martes, 2 de noviembre de 2021

DEMETRIO HERRERA SEVILLANO

 

DEMETRIO HERRERA SEVILLANO


Un poeta humilde, un hombre del barrio como dicen. Vivía cerca de la plaza de Santa Ana, verdadero centro popular de Panamá. El -como antes Demetrio Korsi- fue cantor de la plaza y de sus aledaños de pobres. Sus poemas, según Pedro Rivera, son «radiografías del alma popular».


Nocturno de las Calles


En la rodilla de un poste

--rubí que luce la noche--

el foco sobresaltado

de una cajilla de alarma.


Los faroles eléctricos

--candelabros ante el muerto

de la calle--

echan sus brazos de luz

en las espaldas sedosas,

del silencio.


Están las casas pensando.

Y el cielo --mesa de Dios--

viste su carpeta bruma.


Traigo la mirada: grave

me va observando la sombra.

Entre la sombra hay un bulto:

algún fantasma en la sombra.


Abro el compás de mis piernas

y marco un punto

                            2

                                3...

y marco miles de puntos.


La soledad ha dormido

a la ciudad en sus brazos.


Sólo mi existencia sigue:

la lleva el sueño a empellones

hacia sus paredes 4.


Del libro: Kodak. 1937.



Parque de Santa Ana

Para Eliseo Echévez


Parque "Santa Ana"! Carrosel antiguo,

deliciosa rueda de la distracción.

Te recuerdo tanto ¡tánto! que atestiguo

que soy una rama, de tu ramazón.


Tu figura, necio, maltraté irritado

sin que te inmutases por mi proceder.

Estoicismo santo que ha vigorizado

esta tolerancia de mi padecer.


Parque Santa Ana! Lírica bandeja

donde exhibe el pobre su penalidad.

Cromo de tertulias donde se festeja,

donde se moteja, sin perplejidad.


En las noches danza sobre tu corona,

visitante, el viento, con nervioso son.

Y un susurro grave, como de persona,

va surgiendo entonces de tu floración.


Empaparon lobos tu sencilla frente

en la sangre núbil de Ferdín Jaén.

Les miró la torre, resignadamente,

resignado, el cielo, les miró también.


Parque Santa Ana. Circular y craso,

eres fuerte abrazo de mi Panamá.

En sus calles --cintas de potente lazo--

la ciudad tu imagen ostentando está.


Te venero mucho! No hay en la mañana

--que madruga a verte-- mi veneración.

Es que soy tu amigo, Parque Santa Ana.

Más que amigo: rama, de tu ramazón.


Del libro: La Canción del Pueblo. 1939.



Cuartos


Zonzos

de calor y noche,

pasan cuartos

            Cuartos...

            Cuartos...

Cuartos de la gente pobre

con sus chiquillos descalzos.

Cuartos donde no entra el sol,

que el sol es aristocrático.


Mujeres semidesnudas

están lavando en el patio,

y pregonando los fogones

un silencio

            cuadrilátero.

Cuartos donde necia da

la tos, funeral silbato.

Cuartos con sus caras mustias,

con su exposición de harapos.


La enferma se asoma y llama...,

la enferma se asoma y llama

al viento, que no hace caso.

Aprieta el zaguán oscuro.

Abofetea el tinaco.


y

zonzos,

            de calor y noche,

pasan cuartos.

            Cuartos...

            Cuartos...

Cuartos de la gente pobre

con sus chiquillos descalzos.

Cuartos donde no entra el sol,

que el sol es aristocrático.


Tú Siempre Dices Que Sí


Paisano mío,

panameño;

tú siempre respondes: «sí».

Pero no para luchar.

Que no para protestar

cuando te ultrajan a ti.


Paisano mío,

panameño:

tú siempre respondes «sí».


Si te dan un peso diario,

«Sí, sí, sí.»

Si te gobierna un tirano,

«sí, sí, sí.»


Paisano mío,

panameño:

tú siempre respondes «sí».


Aprende a decirle «no»,

aprende a decirle «no»

a lo que le dices «sí».


Pero no, que dices «no»

cuando necesitas «sí».

Y al decir «sí» cuando «no»

y «no» cuando debes «sí»,

resulta que tu «sí» es «no»,

lo mismo que tu «no» «sí».


¡por favor!

Que no se diga

Que tú no tienes conciencia.

¡No, no, no!

Ni que sólo dices «sí»

aunque necesites «no».

Ni que te gusta el ultraje.

¡No, no, no!

Ni vagar en la miseria...


Pero no, que dices «no»

cuando necesitas «sí».

Y al decir «sí» cuando «no»

y «no» cuando debes «sí»,

resulta que tu «sí» es «no»,

lo mismo que tu «no» «sí».


Tú siempre respondes: «sí»,

paisano mío,

panameño;

tú siempre respondes: «sí».

Pero no para luchar.

Y menos para ultrajar

cuando te ultrajan a tí,

paisano mío,

panameño;

tú siempre respondes: «sí».


Sin duda los Poemas: Cuantos y Tú siempre dices que sí son de los más importantes de su obra poética literaria. Demetrio Herrera Sevillano tenía mucho en común con el otro Demetrio el gran Demetrio Korsi es más este servidor hace años atrás escribió un ensayo a manera de artículo sobre los Dos Demetrios.


Fuente: Panamá Poesía