. Y, terminada esta relación, con la profesora Berta María Cabezas, con quien tuvo una hija, Golconda Sinán Domínguez Cabezas. Aunque al tiempo se separaron, Sinán no se volvió a casar.

El 4 de octubre de 1994, Rogelio Sinán falleció en la ciudad de Panamá, a la edad de 92 años.
La obra de Sinán y su presencia en la cultura nacional representan la más depurada expresión de la literatura panameña del siglo XX. Asistió a  un sinfín de congresos y asambleas literarias, y fue, además, distinguido con múltiples  condecoraciones, a saber: Orden Manuel José Hurtado (Panamá), Orden Vasco Núñez de Balboa, Hijo Meritorio de la Ciudad de Panamá (Panamá, 1987), Llaves del Distrito  e Hijo Meritorio (Taboga, Panamá, 1987), Orden Alejo Carpentier (Cuba, 1987), Doctorado Honoris Causa (Universidad de Panamá, 1989), Orden al Mérito Intelectual (Academia Panameña de la Lengua, 1992).

Llamado por la crítica “el poeta”,  “el Mago”,  “el Brujo” (como lo llamó Luis Alberto Sánchez), “el Maestro” y “el Padre de la Literatura Panameña”, el día de su nacimiento fue señalado, mediante la Ley 14 de 7 de febrero de 2001 como Día de la Escritora y del Escritor Panameños. La misma Ley creó la Condecoración Rogelio Sinán como máximo galardón bianual que conceden el Órgano Ejecutivo y el Consejo Nacional de Escritoras y Escritores de Panamá al cultor de las letras seleccionado por su trayectoria y méritos literarios y humanos. Con su nombre, además, se designa el Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán que concede anualmente la Universidad Tecnológica de Panamá.
Balada del Seno Desnudo, por
Rogelio Sinán

¡Mangos!... ¡Mira!... ¡Tantos!...
¡Oh!... ¡Uno maduro!...
(¡Dio un salto... y salióse
su seno, desnudo!)

¡Yo salté del árbol!
¡Upa!... ¡Tan!... (¡Qué rudo!)
¡Por mirar de cerca
su seno desnudo!

¡Me miró asustada!
¡Cubrió... lo que pudo
y... huyó...! ¿Qué robaba?
¡Su seno desnudo!

Lejana..., lejana...
me envío su saludo.
(¡Yo seguía mirando
su seno desnudo!)

¡Perfume silvestre
de mangos maduros!,
¿por qué me recuerdas
su seno desnudo?...

Del libro: Onda. 1929
Pecados Capitales, por
Rogelio Sinán

VELÁMENES soberbios, deshilachando brisas,
despiertan la avaricia de la marina suma.
Pereza en las merluzas; orgullo en las corvinas;
y, en pulpos, tiburones y pelícanos, gula.
De la onda opalescente surge la curva dócil
que en senos tenebrosos oculta la lujuria.
¡Satán, Satán, aleja la glauca mariposa!
¡Venciste, helada forma! Delfines, aleluya!

Del libro: Semana Santa en la Niebla
Primer Premio Nacional de Poesía
Concurso Literario "Ricardo Miró" 1949

Sol, por
Rogelio Sinán

El viejo sol está borracho de luz
y tiene susultos
de niño que por travieso
duerme con el sueño inquieto.

Se le derrama la luz
goteándole de la boca...
Mira...! Mira, como caen
al agua del río
las gotas!...

(Lamparero solitario de los días
se ha detenido cansado,
en el Meridiano.)
pobre
viejo
lamparero...!

Se emborracha con el vino de su luz
y lo derrama
sobre las aguas del río...

No era acaso para el campo?

Del libro: Onda. 1929

Fuentes: Panamá Poesía (poemas)
http://www.encaribe.org/es/article/rogelio-sinan/1825 (Biografía)

Nota: Recomiendo la Lectura de mi Ensayo sobre la vida de Rogelio Sinán y Ricardo Miró

http://www.monografias.com/trabajos93/literatura-nacional-panama-ricardo-miro-y-rogelio-sinan/literatura-nacional-panama-ricardo-miro-y-rogelio-sinan.shtml

http://www.academia.edu/7422534/Dos_Grandes_de_la_Literatura_Nacional_de_Panam%C3%A1_Ricardo_Mir%C3%B3_y_Rogelio_Sin%C3%A1n

domingo, 29 de noviembre de 2015

TOMÁS HERRERA (NUEVO ARTÍCULO POR EL MES DE LA PATRIA)


Tomás Herrera

Presidente de la República de la Nueva Granada
21 de abril de 1854-4 de diciembre de 1854
Jefe del Estado Libre del Istmo
18 de noviembre de 1840-31 de diciembre de 1841
Datos personales
Nacimiento 21 de diciembre de 1804
Fallecimiento 5 de diciembre de 1854 (49 años)

Tomás José Ramón del Carmen de Herrera y Pérez Dávila (Panamá, Virreinato de Nueva Granada, 21 de diciembre de 1804 - Bogotá, República de la Nueva Granada, 5 de diciembre de 1854), fue un militar y político neogranadino, presidente de la República de la Nueva Granada y jefe de estado del Estado Libre del Istmo durante 1840 y 1841.

Inicios
En 1821, entró en el servicio militar, en 1822 fue teniente de infanteria en la campaña del Sur y participó en Perú en las Batalla de Junín y Batalla de Ayacucho contra los realistas. En 1828 fue acusado de conspiración, y encarcelado en Bogotá. Tomás Herrera se fugó, pero fue capturado de nuevo y condenado a muerte, pero se le conmutó la pena por la de destierro por su hoja de servicios militares. Cumplida la pena, regresó a Panamá en 1830 y participó en la lucha contra el coronel Alzuru. Cuando Alzuru fue fusilado, Tomás Herrera fue nombrado coronel graduado y Comandante General del Istmo de Panamá. Peleó en el Cauca en la revolución de 1840 pero el Istmo no quería entrar en ese conflicto, entonces, se creó una junta popular reunida en Panamá el 18 de noviembre de 1840, para la separación de Panamá de la República de la Nueva Granada, bajo el nombre de Estado Libre del Istmo con el coronel Tomás Herrera como presidente, que organizó la economía y consiguió que Costa Rica y Estados Unidos reconocieran al nuevo país. La nación duró 13 meses, porque después de meses de negociación el gobierno de Bogotá logra convencer al coronel Herrera de reintegrar al istmo bajo el acuerdo de no emprender castigo contra los secesionistas istmeños. Haciendo caso omiso a lo acordado, una vez reintegrado el istmo, el coronel Herrera fue desterrado y borrado del escalafón militar.

Regreso
En 1845, Tomás Herrera regresó a la vida polìtica nacional como gobernador de Panamá y más tarde ministro de Guerra y Marina del gobierno de José Hilario López. En 1850, fue nombrado gobernador de la provincia de Cartagena y ese mismo año recibió el grado de general. En 1851 estalló una revolución de provincias conservadoras en contra del gobierno del presidente José Hilario López, ante lo cual el gobierno designó comandantes militares para sofocar la sublevación, correspondiéndole a Herrera enfrentar al gobernador de Antioquia, coronel Eusebio Borrero, quien resultó derrotado y terminó con elevar el nombre del general Herrera como genio militar.

Ascenso al poder
Tomás Herrera fue elegido designado a la presidencia de Colombia en 1854 cuando era miembro del Congreso Nacional. Al ser derrocado el presidente José María Obando el 17 de abril de ese año, el vicepresidente José de Obaldía se reunió con Herrera y otros personajes en la Legación de Estados Unidos para tratar de asumir el poder, ofreciéndole a Herrera la secretaría de guerra, nominación que el general rehusó por detentar su calidad de congresista. Días después logró Herrera burlar la custodia militar que el dictador Melo estableció a las salidas de Bogotá y salió con rumbo al norte del país. El 21 de abril llegó a Chocontá, en donde se declaró en ejercicio del poder ejecutivo como consecuencia de la manifestación que por escrito le hizo Obaldía de no haber logrado las condiciones para ejercer el gobierno.

Plaza Herrera en Panamá.
Herrera designó al coronel Anselmo Pineda como secretario de gobierno encargado accidentalmente de las carteras de hacienda, guerra y relaciones exteriores. Herrera siguió su marcha y entró el 23 de abril a Tunja gracias a que el coronel Reyes Patria venció a la guardia nacional apostada en la ciudad, y allí nombró al general Manuel María Franco como comandante del ejército y a Reyes Patria comandante de las provincias de Tunja y Tundama.

Franco logró conformar un ejército de 2.557 hombres, del cual fue segundo comandante el general Marcelo Buitrago y jefe de estado mayor el coronel José María Rojas Pinzón. Herrera salió con su ejército de Tunja a Nemocón, población a la que llegó el 19 de mayo, y en la que debía tomar una de dos decisiones: atacar la columna del coronel Manuel Jiménez apostada en Zipaquirá, o continuar la marcha hasta Honda para unirse a las fuerzas comandandas por el general Joaquín París.

Herrera tomó la decisión de atacar a Jiménez, dándose el 20 de mayo de 1854 la Batalla de Zipaquirá o desastre de Zipaquirá, en donde las fuerzas constitucionales fueron innecesariamente derrotadas. Al morir Franco, Herrera le entregó el comando del ejército al general Marcelo Buitrago, quien habiendo regresado al punto de partida de la batalla, procuró la salida de las tropas hacia Tunja, mientras que Herrera había tomado el rumbo contrario, para continuar con el plan original. Herrera llegó a Subachoque para llegar a Villeta por La Vega, mientras que el general París, enterado de lo sucedido en Zipaquirá, envió tropas en búsqueda de Herrera, quien al final alcanzó al municipio que pretendía, uniéndose a las tropas del senador Julio Arboleda Pombo.

Con el resplado del ejército de Arboleda, Herrera recompuso el gobierno designando a Ramón Matéus como secretario de guerra y relaciones exteriores, y a Pastor Ospina Rodríguez como secretario de lo interior y hacienda. Partió con un batallón para La Mesa por Bituima para unirse al general París pero no lo logró, teniendo que buscar alcanzar Ambalema por San Juan de Rioseco. En el puerto, nombró a Tomás Cipriano de Mosquera como comandante de Mompós, Panamá y la Costa y despachó instrucciones para que los gobernadores contrageran créditos de acuerdo a lo que Mosquera requiriera. Luego salió para El Guamo en donde se le unió el general López y el gobernador de Cauca, con quienes partió para Purificación, donde se rumoraba le tenían preparada una conspiración. Allí nombró al general López comandante del ejército del Sur y al general París al frente de una división para el Alto Magdalena. Luego pudo Herrera llegar a Ibagué e instalar el poder ejecutivo, en donde expidió verios decretos destacándose entre otros el que convocó a los congresistas a iniciar sesiones el 20 de julio en Bogotá y que en caso de no poder hacerlo debían reunirse en Ibagué, la suspensión del gobernador de Cartagena Juan José Nieto.

El 15 de julio, Herrera recompuso su gabinete, dejando a Pastor Ospina en el gobierno, a José María Plata Soto en Hacienda, Ramón Matéus en relaciones exteriores y Pedro Alcántara Herrán en Guerra. El 20 de julio se encontraban 23 congresistas en Ibagué, lo cual no permitió sesionar al Congreso por falta de cuórum, pero sí la expedición de un manifiesto de los diputados en favor del poder ejecutivo.
Regreso a las filas y muerte

El 5 de agosto llegó el vicepresidente José de Obaldía a Ibagué luego de escaparse de la Legación Norteamericana y asumió el poder ejecutivo, designando a Herrera segundo comandante del ejército del Norte. El 28 de septiembre se hallaba en Piedecuesta al mando de su tropa cuando recibió la visita del general Mosquera, comandante en jefe de ese ejército. El 25 de septiembre logró Herrera cruzar el río Chicamocha en Sube. Con su ballatón, llamado constante, se batió en la batalla de Petaquero en Concepción. El 2 de diciembre llegó a las goteras de Bogotá acompañado de la columna comandada por el general Camilo Mendoza, división que alcanzaba los 3.751 efectivos. El día 4, luego del ataque desplegado por el ejército sobre el costado sur de la ciudad de Bogotá, entró Herrera en acción al mando de los batallones 1º y 6º de línea, líbres y Tundama, resultando gravemente herido en la esquina de las carreras Pamplona y Bárbula, y falleciendo poco después de vencido Melo en esa toma de Bogotá.

Fuente: Wikipedia.

sábado, 28 de noviembre de 2015

JOSÉ DE FÁBREGA UNO DE LOS PROTAGONISTAS DE LA INDEPENDENCIA DE PANAMÁ DE ESPAÑA AQUEL 28 DE NOVIEMBRE DE 1821 (NUEVO ARTÍCULO POR EL MES DE LA PATRIA)



José de Fábrega de las Cuevas

José de Fábrega de las Cuevas (1774 – 1841). Militar y político panameño. Primer Gobernador del Istmo de Panamá en 1821.

Nació en la ciudad de Panamá el 19 de octubre de 1774, y fue bautizado como José Pedro Antonio María de Fábrega y de las Cuevas. Era hijo del Capitán de Granaderos del Batallón Fijo, Carlos Fábrega, y de doña Antonia de las Cuevas y Alvares. En 1797 obtuvo el grado de Teniente; en 1812 ya era Capitán; en 1815 fue ascendido a Teniente Coronel y en 1821 fue nombrado Primer Gobernador del Istmo de Panamá. Contrajo matrimonio con la peruana doña Carmen de la Barrera, y tuvo tierras en la provincia de Veraguas.

En 1821, el deseo de independencia era un sentimiento extendido en todas las colonias hispanas.  Y  Panamá no fue la excepción. El inicio de la cadena de acontecimientos que resultaron enla independencia de Panamá de la metrópoli, fue el abandono del Istmo por el General Juan De La Cruz Mourgeon, oficial de la Corona española al mando del Istmo de Panamá y de casi todas sus fuerzas militares, para dirigirse al Ecuador, desde donde tenía órdenes de reconquistar el Virreinato de la Nueva Granada, del cual formaba parte Panamá. En este punto, José de Fábrega, en aquel momento Teniente Coronel y Gobernador Político y Militar del Departamento de Veraguas, asumió el mando del Istmo. La chispa independentista prendió en La Villa de Los Santos, donde se dio el primer grito de libertad el 10 de noviembre de 1821, repetido con entusiasmo por otros pueblos.  No obstante, a pesar de no declararse gobierno alguno, ese levantamiento espontáneo del pueblo santeño tuvo repercusiones en la capital. A raíz de estos acontecimientos, el General José de Fábrega, ya identificado con los patriotas, convocó el 20 de noviembre a una reunión en su propia casa, a la cual asistieron todas las fuerzas políticas, civiles y eclesiásticas pertenecientes, principalmente, a la élite criolla.  Lo propuesto en dicha junta no fue el repudio a los acontecimientos  originados  con  la  proclamación de independencia de la Villa de los Santos, sino la organizada coordinación de la revolución mediante la consulta popular.

Seguido de varios acontecimientos e intrigas propias del momento, un sector de la población urbana de intramuros, se amotinó el 28 de noviembre de ese año de 1821, e invadió la Plaza de la Catedral, pidiendo, enardecido, la convocatoria a un Cabildo Abierto para declarar la independencia y adoptar la forma republicana de gobierno. Allí, públicamente, se adoptó una declaración por la que Panamá se declaraba libre e independiente del gobierno español espontáneamente y conforme al voto popular de los pueblos. Al discutirse sobre cuál sería el gobierno que se establecería, se escogió la adhesión a Colombia, a cuyo Congreso iría a representar oportunamente su diputado.

Y José de Fábrega, como panameño, conjuntamente con amigos y familiares, conocidos y compañeros, avaló el sentimiento inevitable: el derecho a ser libres, a ser dueños de su propio destino; y, al mismo tiempo, quizás lo más importante, logró evitar el derramamiento de sangre que, bajo tales circunstancias, siempre solía ocurrir.

Así, José de Fábrega fue declarado Jefe Superior y primer Gobernador Civil, reconocido en tal cargo por la Junta Revolucionaria y, posteriormente, legitimado por el nuevo gobierno del Istmo.
En el despliegue de sus nuevas funciones, dictómedidasdirigidas a preservar la seguridad del Istmo, y los jefes, oficiales y soldados españoles fueron trasportados fuera de Panamá, luego de entregar voluntariamente las fortalezas de Chagres y Portobelo, en el lado atlántico panameño.

Pero escasamente dos  días después de la proclamación de la independencia, el 30 de noviembre, durante la ceremonia formal de juramentación del nuevo gobierno ya a cargo de Fábrega, un suceso inesperado que conmocionó a la nueva nación,  puso a prueba la voluntad y capacidad del recién nombrado Gobernador: dos fragatas de guerra de la marina española, La Prueba y  La Venganza, de cincuenta y cuarenta y cuatro cañones respectivamente, acompañadas de otros navíos pertenecientes a la flota del General Mourgeon, amanecieron en la Isla de Taboga, ubicada en el Pacífico, en la bahía de Panamá, frente a la ciudad.

Inmediatamente, Fábrega ordenó que todo hombre apto para tomar un fusil o una espada, se armase y prestase servicio en defensa de la nación ya emancipada.   Una vez más, las habilidades diplomáticas y la fortaleza de carácter de Fábrega lograron producir una tregua que les permitió a los navíos españoles permanecer en las aguas que comenzaban a reconocerse como colombianas lo estrictamente necesario para reabastecerse y partir. El general Fábrega sabía que un enfrentamiento militar con los españoles hubiese dejado graves secuelas. Fue su primer conflicto como gobernante, que se resolvió satisfactoriamente, y su gobierno inició con bases sólidas.

Pero este no sería el último riesgo político al cual se tendría que enfrentar para, según el criterio de la época, preservar la libertad de la nueva nación.

En 1830, estando Fábrega a cargo del Gobierno Civil desde el Departamento de Veraguas, el General José Domingo Espinar, en ese entonces al frente de la Comandancia Militar, se propuso segregar el Departamento de Panamá de la unidad nacional colombiana comprendida por Veraguas y Panamá, para formar un estado independiente  bajo su jefatura; para ello esgrimía una pugna de castas.

Como era de esperarse, José de Fábrega  se  opuso enérgicamente al golpe de Estado liderado por Espinar; pero las pugnas internas y los intereses particulares consiguieron que, cuando este último partió hacia Veraguas para combatir con el contingente que había organizado Fábrega, el Coronel Juan Eligio Alzuru, a quien Espinar había dejado al mando, lo derrocó en su ausencia.

Lo que intentó ser un buen gobierno, poco duró;  y Alzuru, víctima de la pasión por el poder, propinó un golpe de estado.  Concentró los dos poderes, el militar y el civil, en su persona; al mismo tiempo, impuso  un  gobierno  tiránico  que  culminó  con  el  destierro de Fábrega, quien, conjuntamente con otros próceres de la gesta independentista, fue embarcado hacia el extranjero.

Fábrega logró persuadir a los capitanes de los navíos para que lo liberasen en Montijo, Veraguas, desde donde emprendió  la nueva  lucha por  restablecer  el  orden  civil  y  la  legitimidad  en  el  país.

El 25 de agosto de ese mismo año ya estaba en La Chorrera; y el 26, cerca de la capital.  El 27 unificó fuerzas con el Coronel Tomas Herrera, y juntos, ganaron la batalla en contra de los ejércitos de Alzuru.  Alzuru fue juzgado y ejecutado por sus crímenes, en el mismo patíbulo que había levantado para cercenar muchas vidas en la Plaza de la Catedral.

Dentro de este marco, José de Fábrega no solamente contribuyó al nacimiento de la nación panameña, sino que fue el elementodecisivo que  estabilizó el Istmo  y  lo encaminó hacia la legitimidad, en una época en que era mucho más fácil gobernar con el sable y el fusil.

El mayor legado de este líder panameño es que aunque no vaciló en esgrimir su espada con firmeza cuando la patria más lo necesitó, ejerció su cargo militar con una  visión  civilista,  como genuino estadista que sentaba las bases para una  República a la cual sentía que debía servir.
Sumás valioso aporte no fue en el campo de batalla, sino desde el despacho  de gobierno. Por todo ello, fue distinguido con el más alto reconocimiento por parte del General Simón Bolívar, quien lo nombró “Libertador del Istmo", y expresó sentimientos de admiración al saber que Panamá había sido segregada por sí misma.  También afirmó Bolívar que  el Acta de Independencia de Panamá  es un monumento glorioso.

Finalmente, el General José de Fábrega regresó a la ciudad de Santiago de Veraguas, donde se mantuvo como Gobernador hasta 1835.  Fue electo Senador al Congreso Nacional en 1837 y en 1838, último cargo público que ejerció antes de su muerte el 11 de marzo de 1841.

Con  excepción  del  nombre  que  hoy  se  le  da  a la  Escuela de Enseñanza  Superior  de  la  Academia  de  Policía, su  figura  no  ha  recibido  otro  tributo  público  en  Panamá, más que la sencilla lápida que yace en la catedral de Santiago. En esa inscripción se puede leer lo siguiente: “Dicha y reposo para mi patria y virtudes para mis hijos.  Estas fueron las últimas palabras del general José de Fábrega, cuyos restos mortales yacen bajo esta losa.  Su cara esposa con  9  hijos le perdieron el 11 de marzo de 1841, y a su triste memoria  le  tributan este debido homenaje de gratitud.  Él vivió hasta la senectud.  Su vida pública siempre sostuvo el orden: bajó al sepulcro exento del crimen; padre amoroso, amigo fiel, fue franco y generoso con el débil, el menesteroso y desvalido, y al desaparecer legó a sus deudos honor y virtudes.”

Fuente: http://www.encaribe.org/es/article/jose-de-fabrega-de-las-cuevas/1799

viernes, 27 de noviembre de 2015

DR. ARNULFO ARIAS MADRID (NUEVO ARTÍCULO POR EL MES DE LA PATRIA)


Arnulfo Arias Madrid

Arnulfo Arias Madrid (1901-1988).  Uno de los dirigentes políticos más relevantes del siglo XX en Panamá. Ocupó en tres ocasiones la  Presidencia de la República. Fundador del Partido Panameñista, y polémico jefe del arnulfismo.

Arnulfo Arias nació el 15 de agosto de 1901, en el barrio de los Forasteros del pueblo de San Juan Bautista de Penonomé,  en el hogar formado por Antonio de Jesús Arias y María del Carmen Madrid,  pertenecientes a familias honorables de la provincia de Coclé.  Era el hermano menor del Dr. Harmodio Arias Madrid, quien, como él, recibió una educación esmerada. Ambos, llamados a participar en la política partidista de la época, ocuparon el solio presidencial. Recibió la primera enseñanza en un colegio cristiano de Penonomé. Continuó estudios secundarios en el Colegio Harwick, de la ciudad de Nueva York;  universitarios –de medicina- en la Universidad de Chicago, y, posteriormente, en la prestigiosa Universidad de Harvard, donde terminó la carrera de Medicina con honores. Luego se especializó en ginecología en Francia.

De regreso a Panamá, fue profesor de Higiene y médico escolar dentro del sistema educativo, y Jefe de Cirugía y Ginecología del Hospital Santo Tomás.

Contrajo matrimonio con doña Ana Matilde Linares, fallecida en 1955, tras haber sido primera dama de la república de Panamá dos veces: en 1940 y en 1949.  Tiempo después, Arias contrajo nuevas nupcias con doña Mireya Moscoso, quien sería, a finales del siglo XX, la primera presidenta de Panamá.

Desde muy joven incursionó en las lides políticas. Fue, el 2 de enero de 1931, uno de los dirigentes del movimiento de Acción Comunal, que derrocó el gobierno del presidente  Florencio Harmodio Arosemena. El movimiento sirvió a Arnulfo Arias como inspiración para sus luchas partidistas  y para promulgar lo que denominó Doctrina Panameñista.

Entre 1932 y 1936 fue Secretario de Agricultura y Obras Públicas.  De 1936 a 1939, fue Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Panamá en Alemania, Inglaterra, Francia, Suecia y Dinamarca, y delegado ante la Sociedad de Naciones. Así, estuvo en el centro de los sucesos y el debate en torno a la Segunda Guerra Mundial.

El Doctor Arias conformó muchos partidos. El primero, de 1935, se denominó Partido Nacional Revolucionario (PNR). Con este logró su primer triunfo, que lo llevó a la presidencia el 1 de octubre de 1940, pero fue víctima de un golpe de Estado en octubre de 1941. Durante ese breve periodo creó la Caja del Seguro Social, lo que le valió, con justa razón, ser considerado el padre de la política social en Panamá. También promulgó en 1941 una nueva Constitución, que abrió la posibilidad para que, en 1946, fuera reconocido el voto de la mujer. En el área cultural, creó el segundo Conservatorio Nacional.  Sin embargo, su política de nacionalización de los negocios minoristas, producto de un pensamiento que permeaba la sociedad panameña de la época, dejó marcas de dolor en la memoria de los hijos de los chinos y japoneses, y de los antillanos residentes en Panamá, considerados inmigrantes no gratos.  Con Arias se afirmaban criterios de pertenencia a grupos raciales deseables e indeseables, y una política nacionalista.  

El 18 de febrero de 1941 Arnulfo Arias envió un memorándum al gobierno de Estados Unidos, en solicitud de ciertas demandas que consideraba primordiales para el desarrollo económico, industrial y político de Panamá. Este pliego contenía doce  puntos, de los cuales eran los principales: que el acueducto de Panamá y Colón, entonces en manos de la Administración  del Canal de Panamá, pasara al gobierno de Panamá; que el gobierno de Estados Unidos construyera un túnel bajo el Canal o un puente sobre el mismo; que el mismo gobierno pagara íntegro el costo  de la carretera a Río Hato; que el ferrocarril se trasladara, de la Estación, a otra parte del territorio sometido a la jurisdicción  de Estados Unidos; que el patio de entonces y demás sitios ocupados por el ferrocarril quedaran libres y pasaran a Panamá, y que los agentes municipales de la policía de la Zona del Canal, mientras se encontraran en territorio de jurisdicción panameña, no portaran armas de ninguna clase y conservaran solo el tolete.

En el orden internacional, Arnulfo Arias concluyó la cuestión fronteriza con Costa Rica, al firmarse el tratado Calderón Guardia - Arias Madrid.
Se le tildó de inoportuno al negarle al  Presidente de los Estados Unidos una solicitud para permitir el artillamiento de barcos de matrícula panameña en las riberas del Canal. Esto le costó la presidencia en 1941, cuando fue derrocado. Se dijo entonces que había salido de Panamá hacia La Habana, sin informar a la Asamblea Nacional como establece la Ley.

Viajó a Argentina, y regresó a la patria en 1945. De inmediato  reinició su actividad política, y se presentó como candidato a la presidencia en  1948. Maniobras  electorales fraudulentas  desconocieron el triunfo que había obtenido en las urnas, pero a los pocos meses murió el presidente titular,  Domingo Díaz,  y el país entró en una grave crisis política. Los dos vicepresidentes, Daniel Chanis y Roberto Chiari,  renunciaron a la presidencia  por diferencias  con el Coronel José Antonio Remón, jefe de la policía nacional,  que defendía intereses personales.

El Coronel Remón hizo convocar al Jurado Nacional de Elecciones, a fin de que reconsiderara el triunfo electoral de Arnulfo Arias, quien tomó posesión de la presidencia de la República en un nuevo periodo que se inició el 24 de noviembre de 1949.

El 10 de mayo de1951 fue derrocado nuevamente por las mismas fuerzas militares que lo habían llevado a la presidencia. Fue entonces cuando pronunció su famosa frase:  “VOLVEREMOS”.
Posteriormente fue sometido a un juicio político ante la Asamblea Nacional, que le privó, a perpetuidad, de sus derechos ciudadanos. Una década después, por iniciativa del Diputado Jorge Rubén Rosas, la Asamblea le restituyó sus derechos políticos.

Nuevamente  entró al ruedo político como candidato en las elecciones presidenciales de mayo de 1964, las cuales también resultaron fraudulentas, y en un acto ilegal, Marcos A. Robles fue declarado ganador.

Arnulfo Arias se mantuvo realizando una fuerte oposición al gobierno de Robles y, en 1968, en un nuevo proceso electoral, se postuló nuevamente como candidato a la presidencia, respaldado por una serie de agrupaciones partidistas. Obtuvo el 54.7%  de los votos depositados en las urnas.
A los once días de haber iniciado su tercer mandato presidencial, el 11 de octubre de 1968, y de iniciar cambios en la guardia nacional, fue derrocado por miembros de esa institución. El gobierno militar que se inició desde entonces, y que manejó el gobierno desde 1968 hasta 1989, se caracterizó por una serie de violentas represiones, especialmente contra los partidarios del Doctor Arias, lo que provocó, como primera reacción, un levantamiento armado  en las tierras altas  de Chiriquí; se derogó la Constitución, se suspendió la Corte Suprema de Justicia y fue cerrada la Universidad de Panamá.
Tan  difícil situación culminó con la determinación del Dr. Arias de trasladarse a Washington para informar, en la Organización de Estados Americanos, la situación  anormal que vivía la República de Panamá tras la implantación de un régimen castrense.

Ante la inutilidad de sus diligencias decidió, sin respaldo alguno, fijar su residencia en la ciudad de Miami, (Estados Unidos) en calidad de exiliado político, situación que se prolongó por una década.
Regresó a Panamá el 10 de junio de 1978, y de inmediato luchó junto a la oposición,  que promovía la restauración del régimen de derecho.

En 1984 se postuló por quinta  vez  y, a pesar de haber triunfado, su victoria no fue reconocida. Pese a su avanzada edad, el Doctor, (como se le apodaba), siguió luchando al lado de una conjunción de agrupaciones cívicas que adoptaron el nombre de Cruzada Civilista Nacional.
El Dr. Arnulfo Arias, en repetidas ocasiones, declaró su rechazo a la intervención extranjera para resolver la crisis panameña.

Murió en la ciudad de Miami el 10 de agosto de 1988, a la edad de 87 años. En su vida pública recibió numerosas distinciones y condecoraciones, y fue un dirigente extraordinariamente querido por el pueblo panameño.  El Complejo Hospitalario mayor de la Caja de Seguro Social de la ciudad de Panamá lleva hoy su nombre, así como también un corregimiento del Municipio de San Miguelito, y una escuela primaria.  En el corregimiento de Ancón se levanta un monumento a su memoria.

Fuente: http://www.encaribe.org/es/article/arnulfo-arias-madrid/1822

jueves, 26 de noviembre de 2015

ERNESTO J. CASTILLERO (NUEVO ARTÍCULO POR EL MES DE LA PATRIA)


Ernesto de Jesús Castillero Reyes

Ernesto de Jesús Castillero Reyes (1889-1981). Historiador y educador panameño. Formó parte de la primera generación de historiadores de Panamá en el siglo XX.

Ernesto de Jesús Castillero nació el 28 de junio de 1889 en Ocú, provincia de Herrera. Con dificultad llevó a cabo en su pueblo natal los primeros estudios, interrumpidos por la Guerra de los Mil Días.

 En 1902, firmada la paz, y con una beca del obispo de la Diócesis de Panamá, comenzó la carrera eclesiástica en el Seminario de esa ciudad, única institución educativa que se mantenía abierta tras la guerra. Estuvo desde 1903 hasta 1909 en el Seminario que, en ese año, cerró sus puertas por conflictos internos.  Ganó entonces en concurso una beca para continuar en el Instituto Nacional, recién inaugurado en el mismo año.  Así, le tocó ser uno de los primeros catorce jóvenes egresados del Instituto Nacional, en 1913, cuando recibió su diploma de Maestro de manos del presidente de la República, Dr. Belisario Porras.

Laboró en la enseñanza primaria en Antón, Guararé y Las Tablas, y al recibir un ascenso, se desempeñó como Inspector de las Escuelas de Coclé, con sede en Penonomé.  Fue convocado después a la capital, con el nombramiento de Secretario de la Dirección General de Educación con funciones de Visitador Escolar.  Esta labor, según su propio testimonio, le hizo conocer la experiencia de la falta de caminos a través de toda la República. Castillero dio fe de la carencia de maestros en su época, así como del peligro que sufrían las vidas de los que tomaban la decisión de afrontar los peligros para llevar la educación a los últimos rincones del país, pues más de uno pereció en las aguas turbulentas de algún río crecido.

Cumplida esta tarea, en 1938 la Facultad de Humanidades -Sección de Educación- de la Universidad de Panamá le otorgó un Certificado de Créditos en Historia Nacional y Americana. Entonces trabajó en los principales centros escolares de la capital: el Instituto Nacional, la Escuela Normal de Institutoras y la Escuela de Artes y Oficios.  Antes de esa fecha había publicado El ferrocarril de Panamá y su historia, y, en 1932, Historia de la reorganización del Partido Conservador en Panamá. También en ese año se le nombró Miembro de número de la Academia Panameña de la Historia, a la que llegó invitado por el Dr. Ricardo J. Alfaro, el hombre más sobresaliente del país en el siglo XX, según lo calificó Castillero, con quien se completaba el número de los fundadores de la Academia. Su discurso de ingreso se tituló La causa inmediata de la emancipación de Panamá.

No obstante, se consideró a sí mismo un autodidacta en los estudios históricos. En su autobiografía muestra cuál era la verdadera situación de los años anteriores a 1935 en la República de Panamá: no hubo universidad sino hasta ese año, cuando se fundó la Universidad de Panamá. Y solo en 1942, bajo los auspicios del presidente Ricardo Adolfo de la Guardia y por sugerencia del mismo Ernesto J. Castillero, se fundó la Biblioteca Nacional, de la que fue el primer director.

Difícil había sido la situación para aquellos que, como Castillero, cultivaban la vocación por el estudio. Por eso ofreció su reconocimiento al Dr. Ricardo J. Alfaro, quien fuera su profesor en el Instituto Nacional y le ofreciera estímulo y aprecio por su interés en dar rumbos a la historiografía panameña. Castillero llegó a ser el tercer presidente de la Academia Panameña de la Historia.
En 1933 fue Secretario de la delegación panameña a la VII Conferencia Interamericana, celebrada en Montevideo, Uruguay.

En 1935 recibió un premio por su libro Historia de la Comunicación Interoceánica, que editó el gobierno Nacional en 1941.

Asistió al Congreso Gran Colombiano de Historia, realizado en Bogotá en 1938; al año siguiente concurrió, en Madrid, al Primer Congreso Hispanoamericano.

En 1939 fue nombrado Secretario de Actas de la Primera Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de América, reunidos en Panamá. Asimismo dio a conocer su obra Panamá en la Gran Colombia, y publicó Historia de la comunicación interoceánica y de su influencia en la formación y en el desarrollo de la entidad nacional panameña.  

Fue electo secretario de la Conferencia de Ministros y Directores de Educación del continente, reunida en Panamá en 1945.  Como educador de mérito, Castillero presidió por varios años, y en distintas ocasiones, la Asociación de Maestros de la República, y dejó publicadas dos Memorias del trabajo de esa institución.

En 1946 presentó su Historia de los símbolos de la patria panameña.

En 1948, en sendos concursos nacionales sobre la historia de las provincias de Chiriquí -1948-, y de Coclé -1955-, ganó el primer premio con Medalla de Oro.

Perteneció, como numerario, al Instituto Panameño de Cultura Hispánica, entre cuyos fundadores estuvo, en 1952, y llegó a presidir, en 1955. También perteneció a la Sociedad Bolivariana de Panamá, de la que fue presidente en 1936.

En 1956 fue delegado de la Academia Panameña de Historia al Primer Congreso de Historia de Centro América y Panamá, que tuvo lugar en Costa Rica en 1956; al Segundo Congreso Hispanoamericano de Historia, celebrado en Santo Domingo en 1957; y al Tercer Congreso de Cooperación Intelectual, llevado a cabo en España en 1958.  En ese mismo año publicó La isla que se transformó en ciudad.
A partir de esa fecha publicó otras obras relevantes: Breve historia de la iglesia panameña, en 1965; Historia de los protocolos del Istmo, 1826: la gran Asamblea Americana de Panamá, el fracaso de Tacubaya, protocolos del Istmo, tratados y convenios, en 1970;  Bolívar en Panamá: génesis y realidad del pacto americano, en 1976, y la oncena edición de su Historia de Panamá, que vio la luz en 1999.

Asistió al Congreso de Academias e Instituciones Históricas sobre el Pensamiento Constitucional de Latinoamérica de Caracas, en 1961; al Segundo Congreso Hispanoamericano de Historia, en Cartagena de Indias (1961), así como al Tercero; al Primer Congreso de Historia de México, Centroamérica y Panamá, (México, 1969);  al Congreso Gran Colombiano de Historia, (Colombia, 1971); al VI Congreso Internacional Bolivariano de Buenos Aires, celebrado en 1978; al II Congreso Gran Colombiano de Historia reunido en Ocaña, Colombia, en 1978; al Encuentro Latinoamericano de Historiadores para la Integración, celebrado en Venezuela en 1978; al Encuentro Gran Colombiano de Sociedades Bolivarianas, en Guayaquil, Ecuador (1979); al VII Congreso Internacional de Sociedades Bolivarianas, en Conmemoración del Sesquicentenario de la Muerte del Libertador Simón Bolívar, que se realizó en Colombia en 1980.

Fue condecorado con la Orden Vasco Núñez de Balboa, en el rango de Gran Cruz, en 1937. También con la Orden Manuel Amador Guerrero, en el rango de Gran Cruz, en 1957, y con la Orden Manuel José Hurtado, en 1968.

Igualmente recibió distinciones internacionales: Orden del Mérito en la Categoría de Comendador, por el Gobierno de Ecuador -1939-; Encomienda de la Orden de Isabel la Católica, por el Gobierno de España -1954-; Grado de Caballero de la Pontificia Orden de San Silvestre, por el Sumo Pontífice Su Santidad Paulo VI -1964-; Orden del Libertador en el rango de Gran Oficial, por el Gobierno de Venezuela -1966-; Prócer del Bolivarismo en América, por el VI Congreso Internacional de Sociedades Bolivarianas, reunido en 1978 en la ciudad de Buenos Aires, República Argentina.

Ernesto J. Castillero falleció en la ciudad de Panamá el 23 de septiembre de 1981.
Por la ley 17 del 13 de julio de 1982, la Biblioteca Nacional de Panamá lleva su nombre.

Fuente: http://www.encaribe.org/es/article/ernesto-de-jesus-castillero-reyes/1793