martes, 24 de noviembre de 2015

ANA ISABEL ILLUECA (ARTÍCULO POR EL MES DE LA PATRIA)


ANA ISABEL ILLUECA
(1903-1994)

 Ana Isabel Illueca

Nació en 1903, en la ciudad de Panamá. Estudió en Panamá. En la Escuela Normal de Institutoras recibió su título de maestra de Enseñanza Primaria; y, en 1944, se graduó de profesora de español en la Universidad Nacional de Panamá. Dedicada plenamente a la enseñanza, ha sido profesora de la Escuela de Artes y Oficios Melchor Lasso de la Vega y del Instituto Nacional de Panamá, donde se le rindió homenaje al ser declarada supernumeraria después de veintinueve años de labor educativa. Durante muchos meses, en rigor por cerca de tres años, dirigió una página poética en la revista Acercamiento, prestando con ello un real servicio a las letras nacionales.

En sus años de maestra de Primaria compuso poemas infantiles, como El Limpiabotas, El Vendedor de Periódicos, La Oración de la Maestra y Pininos.

Ana Isabel Illueca ha consagrado su nombre con los poemas de motivos típicos panameños basados en el costumbrismo criollo. Su musa, henchida de patriótico sentir, permite considerarla como la "poetisa campesina panameña".

Su obra literaria, conocida por periódicos y revistas del Continente, ha sido recopilada por la poetisa en una Antología expresiva de su personalidad.

Su poesía contiene rebeldía social, impregnada del sabor de las tierras y de los sentires campesinos de Panamá. En el decir poético, sencillo y sin artificios, vibra el dulce cantar entristecido de pesares amargos. Tiene su poesía la humildad orgullosa de los patrios lares.
Poetisa popular, Ana Isabel Illueca dice con mucha entereza cuanto piensa y siente. Su poesía no es fuga de la realidad; es tan sólo la glosa de sus vivencias. Como dice en la "Introducción" a su Antología Poética, "aquí no hay sueños... se nutrió de realidades".

Murió el 25 de septiembre de 1994.

Si Yo Fuera Hombre, por
Ana Isabel Illueca

Si yo fuera hombre, sería aventurero
sediento de mundo, ansioso de amor;
me hartaría de mares, de tierra y de cielo
y entre mil placeres ahogaría el dolor.

Si yo fuera hombre nunca tendría vallas...
Nadie me diría:"No puedes pasar"...
Saltando los fosos, borrando las rayas
seguiría adelante sin jamás cesar.

Si yo fuera hombre, la fuerza que traba
esta rebeldía que tengo en mi ser,
sería cual seda, de sutil y vaga,
que mi recia mano podría deshacer.

Yo envidio tu cuerpo fuerte y resistente...
tu caja toráxica ancha y varonil...
tu brazo de atleta...tu mano potente
que estrecha la mía, sincera y gentil.

Te miro...te miro...Mis ojos se alargan
de ansias de ser hombre como lo eres tú...
Tener la grandiosa cualidad del agua
del mar, que revienta con furia la barra
y arrulla la arena con su blanco tul.

Si yo fuera hombre, yo me haría tu hermano,
partiría contigo sueño y realidad...
viviría la vida sin este desgano
y esta sed de muerte y de eternidad.


El Montuno, por
Ana Isabel Illueca

¿Serrano?... ¿Montañés?... ¿Llanero?...
Montuno...
Hijo del pueblo...
masa de labradores...
de boyeros...
que tiene de esperanza
el horizonte
y de techumbre
el cielo
que derrama el maná
de sus estrellas
como lluvia de amor
sobre sus pechos.

La chola lo vistió

con algodón nativo
sembrado por sus manos
en el huerto;
hiló la fibra blanca
con los gruesos cordones
de sus dedos,
y en el telar de cañas
entretejió los hilos
amarillos y espesos
para hacer el calzón
y la camisa
de su hombre... el labriego;
y luego con la gracia
de su alma hecha de aromas
y gorjeos,
le adornó la pechera
y los puños
y el cuello
con puntadas de cruz,
simulando avecillas
y ramajes... y aleros.

El cuero de la bestia
que pateó la sabana
y se hartó de potreros,
le sirvió para hacerse
las cutarras
que defienden sus plantas
de la brasa candente
de su suelo;
y la mochila
que sesgó en su hombro
para guardar la pipa y la merienda,
junto con el “brillante”
que cubre su cabeza,
forman del orejano
la agreste vestimenta.

¿Serrano?... ¿Montañés?... ¿Llanero?
Montuno.
Hijo del campo, del sol y del potrero...
El machete
es tu arma de combate:
Con él limpias el suelo,
entierras la semilla,
cortas el fruto bueno
que alimenta los hijos
que dejaste en el rancho
dormidos por el río
y mecidos de tarde
por el viento.

Sobre tu piel bronceada
el sol tostó
con el verano al Tiempo;
y te quemó las plantas,
y te puso rojizos
los cabellos,
y tu carne fue brasa
de una hoguera
que se agota en silencio...
No hay un grito de angustia
en esos labios secos...
Sólo hay una “saloma”
que parte en dos los nervios...

Tú conoces la lluvia
del tropical invierno...

Ese gotear constante
que se cala en los huesos
y adormece la carne lastimada
con su golpear intenso...
No hay un grito de angustia
en esos labios yertos.
Sólo hay una “saloma”
que parte en dos los nervios...

Nadie aún compadece tu fatiga...
Para ver tu bregar
todos son ciegos...

Nadie busca los medios
de hacerte suave el peso,
y sin embargo
tu eres el labriego
que manda a las ciudades
el pan que han de comerse
esos hambrientos
que no saben de soles,
ni de lluvia,
ni de luchas,
ni de arrancar del suelo
el grano que humedecen
los sudores
De los hombres del campo
a través del espacio y de los tiempos.

Montuno... orejano...
¡Pedazo de mi carne
y de mis huesos!...
Lanza un grito furioso
para que te oigan
y te vean los ciegos
que en la hamaca de juncos
se adormecen con tu “saloma”
que rasgó mis nervios.

Del libro: Antología Poética

Patria, por
Ana Isabel Illueca

Patria mía: Tú no eres el recuerdo.
Eres la realidad clara y escueta
de una tierra horadada en sus entrañas
sin permiso a poner sobre esa grieta
la gasa tricolor de su bandera.

Estás aquí, pletórica de penas,
déjame oír tu queja en la saloma
desde los montes y las sementeras,
donde en tonadas y entre socavones
derrama el campesino sus endechas.

Estás en las estatuas de los próceres
que te hicieron surgir radiante y bella;
en el grito de reto de los jóvenes,
en la voz de los niños de la escuela;
y en el coraje de las panameñas.

Estás en la campiña interiorana
que espera redención para sus tierras;
en la mansión de gente adinerada;
en el cuarto mordido de miseria
y en la ciudad que se levanta enhiesta.

Y aunque eres pequeñita, tú eres grande
a pesar de que un istmo representas;
porque uniendo las costas de dos mares
tu canal es un lazo hecho de piedra
que a los pueblos del orbe los acerca.

Serás grande a través del patriotismo
de los hijos nacidos en tu predio.
No tendrás más caínes que te hieran
con palabras falaces ni con yerros,
ni judas que te vendan por dinero.

Serás grande a través del patriotismo
de los hijos nacidos en tu predio,
porque la juventud tiene tu Istmo
incrustado en las fibras de sus nervios
y sabrá a toda costa defenderlo.

Serás grande porque hemos de empinarte
con el valor que siempre da el derecho,
más allá de la fuerza y la potencia
que quiere socavar ideales viejos.
Más allá de la fuerza están los hechos!

Patria mía: pequeña cual orquídea
que incuba tus ideales en su seno,
y grande en los anhelos que se incuban
con ardiente fervor entre los pechos
de todos los que somos panameños.

Patria mía: Tú no eres el recuerdo.
Eres la realidad clara y escueta
de una tierra horadada en sus entrañas
sin permiso a poner sobre su grieta
la gasa tricolor de su bandera.

Fuente: http://www.panamapoesia.com/pt09.htm

lunes, 23 de noviembre de 2015

RAMÓN H. JURADO (NUEVO ARTÍCULO POR EL MES DE LA PATRIA)


Ramón H. Jurado

Ramón Heberto Jurado (1921-1978). Narrador, principal exponente de la corriente “ruralista” en la narrativa y uno de los iniciadores de la renovación de la novela panameña a mediados del siglo XX. Ensayista y periodista.

Ramón H. Jurado nació el 29 de mayo de 1921 en Pocrí de Aguadulce, donde pasó su niñez. Fue hijo de Ricardo Miró, el Poeta de la Patria, y de Bertilda Jurado, cuyo apellido llevaría el escritor para honrarlo, a pesar de que el padre no le negara el suyo. Desde la adolescencia vivió en la ciudad de Panamá, donde realizó estudios de economía y se dedicó al periodismo. Su activismo político se incrementó a partir del Primer Congreso Nacional de Estudiantes, del cual surgió el Frente Patriótico de la Juventud, movimiento que reclamaba el saneamiento de la nación y la devolución del canal -en manos del gobierno estadounidense- al pueblo panameño. Este movimiento fue la semilla de relevantes conquistas institucionales y políticas. Jurado llegó a ser su Secretario General en 1951. Antes, de 1945 a 1946, se desempeñó como primer presidente de la Unión de Estudiantes Universitarios, filial de la Federación de Estudiantes de Panamá, la otra organización que tuvo su origen en aquel Congreso. También fue postulado como candidato a diputado por la Unión Nacional. Mientras participaba intensamente de la lucha política de entonces y se iniciaba en la vida laboral, era un lector voraz de los novelistas latinoamericanos más sobresalientes de entonces: Gallegos, Azuela, Rivera, Amado, Alegría -sin soslayar autores de otras latitudes.

Desempeñó su primer empleo como cajero del Banco Nacional, de 1942 a 1946. Posteriormente dirigió la imprenta La Moderna (1946-1947), hasta que fue nombrado en la Caja de Seguro Social, donde organizó y dirigió el Departamento de Créditos Hipotecarios. Esta experiencia se convertiría en la base de reflexiones que posteriormente canalizó a través del ensayo.
En 1960 pasó a laborar en el Instituto de Vivienda y Urbanismo (IVU). En ese período se construyeron los barrios populares de San Miguelito, La Locería, Villa Cáceres y otros. De allí, pasó como gerente al Banco de Crédito Popular, que hacía préstamos a personas humildes. También ejerció el cargo de Director de Cultura y Bibliotecas en el Ministerio de Educación. Finalmente, en 1974 fue designado Embajador de Panamá en Venezuela por el gobierno del General Omar Torrijos. Cuando concluía esas funciones diplomáticas, el 3 de noviembre de 1978, encontró la muerte de forma repentina.

Su labor como periodista fue abundante durante catorce años. De 1946 a 1947 se encargó, junto con Rodrigo Miró, de la dirección de la página literaria del “Suplemento Dominical” de El Panamá América. En 1948 comenzó a publicar, en La Hora, la columna titulada “Caligari”. En 1950, en el mismo diario, la columna “Camino Abierto”, que firmó con el seudónimo de Juan Cristóbal. Más tarde publicó la columna “El Ágora”, con el seudónimo de Erasmo de Roterdam. Entre 1952 y 1954 escribió la columna “De sol a sol”, en el diario Prensa Libre. En este periódico trabajó con Mario Augusto Rodríguez. Fue editor, junto a Jorge Franco, de la revista Tierra Firme. Junto a Carlos Iván Zúñiga transmitió, en 1952, el Radioperiódico “Libertad” por la Radio Panamericana; sufrió cárcel, y el programa fue clausurado por haber emitido opiniones contrarias al gobierno de José Antonio Remón Cantera. En el diario El Día redactó la columna “Puntos Cardinales”, y trabajó junto a Fabián Velarde.

Intelectual multifacético, escribió cuentos, novelas, tres obras de teatro -aún inéditas- y ensayos. Sus primeros cuentos, concebidos mientras era estudiante en el Instituto Nacional, aparecieron bajo el seudónimo de “Javier Campesino”. Once cuentos escritos entre 1942 y 1975, algunos publicados en la prensa, fueron recogidos en el volumen Un tiempo y todos los tiempos (1975), donde aparece “Piedra”, escrito en enero de 1944, claro antecedente de la cuarta novela escrita por Jurado: El desván (1954), donde se percibe la huella de la obra de Jean-Paul Sartre. Concebida dentro del ruralismo, San Cristóbal (1947), primera novela de Jurado, obtuvo el Premio del Ministerio de Educación en 1943, mientras que Desertores (1952) recibió el segundo premio del Concurso Miró en 1948. Esta segunda novela, según su autor, introduce la temática histórica dentro del movimiento ruralista. Una novela quedó inédita: En la cima mueren los suicidas (Tercer Premio Ricardo Miró, 1949).
Particularmente significativa fue la aparición de El desván, pues revela un cambio de signo estético en la novelística de Jurado, y también una consolidación de la renovación narrativa panameña —iniciada con Plenilunio (1947), de Rogelio Sinán— al ser concebida con presupuestos temáticos y composicionales afines al cambio del modo narrativo que ya era perceptible en la novela contemporánea de América Latina.

Los ensayos revelan sus preocupaciones como economista: La economía panameña frente a los mercados extraordinarios (1968), El Banco Hipotecario Nacional: estudio de un sistema (1968), y el volumen El lucro, constante dinámica en la conducta del hombre occidental (1970), seguido de El lucro, la escasez y la violencia (1972), son depositarios de reflexiones que brindan un nuevo punto de vista sobre el desarrollo social. Sus meditaciones filosóficas quedaron registradas en Descartes, Dios y la crisis (1954), texto que se centra en el pensamiento y actitudes del filósofo francés y sus consecuencias para la filosofía occidental. Desde el punto de vista del programa ideoestético de Jurado, resulta esclarecedor el ensayo “Itinerario y rumbo de la novela panameña”, concluido en 1953, a raíz de la conmemoración del cincuentenario de la fundación de la república.

También fue dramaturgo. Su obra Con la muerte en la mano recibió el Tercer Premio del Concurso Ricardo Miró en 1949, y dejó inéditas las piezas La otra cara de Dios y El invitado desconocido.
Con notable talento, se dedicó igualmente a la pintura, sobre todo en los años finales de su vida, y escribió varios boleros que fueron interpretados por Neville Chang con la Orquesta de Armando Boza. Murió en 1978, cuando viajaba desde Panamá a Caracas, en donde terminaba su período como Embajador de Panamá en la República de Venezuela.

En sus múltiples facetas, Jurado rindió un trabajo generoso y abundante. Sin embargo, es particularmente estimable la herencia que dejó, en la práctica, mediante sus ejecutorias en el IVU y en el Banco Hipotecario Nacional, como panameño ejemplar preocupado por el desarrollo de su pueblo. Pero, sobre todo en el campo literario, se destacó entre los escritores que vieron en la literatura un modo de rescatar el pensamiento netamente istmeño para proyectarlo en toda su bondad.

En el año 2009, el INAC realizó una exposición/homenaje al pintor Jurado en la Galería de artes Visuales, treinta y un años después de su muerte; y mediante la Resolución No. 049-DG/DAJ del mismo INAC, de 19 de febrero de 2009, el local ubicado en el Edificio PH Cinemas Plaza, en Aguadulce, recibió el nombre de Centro Cultural Ramón H. Jurado. Por otro lado, el premio ADEP de novela corta lleva el nombre del escritor y, en Paitilla, una avenida honra la memoria de este panameño.

Fuente:http://www.encaribe.org/es/article/ramon-h.-jurado/889

domingo, 22 de noviembre de 2015

CARLOS FRANCISCO CHANGMARÍN (NUEVO ARTÍCULO POR EL MES DE LA PATRIA)



Carlos Francisco Chang Marín

Carlos Francisco Chang Marín (Changmarín, 1922-2012). Poeta, narrador, pintor y músico, educador y periodista panameño. Ganador de la Medalla “Rogelio Sinán”, por la obra de toda una vida.
Aunque nació el 26 de febrero de 1922 en el pueblo de Los Leones, La Colorada, provincia de Veraguas, la fisonomía de Changmarín delata su ascendencia oriental por parte del padre, miembro de una familia de origen chino avecindada en Santiago, cabecera de la provincia de Veraguas. Su madre, Faustina Marín, era en sus horas de solaz, cantalante de tambor, tamborito; su abuelo, Valentín Marín, tocaba la bocona -guitarra panameña- y cantaba décimas, estrofas de diez versos improvisadas por trovadores naturales. Aprendió a interpretar y valorar el lenguaje de la naturaleza junto a sus abuelos maternos, que le enseñaron cómo sostener las labores diarias sin perder la sonrisa y la agudeza del ingenio. Todavía en su niñez vivió con sus tías paternas en Santiago de Veraguas, donde asistió a la Escuela Dominio del Canadá. Pasó después a la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, donde obtuvo el título de Maestro de escuela primaria en 1943.

En esos años comenzó a escribir, orientado por profesores chilenos e intelectuales españoles exiliados; y, estando en su sexto año de estudios, se presentó al Concurso Ricardo Miró, recién instaurado en 1942 como premio anual de literatura, y obtuvo una mención honorífica con su obra Punto ‘e Llanto, que se publicó en 1948. En la Universidad de Chile (institución estatal) hizo un año de estudios de pintura. De regreso a Panamá, trabajó como maestro en Boquete (provincia de Chiriquí) y en La Colorada. Después ejerció como profesor de dibujo en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena. Su cuento "Seis Madres" (1947) fue incluido por Rodrigo Miró en su antología El cuento en Panamá (1949), y reseñado por los panameños Gil Blas Tejeira y Renato Ozores y por el guatemalteco José Mejía, quien lo considera un anti-cuento por excelencia. Rodrigo Him afirma que, dentro de esta obra, por primera vez se formula como problema una teoría del cuento en la literatura panameña. En la década del 50, Changmarín comenzó su carrera periodística en el periódico mimeografiado El Cholo, editado en Santiago de Veraguas. Sobresalió dentro de un periodismo preocupado por el bien social, del lado de la justicia, de la cultura y del progreso de la tierra veragüense. A la par, trabajaba en su libro Poemas corporales, que obtuvo el segundo lugar del Concurso Ricardo Miró en la categoría de Poesía en 1955, y fue publicado en 1956.

En 1957 obtuvo nuevamente el segundo lugar del Concurso Ricardo Miró, en la sección cuento, con Faragual, 13 cuentos de la tierra, que fue editado en 1960. Durante esos años los literatos panameños dialogaban sobre temas y problemas rurales. Ramón H. Jurado defendía el ruralismo, corriente a la que se adhería Changmarín, como expresión ideológica. En medio de esta discusión, en 1961 el artista obtuvo una vez más el segundo lugar en el Concurso Ricardo Miró con el cuento "Cañizo". También Changmarín ha sido fecundo compositor de décimas, y ha hecho investigaciones folclóricas en esta área desde la década del cincuenta del siglo XX, de las que han resultado tres importantes obras: Socabón, décimas populares para cantar (1959); Los versos del pueblo, publicado en 1973, y Cantadera, 130 décimas para cantar (1995). Fue presidente de la Asociación Nacional de Poetas de la Décima, que busca preservar y mantener la tradición del género. Hay un período de silencio de dos décadas en la obra de Changmarín. Luego de un viaje a China, sufrió persecución por motivos políticos.

Era militante del Partido del Pueblo, en el que desempeñó un papel destacado a partir de 1949. Fue director del periódico de este grupo de tendencia socialista. El gobierno de José Antonio Remón Cantera promulgó en la década de 1950 una ley contra el espionaje y contra los socialismos, que eliminó de las aulas a los catedráticos, profesores y maestros que hubieran tenido relación con el Partido del Pueblo. La persecución llevó a las prisiones y al exilio a varios líderes, como Hugo Víctor y César De León. Changmarín fue condenado a cumplir mil días de cárcel, por introducir un video sobre la guerra bacteriológica en Corea. Después de cuatro años y medio tras las rejas, fue exiliado político en Chile, y, además, cumplió un año en la cárcel de Chitré después del golpe militar de 1968. Así que, en aquella década de los sesenta, aislado de su profesión natural de maestro, fue fotógrafo, locutor de radio, periodista y obrero en la Zona del Canal. En el período en que estuvo privado de libertad escribió La Mansión de la Bruma o Vida en la Oscuridad (Cuentos de la Cárcel), publicada en ruso en el año 1965. Después escribió por muchos años la columna "Cartas a la tía Tula", -que marcó una época en el periódico Crítica Libre desde mediados de la década de 1970-, en la que criticaba duramente a la oposición y favorecía el gobierno de Omar Torrijos y la firma de los tratados canaleros. Tras la muerte del General Torrijos, continuó con su columna hasta la invasión norteamericana a Panamá, en diciembre de 1989. Luego, siguió editándola en el diario El Universal, hasta 1998. En 1981 alcanzó el primer premio Miró en novela con El guerrillero transparente, que fue traducida al ruso con el nombre de El general de cristal.

Diez años después, en 1991, la revista mexicana Plural premió su cuento "Gallo fuego – gallo gente". Otros títulos, entre los treinta que ha publicado son Dos poemas (1963), dedicado a su tierra natal; Versos para entrar al Canal (1979), Las tonadas y los cuentos de la cigarra (poesía 1987), En ese pueblo no mataban a nadie (novela, 1992), El gallo de las horas (poesía, 1995), Noche buena mala (novela 1995); Las mentiras encantadas (cuentos, 1997), Cuentos para matar el estrés (2002); y La muñeca de tusa (2003). Nacionalista y defensor de lo panameño, en su obra habla de la patria, la Historia, las clases sociales, el Canal de Panamá, pero, sobre todo, del hombre, con todas las angustias que conllevan las diferencias sociales y económicas. También canta a la naturaleza y a la vida. Y de manera natural, muchas de sus obras tienen como lectores implícitos a los niños.

Changmarín obtuvo diversos galardones y reconocimientos, entre los cuales destacan el Premio Dora Pérez de Zárate (1998) por su aporte al folclore nacional; el Esther María Osses, al libro de literatura infantil del año (2002) y el Premio Universidad (2002). Ha sido condecorado con la Orden Nacional Omar Torrijos (2006), por su compromiso cívico y social, y con la Orden Francisco de Morazán, otorgada recientemente por el Parlamento Centroamericano (PARLACEN), institución política creada para la integración de los países centroamericanos. Como reconocimiento a una vida y una obra consecuente con la lucha por una sociedad socialista, la Central de Trabajadores de Cuba le impuso la medalla Víctor Jara y su obra fue reconocida con el Premio Rubén Martínez Villena, también de Cuba. En reconocimiento suyo fue creado en 2008 el Premio Nacional de Literatura Infantil Carlos Francisco Changmarín, por el Instituto Nacional de Cultura (INAC), para estimular la producción literaria dedicada a los niños y reconocer el espacio de acción de los escritores consagrados al género de literatura infantil.

Acompañado de su amada compañera, de sus hijos y nietos, Changmarín murió en la ciudad de Panamá el 5 de diciembre de 2012.

Fuente: http://www.encaribe.org/es/article/carlos-francisco-chang-marin/607

sábado, 21 de noviembre de 2015

OCTAVIO MÉNDEZ PEREIRA (NUEVO ARTÍCULO POR EL MES DE LA PATRIA)


Octavio Méndez Pereira

Octavio Méndez Pereira (1887-1954). Educador, historiador, diplomático, novelista y ensayista panameño. Fundador y primer Rector de la Universidad de Panamá. Primer Director de la Oficina Regional de UNESCO para el hemisferio, con sede en La Habana, Cuba.

Octavio Méndez Pereira nació en Aguadulce, comunidad de la Provincia de Coclé, el 30 de agosto de 1887. Era hijo de Joaquín Méndez y Micaela Pereira.  Realizó estudios primarios en su provincia natal; luego se trasladó a la ciudad de Panamá para proseguir estudios secundarios en la Escuela Normal de Varones. Tras obtener en 1907 el título de Maestro en ese centro educativo, regentado por los Hermanos Cristianos, ingresó en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, gracias a beca concedida por el Gobierno de Panamá por sus altas calificaciones. Allí obtuvo el grado académico de Profesor de Estado, con especialización en castellano, en 1912. En Chile hizo, además, estudios de derecho, comercio y arte.

Durante sus años de estudiante en Santiago de Chile, Méndez Pereira participó en círculos literarios, fue asiduo colaborador del Mercurio y del Diario Ilustrado y fundó la Revista Andina, de la cual fue redactor. Representante de Panamá ante el Tercer Congreso Internacional de Estudiantes, en 1912, con sede en Lima, Perú, fue electo Vicepresidente del cónclave.

Al retornar a su patria, Méndez Pereira formó parte de la planta de profesores del Instituto Nacional, creado en 1909, junto a una pléyade de ilustres intelectuales nacionales y extranjeros que hicieron del Instituto el más importante centro de enseñanza del país, cuna de generaciones de forjadores del Estado Nacional, de la lucha por la soberanía y la panameñidad en el contexto de la creación de la Zona del Canal -enclave colonial norteamericano que permeaba todos los ámbitos de la vida panameña. Méndez Pereira integró, junto a José Dolores Moscote, Eusebio A. Morales y Guillermo Andreve, el último empeño por renovar el liberalismo desde una perspectiva socializante. En el orden pedagógico postuló, con Jeptha B. Duncan y José Daniel Crespo, la democratización de las escuelas, la socialización de la enseñanza, la coeducación, la reivindicación del trabajo manual, la proyección de la escuela en la comunidad y la oposición al intelectualismo y al academicismo.

Octavio Méndez Pereira fue Rector del Instituto Nacional, organizó las primeras Asambleas Pedagógicas y dirigió la Revista de Instrucción Pública, auténticos foros de formación y actualización docente, que reunían a educadores de todo el país para debatir problemas e intercambiar experiencias en torno a la educación, la enseñanza y el aprendizaje. En el año 1922 apareció el primer número de la revista Estudios: órgano del Instituto Nacional, de la que también fue fundador y dirigió de 1922 a 1927. La revista siguió publicándose, con intermitencias, hasta 1965. Colaboraron en ella, además de Méndez Pereira, Narciso Garay, Francisco Ortiz Monasterio, María Olimpia de Obaldía, R. C. Worsley, Miguel Amado, Rogelio sinán y Roque Javier Laurenza. Nombrado Méndez Pereira en 1923 Secretario de Instrucción Pública, bajo la presidencia del Dr. Belisario Porras, tuvo una gestión altamente fructífera. Fundó escuelas y bibliotecas en diversas regiones del país, creó la Ley Orgánica de Educación, estableció el “Día del Libro” y el “Día del Maestro” y creó un Fondo de Ayuda al educador.

Como diplomático, Méndez Pereira desempeñó diversidad de cargos; particularmente, el de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Panamá ante los gobiernos de Francia e Inglaterra y el de Delegado de Panamá ante la Liga de las Naciones y ante la Conferencia Internacional del Trabajo. También desempeñó misiones diplomáticas en Chile, fue Embajador Especial para la toma de posesión del General Gerardo Machado en la República de Cuba y Director del Centro Regional de UNESCO, con sede en La Habana, Cuba. Los doctores Méndez Pereira y Moscote facilitaban el camino vanguardista en las páginas del quincenario La Antena, en 1931, practicando el periodismo de opinión.

Como uno de los más importantes forjadores y pensadores de la Universidad en Panamá, abogó sostenida e incansablemente, a lo largo de más de dos décadas, por la fundación de la Universidad de Panamá, creada finalmente mediante el Decreto Ejecutivo No.29, de 29 de mayo de 1935, siendo Presidente de la República Harmodio Arias Madrid. El Acto Inaugural de la Universidad tuvo lugar el 7 de octubre del mismo año. Designado como primer Rector de la Universidad Nacional de Panamá, Méndez Pereira acometió la misión de diseñar su estructura académico-organizativa y ponerla en marcha en medio de incertidumbres y cuestionamientos, y debiendo enfrentar dos tareas estratégicas para su consolidación y desarrollo: el reconocimiento de su autonomía académica y administrativa y la construcción de la Ciudad Universitaria. Tras remontar un sinnúmero de dificultades de diverso tenor, y luego de más de una década de luchas -en cuyos marcos se crearon la Federación de Estudiantes de Panamá y otras importantes organizaciones políticas y sociales-, la autonomía universitaria se consignó en la Constitución Política promulgada el 1 de marzo de 1946, y en la Ley 48 de 1946. Al finalizar la década de 1940 se establecieron los fundamentos de la Ciudad Universitaria, inaugurada el 1 de noviembre de 1953.

Octavio Méndez Pereira atribuía a la universidad un carácter nacional y popular, crítico y creativo, en un país que apenas bordeaba el medio millón de habitantes, con un enclave colonial de Estados Unidos, decenas de bases militares –que en el contexto de la Segunda Guerra Mundial cubrieron todo el territorio del país- y miles de soldados de aquella potencia, todo lo cual mediatizaba la soberanía nacional y amenazaba la frágil existencia del Estado panameño. Al respecto expresó su pensamiento en un discurso memorable, en el que dijo que la cultura general, la ciencia y la investigación significan autonomía, personalidad y libertad en las naciones pequeñas y débiles como Panamá, que se encuentran bajo la fuerte influencia del imperialismo. De igual modo, enalteció la Universidad por ofrecer por igual oportunidades a todos los panameños. Rechazó en la Universidad los claustros cerrados, las divisiones artificiales, el menosprecio por las actividades prácticas, con sentido crítico y búsqueda de la perfección. Solicitó que todas las ideas, todos los sistemas y todas las filosofías pudieran ser discutidas y sometidas a investigación y examen en la Universidad, y que jamás se pretendiera fundar en ella un centro burocrático, una fábrica de títulos o un vivero de profesionales especializados sin capacidad constructiva ni posibilidades de emancipación. En la Universidad, expresaba, se desenvuelven las energías latentes del carácter, se estimulan la capacidad creadora y la acción.

Octavio Méndez Pereira fue Rector de la Universidad de Panamá desde su creación, en 1935, hasta que falleció, el 14 de agosto de 1954, salvo dos interrupciones relativamente breves -motivadas políticamente- al comenzar las décadas de 1940, la primera, y de 1950, después.
En la dimensión literaria, Méndez Pereira fue admirador y difusor de las obras de José Martí, Sor Juana Inés de la Cruz, José Toribio Medina, Víctor Hugo, Rubén Darío, José Santos Chocano, y la poetisa panameña Amelia Denis de Icaza. Además fue autor del primer Parnaso Panameño, publicado en 1916.

Escribió por largos años la columna periodística “Motivos Efímeros” en el diario La Estrella de Panamá, sobre temas literarios, educativos y de interés nacional, y con José Dolores Moscote fue promotor del vanguardismo en el periódico La Antena. Muchos de sus discursos y ensayos se han publicado en diversos números de la Revista Universidad, por él fundada, en la obra Universidad de Panamá y, más tarde, en la Revista Lotería. Hoy, el campus central de la Universidad de Panamá lleva su nombre, y la orden municipal Octavio Méndez Pereira, del Consejo Municipal de Panamá, reconoce a los educadores de larga trayectoria al servicio de los estudiantes de todo el país. El I Congreso de Lingüística y Literatura, en 1988, llevó su nombre.

Fuente: http://www.encaribe.org/es/article/octavio-mendez-pereira/448

viernes, 20 de noviembre de 2015

RESEÑA DE LA NOVELA AMULETO DE ROBERTO BOLAÑO




AMULETO NOVELA DE ROBERTO BOLAÑO

POR: ROBERT A. GOODRICH V. *

Desde hace años me involucré como lector en las obras de un gran escritor chileno que respondía al nombre de Roberto Bolaño y quede atrapado en su prosa, en su narrativa, en su poesía.
No recuerdo cual fue la primera obra que leí de este escritor creo que fue La Literatura Nazi en América o ¿quizás? como dije no estoy seguro fué El gaucho insufible como sea quede atrapado y me convertí en uno más de sus seguidores.

Roberto Bolaño murió joven (50 años) dejando tras de si un legado que hoy es más fuerte que nunca cuando estaba con vida sufrió mucho, escribió mucho y vivió mucho y todas esas experiencias las podemos encontrar en su poesía; porqué ante todo fué un poeta aunque otros digán lo contrario si leemos cada uno de sus novelas, de sus cuentos encontrarémos poesía en movimiento hecha narrativa, estractos de su vida comprendida en párrafos que caminan entre la vida y la muerte de un escritor que leyó mucho y escribió más todavía.

Con los Detectives salvajes ganó el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos es quizás su obra más extraordinaria aunque otros digan que 2666 su obra póstuma más completa y extensa sea su obra cumbre yo no estoy de acuerdo para mí Los detectives salvajes fue y es su obra cumbre y quizás no lo digo yo lo siguen todos es una de las obras más extraordinarias de la literatura a nivel mundial me atrevo a decír que Bolaño es el Cortázar, es el Borges, es el Gabriel García Márquez de Chile aunque sin duda alguna amó con el alma y vivió con locura en México y España lugares donde se centra su obra y es que Bolaño sabía como involucrar sus sentimientos y a la vez enredarnos con una trama extraordinaria que atrapa al lector y a la vez utiliza ese lenguaje que solo los grandes saben utilizar y como dije esta entre los grandes como lo fueron: Cortázar, Borges y Gabo y es que uno lee a Bolaño y crees que estás leyendo a Borges o a Cortázar o de repente te sientés en una aventura al estilo Gabo o quizás sientés que estas viviendo la trama de una película de Tarantino y bueno esta obra Amuleto quizás no es la mejor de sus obras (muchos pueden decir lo contrario) sabe como atrapar al lector de eso no hay duda alguna combinando elementos mitólogicos, poesía, política, corrupción,
dolor, tristeza, historia mezclando y entrelazando la realidad con la ficción como solo él sabía hacerlo.
La novela esta contextualidazada con la época del Movimiento de 1968 en México, específicamente en la invasión del ejército a la Ciudad Universitaria de la UMAM el 18 de Septiembre de 1968.

La novela esta dividida en 14 capítulos narrada por la escritora Auxilio Lacouture personaje inspirada a su vez en la poeta Uruguaya Alcira Soust Scaffo quién actua como primera persona narradora en la novela en esta también quedan reflejados grandes poetas y escritores que se convierten en protagonistas además de tener un toque futurista en algunos aspectos como ya lo había logrado el autor en varias de sus novelas donde tratá de atacar y a la vez sumergir al lector a investigar la vida de escritores y personajes algunos ficticcios y otros reales y jugar con el futuro de lo mismos como lo hizo en los detectives salvajes, 2666, la literatura nazi en América y otras más.

Uno de los protagonistas de la trama pero contado por Auxilio Lacouture es Arturo Belano el Alter Ego de Roberto Bolaño quién también aparece en varias de sus obras como protagonista principal en los Detectives salvajes y en algunos de sus cuentos donde el autor narra su propia vida mezclando como el sólo sabe hacerlo la realidad y la ficción para entrelazar todas sus obras de una forma u otra lo que nos deja ver que Bolaño no se cansaba de mostrar al mundo sus propias experiencias, sus propias viviencias y las vivencias de sus amigos y conocidos creando personajes ficticios y mezclandolo con la realidad en esta novela con un final interesante y muy cierto la llamada Madre de la Poesía así se hace llamar la protagonista nos cuenta su historia, la historia de su vida vivida en México en un México convulsionado, agonizante donde la poesía surrealista se entrelazada entre las calles y la ciudad, donde la cultura se veía de otra forma, donde la poesía es la madre de todos los géneros literarios (tal y como ocurre también en los Detectives salvajes) por eso digo que Bolaño era más poeta que nada, la poesía era su vida aunque su obra más extensa fue narrativa.

Lilian Serpas supuesta amante del Che Guevara, Carlos Coffen Serpas pintor e hijo de Lilian estan inspirados en sus protagonistas reales que si existieron, el autor también menciona a personajes cuyas vidas formaran parte de los Detectives Salvajes y otras obras con los que el compartió poesía y la vida pero que en la trama de la obra llevan otros nombres pero los estudiosos de la obra de Bolaño saben en quienes se inspiró el autor.

El hecho narrada en la novela si ocurrió, los personajes están inspirados en personas de carne y hueso que si existieron la trama comieza diciendo que esta es una historia de un crimen pero cuando entrás en la misma te das cuenta que el crimen (bueno no les cuento) la idea es que se lean la novela.
En mi opinión he leído mejores novelas o obras de Bolaño pero esta pequeña novela es hermosa en ciertos aspectos con un toque diferente y especial sin dejar de lado esa huella inborrable que tenía el autor para escribir.

Esta novela fue publicada en 1999 y tiene mucho que ver con los detectives salvajes con estrella distante, la literatura nazi en américa y otras de sus obras.

El propio Bolaño definió esta novela de la siguiente manera:
«Amuleto es una novela menor, intimista, con una voz delirante que no ofrece contrapuntos o que ofrece pocos contrapuntos. Es una obra de cámara o de un solo instrumento. Eso sí: de un solo instrumento, pero para alguien que sepa dar el callo con ese instrumento.»
Roberto Bolaño

Y es cierto es quizás una de sus obras menores en calidad pero una de las más intimas narrada por una mujer como protagonista inspirada en hechos reales y políticamente incorrectos como los ocurridos en 1968 y nos cuenta desde su punto de vista el daño a la poesía, a la literatura, a la educación, a la vida visto por una extranjera en las oscuras calles de un México que se puede decir que es una mezcla entre el infierno y el cielo no solo en esa época todavía hoy muchos señalan este hecho.
Para entender esta novela se tiene que leer Los detectives salvajes porqué ambas obras están entrelazadas con un personaje menor que aparece en Amuleto "Arturo Belano" que luego será protagonista en los detectives salvajes ya que aquí la narradora poeta uruguaya nos cuenta pedazos de la vida que a su vez cambiarían al personaje que a su vez es el propio Roberto Bolaño que cambiaría.

Amuleto una obra interesante no la mejor pero si más intima, más curiosa y hermosa en muchos aspectos.

Sin más tenía tiempo sin ponerme a escribir una reseña literaria espero lean Amuleto y lean a Roberto Bolaño.

Fuente: Amuleto-Roberto Bolaño Anagrama Colección Compactos Cuarta edición 2014, 160 páginas.

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Robert Allen Goodrich Valderrama (Panamá 1980): Poeta, escritor, bloguero creador del blog Mi Mundo-My world www.robert-mimundo.blogspot.com como escritor sus obras pueden ser adquiridas en www.lulu.com www.amazon.com y otros ha participado en más de 40 antologías a nivel mundial.

RAÚL LEIS (NUEVO ARTÍCULO POR EL MES DE LA PATRIA)


RAÚL LEIS

Raúl Leis Romero (Colón, 12 de diciembre de 1947 - ciudad de Panamá, 30 de abril de 2011) fue un sociólogo, político y escritor panameño.

TITULOS ACADÉMICOS:  Sociólogo, escritor, comunicador y educador popular. Realizó la licenciatura en Sociología en la Universidad Santa María la Antigua, además de cursos diversos en varios países, entre ellos en el Instituto de Estudios Sociales en La Haya, Holanda. Cursó la Maestría de Estudios Políticos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá.
Fue cinco veces ganador del premio Ricardo Miró (1973, 1981, 1988, 1996 y 2000), ganador del premio de prensa de la revista Plural de México (1985), de la revista Nueva Sociedad de Venezuela (1985, 1992) y segundo lugar de los Juegos Florales de Guatemala (1993) y finalista del Tirso de Molina de la Cooperación Española (1994).

PREMIOS, BECAS U OTRAS DISTINCIONES NACIONALES O INTERNACIONALES:
En 1985 obtuvo el Premio “Plural” de México en la sección Ensayo. Ha logrado dos veces (1985 y 1992) el premio de la revista “Nueva Sociedad” (Venezuela) en Ensayo. En 1996 obtuvo el Premio Literario “Ricardo Miró″ en la sección Ensayo con el libro Panamá: Luces y sombras hacia el siglo XXI y en 2000 en la sección Teatro con el libro El puente. En 1982 obtuvo simultáneamente tres Premios Nacionales de Prensa. En Teatro ha obtenido tres veces el Premio “Ricardo Miró″ (1973, 1981 y 1988), Mención de Honor en 1993; y segundo lugar y accésit de los Juegos Florales Centroamericanos de Quetzaltenango (Guatemala). Finalista en la XXIV versión del Premio Tirso de Molina (1994) del Instituto de Cooperación Iberoamericana de España. Sus obras han sido montadas y publicadas en su mayoría, entre ellas: Viaje a la salvación y otros países; Viene el sol con su sombrero de combate puesto; Lo peor del boxeo; María Picana; El nido del Macúa ; Lucecita González; Primero de mayo; No hay derecho, señor; Mundunción-, El señor sol; La cantina de Pancha Manchá. Coautor del libro Esas formas de comunicación que andan por ahí (editado en Ecuador y Honduras).También ha incursionado como guionista. En el año de 2004 obtubo una Mención de Honor en el Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinan con la obra Remedio para la congoja.

EXPERIENCIA PROFESIONAL Y LABORAL: Presidente de CEASPA, del cual fue Director hasta agosto 1993. Profesor titular de Sociología de la Universidad de Panamá. Miembro del Consejo Asesor del Programa de Derechos Humanos de la Embajada Real de Dinamarca en América Central, del Comité Asesor Nacional de Transparency International, del Comité Directivo de la Fundación Pro Biblioteca Nacional, del Comité Asesor de la Comisión Presidencial de Transformación Curricular de la Educación. Integró la directiva de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), y es miembro fundador de Colegio Nacional de Sociólogos. Laboró por 30 años en el campo de la educación popular y promoción social en Panamá y otros países. De este accionar se desprenden escritos como: Guía para un teatro popular; Apuntes sobre metodología y práctica transformadora (7 ediciones en seis países); el libro de testimonios obreros Voces de lucha, y el texto de socioliteratura Machi: Un Kuna en la ciudad; Comunicación popular: Teoría y práctica (en equipo); El arco y la flecha. Dirigió por diez años la revista panameña “Diálogo Social”. Fundó y dirigió por varios años el Centro de Comunicación Popular. Forma parte del Consejo Nacional de Escritores y Escritoras de Panamá (2001 - 2003).

Obras
Prosa
Guía para el teatro popular
Voces de lucha
Machi un kuna en la ciudad
Panamá: luces y sombras hacia el siglo XXI
Señor mundunción
Carta a Héctor Gallego

Poesía

Genuflexión a mi huella
Cantos de amor al hombre nuevo
Tiempo de las cosas nuestras

Cuento
Viaje alrededor del patio
El niño y la bomba
Viaje a la salvación y otros países

Teatro
Viene el sol con su sombrero de combate puesto
Lo peor del boxeo
María Picana
No hay derecho señores
El Nido del macúa
El puente
El señor sol
La cantina de Pancha Mancha
Primero de mayo

Letras de canciones

Maestra vida (de Rubén Blades).

Sociología
Las clases sociales en la ciudad transitista
Comando sur poder hostil
La ciudad y los pobres
Hacia una estrategia nacional de descentralización y desarrollo municipal
Colón en el ojo de la tormenta
Esas formas de comunicación que andan por ahí
Radiografía de los partidos políticos
Bienes canaleros: informe de un desafío
Abrir canales de participación y poder local

Fuentes:
-Wikipedia
-http://www.raulleisr.com/

Una anécdota personal:
Tuve el honor de conocerlo en persona durante una Feria Internacional del Libro en Panamá en esta época apenas empezaba mi andar en el ámbito literario y sólo conversamos unos minutos que fueron muy valiosos para mí dado que me dió sabios consejos y además me firmó la obra teatral El Nido del Macúa.

jueves, 19 de noviembre de 2015

GUILLERMO ANDREVE (NUEVO ARTÍCULO POR EL MES DE LA PATRIA)


Guillermo Andreve Icaza

Guillermo Andreve Icaza (1879-1940). Intelectual panameño que se destacó en el periodismo, la política y la diplomacia durante las tres primeras décadas del siglo XX.

Nació en la ciudad de Panamá el 8 de agosto de 1879 en el hogar formado por Guillermo Andreve (padre) y Rita Icaza. Realizó sus primeros estudios en el Colegio Balboa, de su ciudad natal, dirigido por Abel Bravo. Por lo demás fue un autodidacta. Su padre murió el 9 de diciembre de 1895, en Nicaragua, cuando el joven Andreve tenía dieciséis años. Se vio entonces obligado a trabajar para ayudar a la economía familiar. Como su vocación era el periodismo, comenzó a colaborar en El Lápiz, periódico liberal, cuyo propietario era don José Sacrovir Mendoza. A la par, trabajó en talleres de tipografía para aprender el oficio. En esos años fundó la revista Cosmos (1896-1897) y se convirtió en capitán entusiasta de un pequeño grupo de escritores modernistas. En 1898 creó la revista Filatélica, para coleccionistas de sellos, y en el mismo año, El Demócrata, que tuvo escasa duración.
En 1900, como combatiente liberal, participó en la Guerra de los Mil Días, y dejó muy claro su credo liberal no solamente en sus escritos, sino en sus acciones. Al lado del General Manuel Antonio Noriega, se unió al sector revolucionario encabezado por el Dr. Belisario Porras, quien se proclamó Jefe Civil y Militar del Departamento de Panamá en Punta Burica, en marzo de 1900. Andreve tuvo una actuación destacada en los combates del Picacho de Olá, en donde conoció a Victoriano Lorenzo, y en La Línea, junto al General Domingo Díaz.

Después de firmado en 1902 el Tratado del Wisconsin, que impuso la paz tras la Guerra de los Mil Días, Andreve comenzó a trabajar como dependiente en la casa comercial de Maduro e Hijos, y poco después fue ascendido a contable. En ese año fue reducido a prisión por las autoridades colombianas, por haber protestado públicamente por la contravención del tratado del Wisconsin y el fusilamiento de Victoriano Lorenzo. En el proceso de separación de Panamá de Colombia actuó activamente, según testimonia su ensayo Mi actuación en el movimiento separatista de 1903, que no se conoció sino en 1950.

Como hombre de letras, se preocupó por la cultura de su país. Gestionó ayuda del Estado para la publicación de El Heraldo del Istmo, revista modernista de orientación artística y literaria, donde publicó sus primeros trabajos el poeta Ricardo Miró. El primer número salió en enero de 1904. En julio de 1906, se suspendió por tres meses el auxilio económico a la revista, por razones políticas. El último número de El Heraldo del Istmo salió en septiembre de ese año.

En 1906 Andreve fue elegido concejal y llegó a ser presidente del Concejo del Municipio de Panamá. En ese año realizó, junto al Dr. Carlos A. Mendoza, un programa de reconstrucción del partido liberal, en pro de la joven República. Promovió la fundación de la agrupación cultural El Ateneo de Panamá (1907), en la que participaron o Nicolás Victoria Jaén, Samuel Lewis, Alfonso Fábrega, Ofelia Hazera, Alfonso Preciado, Santiago de la Guardia, Ricardo J. Alfaro, Oscar Terán y otros. Por esos años fue también redactor de la revista Nuevos Ritos, fundada por Ricardo Miró.

En 1909 comenzó su carrera diplomática al ser nombrado Secretario de la Legación de Panamá en Costa Rica, y, al terminar el año, Agente Confidencial ante el mismo gobierno. Al morir en funciones el presidente José Domingo de Obaldía, ocupó el cargo D. Carlos A. Mendoza, segundo Designado, pues el primero, José Agustín Arango, había fallecido. Durante la administración de Mendoza, Andreve cooperó intensamente en el partido liberal.

En 1910 fue elegido Diputado a la Asamblea Nacional por la provincia de Panamá, dignidad que ostentó hasta 1912 en calidad de Presidente de la Cámara. Así, al subir en ese año al solio presidencial el Dr. Belisario Porras, correspondió a Andreve tomarle el juramento de rigor. Nombrado en la cartera de Instrucción Pública, continuó en el cargo durante los períodos presidenciales subsiguientes: en 1916, el de D. Ramón Valdés y, en 1918, el de D. Ciro Urriola. Miembro de la masonería, fue el primer Muy Venerable Gran Maestro de la Gran Logia de Panamá, fundada por un grupo de Respetables Logias de distintas jurisdicciones de América del Sur en 1916.

En 1917, Guillermo Andreve contrajo matrimonio con Delia María Robles. En esos días, todavía estaba cercana en el tiempo la separación de Colombia, y los panameños se enfrascaron en una polémica desgarradora, originada en el artículo 70 de la Constitución de 1904, por el cual estadistas eminentes como el Dr. Eusebio A. Morales, que había trabajado en el establecimiento de la República, quedaban imposibilitados de acceder a la Presidencia por haber nacido en territorio colombiano. El gobierno de Estados Unidos, basándose en el Tratado Hay-Buneau Varilla y según el artículo 136 de la Constitución de 1904 -bajo pretexto de vigilar las elecciones de 1918- instaló tropas norteamericanas en las ciudades de Panamá y Colón en el mes de julio. La Secretaría de Instrucción Pública, encabezada por Andreve, dictó una disposición inmediata por la cual se declaraba que la nacionalidad panameña estaba de duelo. Las elecciones se verificaron y la nueva Asamblea volvió a elegir al Dr. Belisario Porras, quien estaba fuera del país. Ocupó la Presidencia interinamente Domingo Díaz. Guillermo Andreve presentó su renuncia del cargo, dejando una estela de esfuerzos significativos: reformas y nuevos programas en la enseñanza y creación de la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas y la Facultad Nacional de Derecho. Al quedar sin puesto oficial después de su renuncia, Andreve, que contaba con su trabajo para sostener a su familia, emprendió la tarea de publicar la Biblioteca de Cultura Nacional.

En 1919 fue nombrado Ministro en Francia e Inglaterra, cargo que ostentó por diez meses. Durante este período envió a Panamá artículos en los que daba a conocer sus impresiones de sus visitas a las dos Cámaras del Parlamento inglés, y de la organización de las asociaciones obreras, en particular el gremio de tipógrafos, vinculados a su propia experiencia juvenil. Volvió al Istmo en período de elecciones, y participó en pro de la causa liberal. El Dr. Porras triunfó, y Andreve fue elegido diputado y segundo Designado por la Asamblea Nacional.

En mayo de 1920 el Presidente recibió una notificación perentoria del gobierno de Estados Unidos para que se ejecutara el fallo White, sobre los límites entre Panamá y Costa Rica. Alentado el gobierno costarricense, ocupó militarmente la región istmeña de Coto el 21 de febrero de 1921. El gobierno panameño envió fuerzas para rechazar la invasión, y hubo un encuentro belicoso a orillas del río Coto. Parte del ejército costarricense invadió con cierto éxito la provincia de Bocas del Toro, con la ayuda de los barcos de la Compañía Frutera. El Dr. Porras hizo declaraciones a la prensa internacional que fueron publicadas en La Estrella de Panamá, y mal interpretadas por la población, de modo que fue organizada una manifestación de protesta, a pesar de los intentos de D. Domingo H. Turner para disuadir al público, y el pueblo asaltó la Presidencia. Como resultado, hubo muertos y heridos. El presidente Porras nombró una Junta de Defensa Nacional, presidida por Guillermo Andreve, cuyo fin era preparar el enrolamiento de los panameños llamados al servicio militar, y organizar pertrechos y armas. Terminados los disturbios de Coto, Andreve fue nombrado, en 1921, Ministro Plenipotenciario en Francia y España. En enero de 1926 terminó con éxito su gestión en las ciudades más importantes de Europa para dar a conocer a su país. Mientras, publicó obras de importancia para la cultura panameña.

A su regreso a Panamá, durante el gobierno de D. Rodolfo Chiari, fue nombrado Ministro Plenipotenciario en Colombia, donde los antiguos conservadores no olvidaban el movimiento de 1903. Tuvo que dejar estas funciones en 1926, para asistir como Delegado a la Asamblea de la Liga de las Naciones, en compañía del legislador Eusebio A. Morales. Sus funciones terminaron en noviembre de ese año. En 1928, bajo la presidencia de Florencio Harmodio Arosemena, se le designó Ministro Plenipotenciario en Cuba y México, donde gozaba de muchas simpatías.

En 1929 publicó su novela Una punta del velo, sobre el espiritismo. Mientras desempeñaba a conciencia su cargo diplomático, ocurrió en Panamá la Revolución del 2 de enero de 1931, convocada por el Movimiento de Acción Comunal. El presidente Arosemena renunció al cargo, y subió al solio presidencial el Dr. Harmodio Arias, en espera de que llegara al país el Dr. Ricardo J. Alfaro, Primer Designado, quien estaba en Washington. Alfaro tomó posesión el día 16 de enero de 1931. Andreve fue convocado para ocupar la Secretaría de Gobierno y Justicia, de la cual se hizo cargo el 23 de octubre. La ocupó durante once meses, en los que demostró sus aptitudes diplomaticas.

Nuevamente sin empleo oficial, reanudó la publicación de la Biblioteca de Cultura Nacional, para hacer frente a la educación de sus cuatro hijos. En 1934 publicó su Manual Electoral. Harmodio Arias lo nombró Suprintendente de Cedulación, cargo que desempeñó del 4 de septiembre de 1936 al 31 de agosto del año siguiente. En mayo de 1938 fue nombrado por el Dr. Juan Demóstenes Arosemena para ocupar el Consulado de Panamá en Los Ángeles, Estados Unidos. En esta época escribió Decretos y Resoluciones Vigentes, publicados con carácter oficial.

El  lo. de octubre de 1940 falleció en Los Ángeles Guillermo Andreve. Fue miembro fundador de la Academia Panameña de la Lengua, de la Sociedad Bolivariana de Panamá, de la Asociación de Periodistas y de otras sociedades de tipo cultural. Llevan el nombre de este patricio, la máxima condecoración a los mejores estudiantes del país, una escuela y un círculo de lectores.

Fuente: http://www.encaribe.org/es/article/guillermo-andreve-icaza/986