sábado, 3 de diciembre de 2016

DR. CARLOS JUAN FINLAY BARRÉS (CELEBRANDO EL DÍA INTERNACIONAL DEL MÉDICO)


En Panamá hemos tenido valiosos médicos algunos ya no están entre nosotros, otros se siguen especializando y dejando en alto al país.

En la actualidad el Dr. Adán Ríos de Santiago de Veraguas es uno de esos médicos que deja día a día en alto al país a nivel internacional con sus aportes e investigaciones.

También recordamos con nostalgia al Dr. Thomás Owens el padre de la Medicina Familiar en Panamá y para mí que tuve la oportunidad de conocer y asistir a su clínica con mi familia uno de los mejores médicos que tuvo Panamá.

Si tengo que mencionar valiosos doctores a los que le agradezco mucho y admiro me quedaría corto sin embargo algunos nombres serían:

Dr. Eric Ulloa-Medicina Interna actual Vice Ministro de Salud de Panamá para mí uno de los mejores profesionales en su área en la actualidad.

Dr. José Manuel Terán-Medicina General gran médico, Ex Embajador y Ex Ministro de Salud.

Dr. Rafael Paredes-Neumología a este doctor le debo en parte estar aquí gran trabajo realizado junto a sus colegas durante mi estadía en el Hospital Santo Tomás y todavía hoy es uno de mis médicos de cabecera.

Dr. Nelson Santamaría uno de los especialistas en Neumología que trato mi caso junto al Dr. Paredes

Dr. Fernando Márquez en aquel momento terminando su práctica en el Hospital Santo Tomás el que me hizo sufrir y a la vez me ayudo en el Santo Tomás junto al Dr. Paredes y el Dr. Santamaría.

En fin son muchos los doctores que tengo que Felicitar en Este Día 3 de Diciembre considerado a nivel Internacional y celebrado en algunos países como el Día del Médico en honor a un gran médico cubano Carlos Finlay un hombre muy importante para la medicina mundial, un médico cubano a otro nivel que junto a William Gorgas lograron erradicar la fiebre amarilla y el Mosquito Aedes Aigy en Panamá durante la construcción del Canal de Panamá muchos olvidan su nombre y legado y solo recuerdan a Gorgas por eso aquí traigo un resumen de la vida de este gran médico cubano celebrando a los médicos en su día en Panamá creo que no lo celebramos hoy pero que más da gracias a todos ustedes por su esfuerzo diario aunque algunos son muy costosos jajaaa..


Sin más la vida de Finlay


Carlos Juan Finlay

Carlos Juan Finlay Barrés. Médico epidemiólogo. Su principal aporte a la ciencia mundial fue su explicación del modo de transmisión de la fiebre amarilla: la hembra de la especie de mosquito que hoy se conoce como Aedes Aegypti. Por sus investigaciones y aportes científicos fue propuesto en varias ocasiones para el Premio Nobel.

Síntesis biográfica
Carlos J. Finlay, como transcendió en la historia, pues realmente fue bautizado como Juan Carlos, nació en Puerto Príncipe el 3 de diciembre de 1833, y se hizo acreedor de la gratitud universal, no sólo por su trabajo en relación con la fiebre amarilla, sino porque también descubrió y solucionó el terrible problema del tétanos infantil. Nació en Puerto Príncipe (actual ciudad de Camagüey, en la provincia del mismo nombre) el 3 de diciembre de 1833. Su nombre de pila era Juan Carlos, pero firmaba "Carlos J.". Su padre fue el doctor Edward Finlay y Wilson, médico inglés, natural de la Ciudad de Hull, condado de Yorkshire y su madre, Marie de Barrés de Molard Tardy de Montravel, de origen francés, natural de la isla de Trinidad.

Era amante del deporte, de acuerdo con el periodista Jesús González Bayolo, Finlay fue uno de los fundadores del muy famoso Club de Ajedrez de La Habana, en 1885, y su afición por el juego ciencia se pudo comprobar en las múltiples partidas efectuadas y sus profundos análisis de determinadas posiciones sobre el tablero. Este Club, conocido por algunos como “El Dorado”, agrupó a los principales seguidores del llamado juego ciencia, entre los que estuvieron destacados ajedrecistas como Celso Golmayo, Enrique Delmonte y también Finlay.

Intervino en varios torneos y uno de ellos se celebró en mayo de 1892. Este evento, en el que participaron 20 jugadores, fue seguido por el Periódico La Discusión. Finlay compartió el quinto puesto; pero en el match de desempate cedió frente a Guillermo Serrano y concluyó finalmente en la sexta plaza. El gran favorito, Celso Golmayo, fue el ganador; aunque el médico causó tan buena impresión que le otorgaron, como premio, dos libros de ajedrez.

Una de las partidas más célebres jugadas por Finlay y que afortunadamente se conserva fue su enfrentamiento, en 1889, contra el norteamericano George H. McKenzie, en el Club. El estadounidense era un ajedrecista famoso en esa época y como se acostumbraba en aquel tiempo, los favoritos ofrecían ventaja material a sus oponentes, por tanto, McKenzie jugó con un caballo de menos.
Finlay aceptó el reto de chocar ante un jugador con muchísima mayor experiencia y le fue tan bien en la partida que, a la altura del movimiento 26, la situación de su oponente era desesperada, así que McKenzie no tuvo más remedio que aceptar la derrota.

Estudios

Sus años infantiles los vivió tanto en La Habana como en el cafetal de su padre en la zona de Alquízar. A la edad de once años en 1844, lo enviaron a estudiar a Le Havre en Francia regresando a Cuba dos años más tarde debido a una enfermedad. Regresó a Francia en 1848, para completar su educación. Después de un período en Londres ingresó en el Liceo de Ruán, donde permaneció hasta 1851, cuando regresó a Cuba, convaleciente de un ataque de fiebre tifoidea. No habiendo podido ingresar a la Universidad de La Habana, pasó a Filadelfia donde cursó la carrera de medicina en el Jefferson Medical College, donde se doctoró el 10 de marzo de 1855. En 1857 revalidó su título en la Universidad de La Habana. Entre 1859 y 1861 realizo estudios en Francia.

Trayectoria científica

Estudio sobre el cólera

Desde 1868 llevó a cabo importantes estudios sobre la propagación del cólera en La Habana. Sus estudios mostraban que la propagación del cólera se realizaba por las aguas de la llamada Zanja Real, probablemente contaminadas por los enfermos en las fuentes mismas de donde se surtía aquel primitivo acueducto descubierto. Esas investigaciones epidemiológicas de no fueron publicadas entonces debido a la rígida censura de tiempos de guerra establecida por las autoridades coloniales. Se temía que la diseminación del cólera se atribuyese a la desidia del gobierno colonial. Sin embargo, la Real Academia de Ciencias de La Habana logró publicar este importante trabajo de en 1873, cuando ya había pasado la epidemia. En 1872, fue elegido Miembro de Número de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, y en 1895, Miembro de Mérito. Se desempeñó como Secretario de Correspondencia (a cargo de las relaciones internacionales) de esa institución, por espacio de casi 14 años.

Estudios sobre la fiebre amarilla

También estudió el muermo, y describió el primer caso de filaria en sangre observado en América (1882). Incursionó ocasionalmente en cuestiones científicas de un carácter más teórico y practicó la oftalmología, que era la especialidad de su padre. Paralelamente, se dedicó a investigar la etiología de la fiebre amarilla, partiendo de la considerable experiencia acumulada en Cuba en la caracterización y el diagnóstico de esta enfermedad, algunos de cuyos síntomas fueron descritos originalmente por médicos cubanos. En representación de la Academia de Ciencias, colaboró activamente con la primera comisión investigadora de la fiebre amarilla enviada a Cuba por el gobierno estadounidense, en 1879.

Teoría de propagación

Desde las primeras décadas del Siglo XIX, un buen número de médicos había descartado que la fiebre amarilla se trasmitiese por contagio directo (es decir, por contacto con un enfermo o con sus secreciones, excreciones o pertenencias). Predominaba la versión anticontagionista de este mal, la cual lo atribuía a ciertas condiciones del medio natural o a la presencia de un "miasma" (algo así como efluvio contaminante).

El 18 de febrero de 1881, en una conferencia sanitaria internacional celebrada en la capital de los Estados Unidos, (a la cual asistió como miembro de la delegación española, en representación de Cuba y Puerto Rico), explicó que, al no ajustarse el modo de propagación de la fiebre amarilla a los esquemas del contagionismo y del anticontagionismo, era preciso postular un agente cuya existencia sea completamente independiente de la enfermedad y del enfermo, capaz de trasmitir el germen de la enfermedad, del individuo enfermo al sano. Esta fue, en esencia, la TEORÍA del modo de trasmisión de la fiebre amarilla expuesta por Finlay.

El 14 de agosto de 1881, presentó ante la Real Academia habanera su trabajo El mosquito hipotéticamente considerado como agente de transmisión de la fiebre amarilla. Gracias a una serie de precisas deducciones, a partir de los hábitos de las diferentes especies de mosquitos existentes en La Habana, Finlay indicó correctamente -en la mencionada memoria- que el agente trasmisor de la fiebre amarilla era la hembra de la especie de mosquito que hoy conocemos como Aedes aegypti. Dicho trabajo se publicó en ese mismo año en los Anales de la referida Academia.

Aunque, con anterioridad, médicos de diferentes países habían sospechado del mosquito como ente propagador de la enfermedad, ninguno había supuesto, hasta entonces, que trasmitiera enfermedad alguna de persona a persona, y nadie había propuesto una identificación taxonómica precisa de especie alguna considerada trasmisora. La identificación precisa del posible agente trasmisor abrió la posibilidad de comprobar experimentalmente la teoría de Finlay.

Aunque dicha teoría era bien conocida por epidemiólogos extranjeros (sobre todo franceses y norteamericanos), además de sus colegas cubanos, no fue sometida a comprobación independiente por otros científicos durante veinte años. A ello contribuyó no sólo la absoluta novedad de esta concepción, sino el auge de los estudios (en los cuales también participó Finlay) encaminados a la búsqueda del microorganismo causante de la enfermedad, que en alguna medida opacaban las investigaciones epidemiológicas. Casi una docena de especies de bacterias fueron propuestas, en las dos últimas décadas del Siglo XIX, como posibles agentes patógenos de la fiebre amarilla, aunque la que mayor atención recibió fue un bacilo descubierto en Uruguay, en 1897, por el médico italiano Giusseppe Sanarelli.

Finlay, y su único colaborador, el médico español Claudio Delgado y Amestoy, realizaron, entre 1881 y 1900, una serie de experimentos para tratar de verificar la trasmisión por mosquitos. Llevaron a cabo un total de 104 inoculaciones experimentales, provocando al menos 16 casos de fiebre amarilla benigna o moderada (entre ellos uno muy "típico") y otros estados febriles, algunos no descartables como de fiebre amarilla, pero de diagnóstico impreciso.

Comisiones

En 1893, 1894 y 1898, Finlay formuló y divulgó, incluso internacionalmente, las principales medidas a tomar para evitar las epidemias de fiebre amarilla, las cuales tenían que ver con la destrucción de las larvas de los mosquitos trasmisores en sus propios criaderos, y fueron, en esencia, las mismas medidas que, desde 1901, se aplicaron con éxito en Cuba, y luego en Panamá, así como en otros países donde la enfermedad era considerada endémica.

La segunda y tercera comisiones investigadoras del estado de la fiebre amarilla en Cuba, enviadas por las autoridades sanitarias de los Estados Unidos a La Habana, en 1889 y 1899, no prestaron atención a la teoría de Finlay. La cuarta comisión, presidida por Walter Reed, e integrada por James Carroll, Arístides Agramonte (cubano que residía en los Estados Unidos) y Jesse Lazear, fue creada en 1899 por el cirujano general del ejército de los Estados Unidos, George Sternberg, a solicitud del gobernador militar de Cuba, Leonard Wood, cuyas medidas de higienización habían fracasado frente a las epidemias de fiebre amarilla.

Sternberg, por cierto, era miembro corresponsal de la Academia de Ciencias de La Habana, había estado varias veces en Cuba (formó parte de la primera comisión de fiebre amarilla, en 1879), y conocía bien, pero no compartía, las ideas de Finlay sobre la etiología de la fiebre amarilla. Aunque el programa de trabajo de la comisión presidida por Walter Reed incluía varias cuestiones, la "teoría del mosquito" no se hallaba entre ellas. A Sternberg le interesaba sobre todo comprobar si el bacilo de Sanarelli era el agente causante de la fiebre amarilla.

Cuando la comisión llegó a Cuba, en junio de 1900, la enfermedad afectaba ya a un buen número de soldados del ejército de ocupación estadounidense, instalado en la isla desde 1898, después de finalizada la guerra con España. Al no poder hallar indicios de la presencia del agente patógeno, la comisión se encontró sin pista alguna que seguir ante la crítica situación epidemiológica existente. En estas circunstancias, pasaron por La Habana, a mediados de julio de 1900, dos médicos británicos, Walter Myers y Herbert E. Durham, quienes conocían trabajos recientes, realizados por el médico inglés Ronald Ross, sobre la trasmisión del paludismo por mosquitos del género Anopheles (identificados como tales por el investigador italiano Giovanni Grassi).

Los médicos británicos se familiarizaron en La Habana con el descubrimiento, realizado en Estados Unidos por el médico estadounidense Henry R Carter (presente entonces en Cuba), de que entre un caso y otro de fiebre amarilla, en un lugar dado, mediaban unas dos semanas. Myers y Durham indicaron a los miembros de la comisión que este intervalo parecía sugerir la existencia de un agente intermedio en la trasmisión de la enfermedad y les sugirieron verbalmente (y luego publicaron esta sugerencia en Inglaterra, en septiembre) que prestaran más atención a las ideas de Finlay. A ello parece haberse debido la visita que los miembros de la comisión le realizaron, en su casa, en agosto de 1900, donde Finlay les entregó varias de sus publicaciones, hizo algunas recomendaciones y les donó huevos del mosquito Aëdes aegypti, obtenidos por él en su laboratorio doméstico.

Jesse Lazear, el único miembro de la Comisión familiarizado, durante una estancia en Europa, con trabajos sobre posibles vectores biológicos, parece haber convencido a otros de sus miembros de que no podía desecharse la posibilidad de que la fiebre amarilla fuese trasmitida de un modo análogo al paludismo. Lazear tuvo en cuenta que el intervalo descubierto por Carter podía corresponder a un "período de incubación" del germen en el mosquito.

Aëdes aegypti
De acuerdo con investigaciones históricas realizadas en los Estados Unidos. La serie de inoculaciones experimentales que Lazear llevó a cabo en septiembre de 1900, se realizaron sin el conocimiento o, al menos, sin la aprobación formal de Reed. En estos experimentos Lazear hizo que algunos voluntarios y él mismo fueran picados por mosquitos (obtenidos de los huevos suministrados por Finlay), que habían ingerido sangre de pacientes de fiebre amarilla unas dos semanas antes. Carroll, un soldado de apellido Dean, y el propio Lazear contrajeron la enfermedad. Lazear llevó un detallado cuaderno de apuntes de la evolución de ésta durante los 13 días que transcurrieron entre su autoinoculación y su fallecimiento, ocurrido el 25 de septiembre de 1900. Carroll y Dean sobrevivieron. Fue Jesse Lazear, por lo tanto, quien dirigió la primera comprobación experimental de la "teoría del mosquito", independientemente de los experimentos llevados a cabo por el propio Finlay.

Walter Reed se había mostrado escéptico, hasta entonces, respecto a la teoría de Finlay, y se hallaba en Estados Unidos al producirse el fallecimiento de Lazear; pero regresó rápidamente a Cuba y, se supone que a partir del cuaderno de notas de Lazear, preparó apresuradamente una comunicación, que presentó el 22 de octubre de 1900 ante un evento científico que se celebró en Estados Unidos. Este informe fue publicado como "Nota Preliminar" acerca de los resultados obtenidos por la comisión que Reed presidía.

En dicha "Nota", basándose sobre todo en el caso de Lazear, de diagnóstico indudable y documentado, pero producido en condiciones distantes del rigor experimental que Reed luego exigiría, admitió como cierta la teoría de Finlay, pero afirmó que éste no había logrado demostrarla (aun cuando había reportado, ya en 1881, un caso no fatal, pero casi tan típico como el que la "Nota" mencionaba). Argumentó posteriormente que Finlay había utilizado mosquitos que todavía no habían incubado el germen de la enfermedad, por lo que los resultados experimentales de éste debían ser desechados. De esta manera, los 20 años de trabajo de Finlay y la importancia decisiva que tuvo la identificación por él del agente transmisor fueron relegados a un segundo plano. Años más tarde, en 1932, quedó demostrado que la velocidad de la incubación del virus por el mosquito depende de la temperatura ambiente, por lo que algunos de los mosquitos empleados por Finlay en sus experimentos sí podían haber incubado el virus de la fiebre amarilla.

Investigaciones

En 1901, Reed dirigió una serie de meticulosos experimentos que reafirmaban la función del mosquito Aedes Aegypti como agente trasmisor. Reed trabajó dentro del paradigma (como se diría en términos modernos) formulado por Finlay, y con la especie de mosquito identificada por éste. En realidad, se limitó a comprobar de manera rigurosa la teoría del científico cubano. Sin embargo, de algunas cartas escritas por Reed se deduce que llegó incluso a convencerse de que era no ya el (segundo) verificador, sino el autor de la teoría claramente formulada por Finlay veinte años antes, y se refería a ella como "mi teoría". En los Estados Unidos se elevó a Reed, injustificadamente, al rango de “descubridor de la causa de la fiebre amarilla”, sobre todo después de su fallecimiento en 1902, causado por una peritonitis.

Resultados

En realidad, ni siquiera después de los experimentos de Reed se dio universal crédito a la teoría del mosquito, por cuanto no se había logrado probar que Aedes aegypti era el único portador posible. La función de este mosquito quedó demostrada convincentemente, no por los experimentos de Reed, sino con la virtual eliminación de la fiebre amarilla en La Habana en 1901, como resultado de una campaña dirigida por el médico militar estadounidense William Gorgas.

Las medidas aplicadas se basaban en las recomendaciones formuladas anteriormente por Finlay, por lo que su éxito resultó ser, a fin de cuentas, la demostración más palpable de que su autor había tenido razón. Así lo reconoció el propio Gorgas en carta que dirigió a Finlay años más tarde, desde Panamá, donde también puso en práctica las medidas propuestas por el médico cubano lo que posibilito terminar el Canal de Panamá, una placa en el propio Canal reconoce la contribución del Dr. Carlos J. Finlay en el éxito de esta magna obra.

Jefe Superior de Sanidad

En 1902, al proclamarse la independencia de Cuba, Carlos J. Finlay fue nombrado Jefe Superior de Sanidad, y estructuró el sistema de sanidad del país sobre bases nuevas. Desde este cargo le tocó encarar la última epidemia de fiebre amarilla que se registró en La Habana, en 1905, y que fue eliminada en tres meses.

Muerte

Falleció en La Habana el 19 de agosto de 1915.

Aportes
Su principal aporte a la ciencia mundial fue su explicación del modo de trasmisión de la fiebre amarilla. También realizó valiosas investigaciones científicas que han aportado mucho a la ciencia en su desarrollo a nivel mundial.

Reconocimientos
Recibió muchos otros homenajes y reconocimientos, entre ellos:
Un banquete de honor, organizado por el gobernador Leonard Wood.
La Medalla Mary Kingsley, del Instituto de Medicina Tropical, institución que dirigía Ronald Ross en Liverpool, Inglaterra.
Orden de la Legión de Honor de Francia (1908)[1]
Presidente de Honor de la Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia (1908)[1].
En memoria del Dr. Finlay, el 3 de diciembre fue instituido como Día del Médico en varios países de América.
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Publicaciones
Publicó en 1881 en los Anales de la Real Academia habanera su trabajo El mosquito hipotéticamente considerado como agente de transmisión de la fiebre amarilla. También varias investigaciones sobre su descubrimiento relacionado con el mosquito Aedes Aegypti.

Premios
Entre 1905 y 1915, varios eminentes investigadores europeos (entre ellos dos ganadores del Premio Nobel, Ross y Laverán) propusieron oficialmente la candidatura de Finlay al Premio Nobel. Aunque nunca se le otorgó la referida distinción (las razones para ello no han sido totalmente dilucidadas). También recibió el Premio Bréant, otorgado por la Academia de Ciencias de Francia.

FUENTE: EcuRed


jueves, 1 de diciembre de 2016

DON MANUEL JOSÉ HURTADO (FELICIDADES A TODOS LOS MAESTROS EN SU DÍA)

Manuel José Hurtado
Padre de la Educación Panameña (1821-1887)

Maestro Istmeño dedicado a la educación de la juventud, a través de la fundación de colegios en el Departamento de Panamá. Nació en Panamá el 1 de diciembre de 1821. Fueron sus padres el Doctor Manuel José Hurtado y Doña María del Carmen Díaz del Campo de descendencia criolla.

Como se observa nace dos días después de la proclama de la independencia del Istmo de Panamá de la corona española, el 28 de noviembre.

El 1848, tres años después de la muerte de sus padres, regresa Manuel José al Istmo luego de una larga estancia en Europa. Recién acaba de terminar la carrera de Ingeniería Civil con especiales calificaciones en la Escuela Central de Paris, Francia.

El Istmo atravesaba las peores angustias de su vida en sociedad, y el joven Hurtado tuvo que padecer su primera desilusión al no encontrar plaza de trabajo para su profesión tan civilizadora. Pero el descubrimiento de las minas de oro en los Estados Unidos por el año de 1849, encontró en el Istmo el paso propicio para los aventureros y buscadores, quienes utilizaron el mismo para tratar de prosperar y el Istmo comenzó a despertar del letargo económico.

Hurtado y sus hermanos montaron un negocio de transporte de mulas y canoas para los transeúntes por el Istmo, lo que les permitió acumular una pequeña fortuna.

A inicios del año 1855, Hurtado emprende un viaje a Francia donde contrajo matrimonio con su prima la señorita Juana Bautista de Fábrega, quien también estudia en dicho país europeo.

Eran tiempos en los cuales el Istmo entraba a conformar el Estado Federal, bajo la égida del Doctor Justo Arosemena y se inauguraba el Ferrocarril Transístmico a manos de los estadounidenses.

Manuel José regresa con su familia de Francia, en 1858, en los precisos momentos en que su hermano José Marcelino Hurtado se disputaba la gobernación del Estado Federal de Panamá contra José Domingo de Obaldía en donde sale electo este último por escasa mayoría.

En 1860, Manuel José Hurtado es electo miembro de la Municipalidad de Panamá y junto a José A. Bermúdez, Joaquín Alemán, José Mercedes Martín, Carlos Borbúa y otros colegas desarrolló una labor ingente a fin de entronizar al Istmo lo mejor del mundo público. Su labor en la municipalidad termina en el año 1867.

Luego se dedica a la enseñanza. Inicia su labor al frente de la Instrucción Pública en 1868. Para entonces la Asamblea Legislativa del Estado Soberano de Panamá expide la ley 27 del 3 de noviembre de 1866, en la cual se estipulaba la forma en que se establecería la Escuela Pública de Varón, donde se enseñaría: Lectura, Escritura, Geografía, Urbanidad, Gramática y Teneduría de Libros.

El Estado debía suministrar un local apropiado para el funcionamiento de esta primera escuela pública, pero no se encontraba ninguno que reuniera las condiciones para la labor que se pretendía realizar.

Es así que Hurtado se encarga personalmente del asunto y en 1868, logra que el gobierno arriende un local, ubicado en la antigua Casa de Aduanas, edificio donde funcionó luego la Agencia Postal de la Ciudad de Panamá (que hasta 1953 ocuparon los edificios del Juzgado Superior de la República, Los Juzgados de Circuito y el Registro de la Propiedad).

El 1 de enero de 1868, el Ingeniero Civil Manuel José Hurtado se hizo cargo de la primera Escuela Pública del Estado de Panamá. Reinaban obstáculos grandes, la indiferencia anterior, la desidia, la apatía popular y a pesar de todo esto, Hurtado logra sembrar la educación como instrumento de progreso y bienestar nacional.

Manuel José Hurtado celebró contrato con el Estado para encargarse de la Dirección de la Escuela, por dos años de intensa labor contra el oscurantismo. La enseñanza primaria era gratuita y obligatoria, con ello se trataba de paliar el avance que tenían las escuelas privadas, la apatía y la cultura del menor esfuerzo de nuestras clases más pobres.

Una vez posesionado del cargo “ elimina la pedagogía del miedo y el castigo corporal” y la suplanta por la disciplina y el método positivista de boga en el momento, que era formar hombres conscientes de sus actos, firmes de carácter y de costumbres civilizadas que supieran servirle al país con las mismas energías con que él se consagraba a la patria.

La primera sección de esta primera escuela pública enseñaba a leer, a contar y a ser disciplinado y cortés, en la segunda se daba un curso amplio de aritmética, gramática castellana y geografía; en la tercera sección se dictaba un curso de aritmética superior, elementos de geometría, de sintaxis y lo más elemental de la lengua inglesa; en la cuarta se daba latín y los conocimientos necesarios para la teneduría de libros.

Hacia 1869, Hurtado presenta su informe al Presidente del Estado Federal del Istmo, General Buenaventura Correoso; en éste decía que existían 193 estudiantes que recibían instrucción en la única escuela de carácter público en la ciudad capital. Correoso le apoyaba, pero los resultados eran pocos.

Muchos se dedicaban a seguir la vida, otros continuaron estudios en el exterior, pero eran muy pocos; las voces en contra de la educación de las clases pobres se escuchaban con mas ahínco, pero Hurtado las combatía, tenía fe en la cultura, la educación y la civilización de la gente de esta parte del mundo.

Ya para 1870, con el apoyo de Correoso, Justo Arosemena, Nicolás Victoria Jaén y otros, logra fundar la primera biblioteca pública y reunir una serie considerable de libros a fin de elevar los niveles de instrucción pública.

Luchaba Hurtado contra la desconfianza de los padres de familia que preferían enviar a sus hijos al trabajo explotador antes que a la escuela, lo que no les permitía salir de la pobreza. Hurtado entendía bien el círculo fatal que significaba ignorancia y pobreza.

Finalizado el contrato, el Estado del Istmo le nombra Director de la Dirección General de Instrucción Pública, a partir de 1871.

El Doctor Gil Colunje, para entonces senador de la Asamblea Constituyente en Bogotá, Colombia, denunciaba el abandono de la instrucción pública en Panamá, por parte del gobierno colombiano. Ante esta situación la Asamblea expide por su iniciativa la Ley 5 del 21 de enero del año 1871, que reorganiza en el Istmo el ramo de la instrucción pública y para la misma se nombra a Manuel José Hurtado, Carlos Icaza Arosemena, Manuel José Lleras y José Arosemena como el personal principal en la Dirección de la Instrucción Pública .

Manuel José Lleras, se encargó de la Dirección del Colegio Académico, inaugurado el 1 de febrero de 1871 y a José Manuel Royo en la Dirección del Colegio del Estado en Panamá, por lo cual Manuel José Hurtado quedó encargado de la Dirección de la Junta de Instrucción Publica en el Estado de Panamá fomentando la instrucción primaria.

Su primer paso fue fortalecer y luego fundar nuevas escuelas, la primera en ser fundada fue la escuela primaria de Santa Ana, cuyo director fue Ignacio Peña. Preocupado por construir escuelas a lo largo del territorio nacional; fundó en 1872, la Escuela Normal Nacional de Varones cuyo objetivo era la formación de maestros.

Para 1874, la población escolar era de 1,200 estudiantes y funcionaban varias escuelas, la última de ellas en Soná, Veraguas. En 1877 es nuevamente ratificado en el cargo de Director General de la Instrucción Publica del Estado y se quejaba ante el poder ejecutivo por la falta de instrucción para las señoritas; el General Buenaventura Correoso, en 1878, como Presidente Provincial del Estado logra fundar la Escuela Normal de Señoritas, dejando de esta manera satisfechas las demandas del apóstol de la educación istmeña.

Por diferencia con el Presidente del Estado presenta su renuncia ese mismo año (1878) la cual es aceptada y se retira a la vida privada. El estado resolvió colocar en cada escuela su retrato, mediante acto legislativo de 1879. Satisfecho y elogiado se dedica a labores filantrópicas.

Este ilustre educador panameño entregó su vida al creador el 8 de febrero de 1887, y el gobierno nacional le rindió honores por su tesonera labor a favor de la educación panameña.

Bibliografía:
Alba, Manuel María: De mis Lecturas de Instrucción Pública. Revista Épocas Diciembre 1948.
La Inauguración del Colegio Balboa. Panamá Julio de 1889. Revista Épocas. Agosto 1949

FUENTE: EducaPanama.edu

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Y CAE LA LLUVIA (UN POEMA MÍO)

Y CAE LA LLUVIA

Ah, sangriento día de lluvia
qué haces en el alma de los desamparados,
sangriento día de voluntad apenas entrevista
del Poema: Sangriento día de lluvia, Roberto Bolaño.

Y cae la lluvia
en los campos, en las calles
gotas llenas de dolor
gotas llenas de odio
de ese odio carcomido por el tiempo
que siente la madre en contra de sus hijos
por tanto daño causado en todos estos años
lluvia sangrienta
llena de rabia
llena de odio
de viejos rencores
como castigo
por tanto daño
por tanto dolor
por tanto sufrimiento
un sangriento día de lluvia
que azota a la tierra
a los mares
a los ríos
a los campos
a las flores
a todos.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Noviembre 2016.

MORAVIA OCHOA LÓPEZ ESCRITORA Y POETISA PANAMEÑA

Estos Ojos,
por Moravia Ochoa López

Yo te dejo estos ojos que me
duelen
En el altar de todo donde estás
Lo dejo sin hoja de recibo
Sin factura, sin ningún
formulario,
Ni siquiera  mi nombre por ningún
lado.
Los pongo a tu cuidado, los
traigo al mejor médico,
Al mejor oftalmólogo (¿ podría
Ser?)
Y si me equivoco (no!)
Qué es entonces, dime, la verdad
o Quién?

Del libro: Nunca Menos que el singular milagro.
(La Gracia del Arcángel)

Llevar por la corriente,
por Moravia Ochoa López

A veces yo me dejo llevar por la corriente
A veces tú me exiges y eres la creciente,
A veces tú me obligas y eres el huracán
Que todo se lo lleva sin permiso
Me tomas de la mano y ya me llevas
Eres agua que inunda las lomas las montañas
la pasión y el ensueño
Y soy títere tuya, muñeca hecha de trapo
Con un corazón rojo de flores germinantes.
A veces no te dejo entrar como quisieras
A veces entras todo sin que te dé permiso
Pero igual, a tu modo, te insertas como aguja
Y das pinchazos duros que duelen duramente
en un sitio secreto más allá de la carne.
A veces yo me dejo llevar por la corriente
Y entro en contradicciones, contriciones.
A veces yo me dejo llevar por la corriente
A veces tú me obligas y eres el huracán
que se lo apropia todo sin permiso.

Publicado en:
Revista Lotería, Nº 425  – Julio-Agosto de 1999.

La vicaria,
por Moravia Ochoa López

Traía entre las manos el milagro
una alegría blanca para darme
y te tomé, vicaria
con una bienvenida casi religiosa,
te busqué un lindo hogar
aquí entre los helechos de la casa
yo no podía creer
que esa pequeña flor que eres
sencilla
blanca
de pétalos escasos
como una corta cabellera
era la chavelita que crecía en mi casa, y
que mamá cuidaba
del asalto nocturno de los perros
y regaba con agua
ya hoy sé: eres
la remendadora de ojos
la vicaria de sagrados milagros.

Publicado en:
Revista Lotería, Nº 425  – Julio-Agosto de 1999.

Tarot,
por Moravia Ochoa López

Yo soy una mujer para tu estar
Para tu amar, para tu despertar
Para tu tocar, para tu mimar
Para mirar el sol y el mar en ti,
Para tu beber, para tu descansar,
Para tu hablar, y para tus silencios.
Yo soy una mujer, la que te leerá
el tarot de sus poemas
La carta mágica de un cuento
Donde eres la razón principal
No importa qué nombre lleves
                              Para mí prohibido,
Hombre, te quiero en mí, conmigo,
Durmiente, lánguido,
amante, avaricioso y clandestino
                              Dejándote tocar
                              Dejándote morder, desear, besar
                              Trazar las líneas de tu rostro
                              El rastro de tu risa
                              El trazo de tu boca en esta boca.
Yo soy una mujer con la que no podrás pecar de
Deslealtad, de olvido
De indiferencia o de ti no me acuerdo
o adiós.
Yo soy una mujer que nunca quiere irse o dejar que te vayas
Yo la mujer que dice hasta mañana.
Yo la mujer para tu amar y para tu llamar.
                              Llévame al campo un día, tú y yo lejos
Juega a ser mío sin ninguna más.
Juega sin juego, juega limpio,
Que soy yo esa mujer para tu amar.
Si lo haces como debes,
Entonces no penumbras y nunca oscuridad
Piernas al sol se te abrirá el amor
Un rosal se abrirá al bordearlo tu boca
Yo soy esa mujer que no habrá de fallar
Si un día, si un minuto, si tres días
Si un mes, un año o para no acabar.
Gracias hombre que ya eres de mis suaves dominios,
Hombre de cielo claro en los ojos mirándome
Yo soy esa mujer en quien tú estás.

Publicado en:
Revista Lotería, Nº 425  – Julio-Agosto de 1999.

Dulce Adán,
por Moravia Ochoa López

Dulce adán de la tierra, dame cuna,
luz sobre el rostro y braza en el latido,
arréame a tu cuerpo prometido,
atízame o una estrella o dame luna.

Puedo ser lo que quieras: aceituna,
cerezo, naranjal, lirio florido,
camino por ti sólo recorrido,
aurora que tu boca desayuna.

Eres, adán, mi vértebra y mi tierra,
aromada palabra que me encierra,
abeja instituida entre la boca.

Eres el ansia en soledad poblada
por la múltiple voz de la alborada
que entre la carne al florecer me toca.

Publicador en: La Estrella de Panamá, 14 de enero de 1968.

Moravia Ochoa López
(1939)


Nació en la ciudad de Panamá en 1939. Realizó sus estudios primarios en la Escuela República de México. Luego, cursó estudios en el Liceo de Señoritas, graduándose más tarde en el Instituto Nacional. Educadora, Licenciada en Filosofía y Letras. Desde muy pequeña manifestó su vocación por la poesía. Pertenece al grupo Gaspar Octavio Hernández desde su fundación.

En 1958 ganó el primer premio del Concurso Literario Ricardo Miró, sección poesía, con su obra Las Raíces Primordiales; en 1960 gana el primer premio del mismo concurso, sección cuento, con su obra Yesca. Y en 1964, recibe mención honorífica del Concurso Literario Ricardo Miró, sección cuento, por su obra El espejo.

Fue Agregada Cultural en Cuba. Por muchos años ha estado vinculada a la Dirección Nacional de Cultura tocándole, entre otras funciones, dirigir “Itinerario”, revista oficial de la institución.

En 2012, ganó el primer premio en la Sección Poesía, en el XXXII Certamen Nacional de Arte del Trabajo 2012, del Concurso Nacional Premios IPEL, auspiciado por el Instituto Panameño de Estudios Laborales, IPEL, del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral.

Moravia Ochoa, aparece en diversas antologías poéticas. Cuentos y poemas suyos han sido traducido al inglés, polaco y otras lenguas.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA

ZORAIDA DÍAZ POETA Y ESCRITORA PANAMEÑA

OFRENDA A LA MEMORIA DE LOS HEROICOS BOMBEROS QUE CAYERON CON GLORIA EL 5 DE MAYO DE 1914,
por Zoraida Díaz

introducción
Yo quisiera tener para esta noche
palabras de dorada inspiración
frases que tradujeran lo que siento,
mi pena, mi dolor.
Pero ya que no tengo la elocuencia
que a otros mortales concediera Dios
me consuelo pensando que en mi pecho
late un buen corazón.

Mi corazón, es pues, el que a mi boca
se asomará transido de pesar
recordando una historia de heroísmo
que nuestra mente nunca olvidará.

No miréis si la forma no es hermosa
porque hermosa no puede ser jamás
y pensad solamente que es muy santa
la intención que me guía para hablar.

Y en fin... cuando al correr de mi discurso
llegue hasta fatigarse vuestra fe
acordaos de aquéllos que murieron
y no olvidéis que os habla una mujer.

No veis? qué hermoso paisaje
no columbra la pupila
en esta noche tranquila
ni una nube, ni un celaje.

La luna, clara y radiante
el campo quieto y dormido
y apenas se escucha el ruido
de la blanda brisa errante
que con su dulce rumor
en la media noche en calma
habla, al anhelo del alma
de dicha, de paz, de amor.

De pronto, vaga, lejana,
en la mudez de la noche,
rompe del silencio el broche
el clamor de una campana
y esa nota voladora
amarga como un lamento
pasa....diciendo en el viento
que hay alguien que sufre y llora.

Acaso será un anciano?
una mujer, que en su horror
mira buscando en redor
alguien que le dé la mano!
Tal vez será un tierno niño
que solo y abandonado
se encontró desamparado
sin padres y sin cariño!

Y al oír aquella voz
los valerosos bomberos
se precipitan ligeros
cual si los llamase Dios!

Ellos no saben de dónde
sale la voz que reclama
y que hace bullir la llama
que entre sus almas se esconde.

Y sin besar a la esposa,
a la madre, al tierno hijo,
van... el pensamiento fijo
tras la campana angustiosa.

Pero ay ! que la noche aquella
que convidaba al amor
esa noche, clara y bella
era noche de dolor!

Y la esquila sollozaba
con sollozo vago incierto
que en el viento se apagaba
y esa vez, su voz estaba
sin saber, llamando a muerto.

Quién sabe si hubo un momento,
en que cruzó por las mentes
de ese grupo de valientes
un negro presentimiento.
Mas, qué importaba a su intento
que el peligro los cercara,
si ellos miraron cien veces
a la muerte, cara, a cara?

Olvidados de sí mismos
con el peligro lucharon
e impasibles se asomaron
a las bocas del abismo....
Que ellos eran de esos hombres
que viendo hacia el porvenir,
sin glorias y sin renombres
nacen, para no morir.

De esos hombres que en su ser
dominan su propia suerte
y que llegan a aprender
que es más fuerte que la muerte
la consigna del Deber.

Hombres que hacen de sí
lo que su alma heroica quiere
y que saben que no muere
el hombre que muere así.

Se vio de pronto encendida
una llama extraordinaria!
llama que era necesaria
para extinguir tanta vida!
Y volaron en girones
por los campos esparcidos,
nobles pechos, que eran nidos
de abnegados corazones!
Y quizás los que cayeron
a los vívidos reflejos
de esa inmensa llamarada,
vieron, con cara asombrada
que allá distante... muy lejos!
se abrieron de par en par
las puertas de oro del cielo
para dejarlos pasar.

Pero a qué recordar cosas amargas
y el sueño de los justos perturbar
si en cada corazón que noble late
a su memoria se elevó un altar?

Recordemos su vida como ejemplo
de "Disciplina, Honor y Abnegación"
y pensemos, que un hombre nada vale
si no lleva en el pecho un corazón.

Hagamos de sus tumbas un santuario
adonde un pueblo acuda siempre fiel,
y en donde crezca, en profusión alegre
el orgulloso gajo del laurel.

Y no lloremos por la triste suerte
que el Destino fatal les deparó
porque el que muere cual murieron ellos
muere a la vida…, que a la Gloria no!

Del libro: Nieblas del Alma.

DEUS DEDIT. DEUS ABSTUTIS,
por Zoraida Díaz

Señor! él era justo y abnegado;
con su amor y mi amor, llenó su vida
y dio paz a cada alma dolorida
y fe y consuelo a cada descarriado.

Por defender tu nombre, fue soldado
y, en lucha desigual, enardecida,
cayó, por siempre, con la frente herida,
en un gesto de clásico cruzado.

Desde entonces, Señor! por las oscuras
pendientes, donde sola me dejaste,
consuelo mis amargas desventuras,

pensando: si era justo y Tú lo amaste,
habrá gloria mejor en tus alturas,
cuando de entre mis brazos, lo arrancaste!

Publicado en: Revista Lotería, Nº 122 –Enero de 1966.

Tres de noviembre de 1903,
por Zoraida Díaz

Tarde de luz tropical!
El pueblo en masa corría
porque en los pechos ardía
de amor patrio llama ideal!

Y en esa aparente calma
del mundo, cuando anochece,
más y más el pueblo crece,
con ansiedad dentro el alma.

Y a los últimos fulgores
del astro sol refulgente
redoblaron los tambores…

Y el grito de Libertad!...
se esparció en la inmensidad
como un perfume de flores!

Del libro: Nieblas del Alma.

Ave errante,
por Zoraida Díaz

Por la inmensa lejanía
de un horizonte sereno,
emprende un ave su vuelo
presa de cruel agonía.

Lanza un quejido doliente
que se pierde en lontananza…
cuando entre calma y bonanza
el sol oculta su frente.

Eres simbólica y bella
sedosa y blanca es tu pluma,
pareces copo de espuma
o jirón de blanca estrella.

Vuelas ansiosa en el día;
¿No encuentras al ser que adoras?
¿Por qué ese afán? ¿Porque lloras
con tanta melancolía?

Cuando la tarde agoniza
tornas al nido vacío.
¿Qué busca tu desvarío?
¿Qué pensar te martiriza?

¡Oh simbólica ave errante
de blanca y sedosa pluma
hecha de copos de espuma
detén tu vuelo un instante!

Quisiera tener dos alas
y acompañarte en tu vuelo
para llegar hasta el cielo
y perderme entre sus alas!

Del libro: Nieblas del Alma.

Zoraida Díaz
(1881-1948)


Nació en Las Tablas, provincia de Los Santos, el 20 de Marzo de 1881. Hija de Don Francisco Díaz Medina y de Doña Carolina Chamize de Díaz. Realizó sus estudios primarios en el centro escolar de su ciudad natal. Pasó, luego, a la Escuela Normal de Institutoras de la capital.

Inició su carrera de maestra en Las Tablas y desde el primer momento demostró gran sensibilidad social al crear un curso nocturno para analfabetos. Esa iniciativa, a solicitud de poderosos caciques y gamonales que veían en su labor docente amenazas a su autoridad, le costó el cargo.

El período inmediato a su boda con Don Eleazar Escobar Restrepo, maestro colombiano y entonces alcalde de la ciudad de Las Tablas quien murió en la agitada revolución de 1899, estuvo lleno de desgracias. A su temprana viudez le siguió la muerte de su segunda hija de dos años de edad. En esas horas de dolor y dificultades empezó a escribir poemas.

Volvió al magisterio y se la nombra directora de la Escuela de Chitré. Allí escribió la mayor parte de los versos que publicó. Regentó la Escuela de Las Tablas por varios años. Luego se le trasladó como maestra a la Escuela de Varones de la capital, la más popular y numerosa de la época.

En 1915 contrajo matrimonio con el comerciante español Don Pedro Ross y, días después, publicó en La Estrella de Panamá el poema Primavera, bella poesía escrita bajo el influjo de su nuevo amor.

Primavera
Bajo el encanto de este dulce amor;
hasta este sitio plácido y risueño,
el mar, como un antiguo trovador,
viene a arrullar con su canción mi sueño.

Y en medio de mi dicha me parece,
ver a la luz de un resplandor incierto,
que mi antiguo dolor se desvanece,
y a una vida de dichas me despierto.

Y cuando el mar me llama en esa hora,
en que la luz asoma en lontananza,
se me figura el arco de la aurora,
un plácido camino de esperanza!

Su dicha, sin embargo, no duró mucho. No había pasado un mes de su llegada a La Palma, provincia de Los Santos, cuando su esposo cae enfermo por una afección cerebral y muere camino a España, donde había sido enviado en busca de cura a su enfermedad. Este acontecimiento llenó de dolor su alma y la sumió en una profunda tristeza por algunos años, durante los cuales, su lira permaneció muda.

Trató de rehacer su vida y consiguió empleo en el Archivo Nacional, lugar donde trabajó hasta su jubilación. En 1918 celebró su tercer matrimonio con el ruso Mendel S. Schtronn, con quien estuvo casada hasta su muerte.

Reconocida como la primera mujer panameña que publicara un libro de versos: De los Talleres Gráficos de El Tiempo, sale en el año 1922, Nieblas del Alma, breve folleto donde la poetisa reúne casi toda su obra literaria; romántico, sentimental, lleno de melancolía, en el que se encuentra el Sonetillo titulado: 'Deseos'.

Deseos

En dónde estás, alma mía,
que no te puedo encontrar,
ni en el cielo, ni en el mar,
ni en mi constante agonía?

Quiero ser rosa... botón,
ser celaje, rosicler,
ser todo... menos mujer,
con memoria y corazón.

Ser ola muerta en la playa,
ser rosa que se desmaya
después de vivir un día.

Ser toda yo, pensamiento,
y disolverme en el viento
en busca tuya… alma mía.

Zoraida perteneció desde su fundación al Centro Feminista Renovación. En 1923 participó como delegada, destacándose como conferencista en el Primer Congreso Feminista. Ese mismo año se le eligió vicepresidenta de la primera directiva nacional del Partido Nacional Feminista, organización de la que fue miembro durante las dos largas décadas de su existencia. Participó también como delegada de la Asociación de Maestros de la República en el Congreso Interamericano de Mujeres de 1926.

Después de prolongado silencio, en 1937 público: Cuadros, colección de poemas cortos de carácter intimista, que implica loable esfuerzo de superación. Enseguida la poetisa retornó a su mutismo. Dedicó sus últimos poemas a su ciudad natal.

En 1946 sufrió un derrame cerebral que la dejó casi paralítica. Le repitió en 1947 dejándola casi ciega. Murió el 14 de junio de 1948, en la ciudad de Panamá.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA

martes, 29 de noviembre de 2016

GORKA LASA ESCRITOR Y POETA PANAMEÑO

Antiguo silencio

Tal vez el caminante se alejó del mundo
para evocar su recuerdo.

Perdido en el tiempo,
No supo detenerse a beber del lago de Luz.

Y así creció, como el árbol de las edades,
Ajeno al fruto de su herencia,
Prisionero de imperios solares,
Añorando de las estrellas el retorno,
Invocando en su antiguo silencio,

La soledad del esférico abismo.

Principio

Por siempre alterado el elemento,
La pauta está completa.

Verbo, en su justo tiempo,

         Es Luz,
         Es camino.

Ya no hay esferas que habitar.

        El dolor es cual ceniza,
        Barrida por el viento.

Debo seguir este canto antiguo,
La clara Luz de lo inasible,
El eterno juego del final,

        El infinito principio.

GORKA LASA  (Panamá 1972)

Ha publicado los libros:

Aldebarán  El vértigo de la eternidad. (Poesía. Ediciones La Rama Dorada 2016.)
El Equilibrio de los Hemisferios  (Poesía, Editorial FiatLux 2012),
La Claridad  Cuentos, sueños y memorias del despertar.  (Narrativa, Edit. 9signos 2011)
Cantos de la Legión Arcana  Nova Astra Natura.  (Poesía, Editorial Arcana7 2010),
Viaje a la Lejanía  (Poesía, Editorial 9signos 2007).

Forma parte de las antologías y volúmenes colectivos:

Letras Cómplices (Narrativa, UTP 2006)
Ciencia y Poesía en Panamá (Poesía, 2011)
Brevísima Antología Arbitraria Chile-Panamá (Poesía, LP5 Chile 2011)
Tiempo al Tiempo Nuevos cuentistas de panamá 1990-2012 (Narrativa, Arca-luz 2012),
Poetas Panameños del Nuevo Milenio Revista latinoamericana de poesía. (La Raíz Invertida, 2013)
Antología de Poesía Centroamericana. (Poetas panameños) (Republica de Papel #5, 2015)
Antología Poesía de Panamá en Ruso, Traducción al ruso. Irina Ardila y Pável Grushkó  (Panamá-Moscú 2015)
Revista de poesía y artes visuales mexicana. "LA OTRA REVISTA" No.106 (seleccion de poesia de Gorka Lasa) (Mexico 2016)
Antología de poetas internacionales al rumano. (Festivalu Mondial de Poezie Mihai Eminescu) (Craiova, Rumania 2016)

Entre otras publicaciones.

Es director, gestor cultural y socio fundador del Grupo Editorial 9Signos. Miembro de la Junta directiva de SEA Panamá (Sociedad de editores y autores para la gestión de derechos intelectuales). Miembro de la Asociación de Escritores de Panamá y de diversos colectivos internacionales de escritores y poetas. Estudió humanidades en el Panamá Canal College y ciencias del comportamiento humano en Costa Rica. Es egresado de Creación y Teoría Literaria de la Universidad Tecnológica de Panamá. Paralelamente ha realizado estudios de antropología, mitología, filosofía y psicología transpersonal. Dentro de estos estudios emprende viajes a EUA, Europa, recorre el Camino de Santiago y explora el mundo Maya mesoamericano, entre otros viajes de busqueda e investigación personal.
Su trabajo literario y visual figura en publicaciones literarias y páginas especializadas de internet de Panamá, Argentina, España, Marruecos, Portugal, Rumania, Alemania, Perú, México, Nicaragua, El Salvador y Chile. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, portugués, rumano y ruso. Ha sido jurado en certámenes poéticos como el Premio Nacional de Poesía Stella Sierra y el Premio Nacional de Poesía Esther Maria Osses. Ha recibido premios, menciones honoríficas, reconocimientos e invitado a representar a Panamá en festivales poéticos y congresos literarios nacionales e internacionales.

Entre ellos:

IV Festival International de Poesía Mihai Eminescu. Rumania.
XX Encuentro Internacional de Poetas de Zamora. México.
XVII Encuentro de Poetas del Mundo Latino, México.
XI Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua.
XI Festival Internacional de Poesía de El Salvador.
VIII Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua.
Festival Internacional de poesía Ars Amandi, Panamá.
Festival Arte por la Tierra, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA.​
XVII Congreso internacional de literatura centroamericana CILCA.
Festival de Arte y Literatura de San Francisco de la Montaña.
Festival Cultural Almas Urbanas, Universidad de las artes, GANEXA.
Festival Cultural "Penonomé en abril", Panama.
Varias ediciones de la Feria internacional del libro de Panamá.
Primer Congreso Internacional de Cuentistas y Críticos Literarios, Universidad Tecnológica de Panamá.
Técnicas narrativas del cuento pos-moderno. Universidad Latina de Panamá.​

FUENTE: Página del Autor Gorkalasa.com

MOISÉS CASTILLO POETA Y ESCRITOR PANAMEÑO

Idilio Campestre, por
Moisés Castillo

Hálito perfumado del bosque brota.
El arroyuelo vierte melancolía;
las avecillas brindan la alada nota,
que brota de sus cuellos, con alegría.

Al són de mejorana, ya vieja y rota,
el campesino entona, con nostalgia,
la canción con que cuenta su cuita ignota
a la núbil doncella que lo extasía.

Se encuentra ella a su lado__ bella zagala
que, como el bosque, grato perfume exhala_
y describe mil líneas con su albo pie.

Mientras el mozalbete canta su copla,
de pasión una ráfaga en ella sopla,
y hacia la tierra mira cuando él la ve!

Del libro: Poesías Líricas, Las Visiones del Sendero

Tempestad Animal, por
Moisés Castillo

El trueno que se aloja en su garganta
-catacumba, caverna de granito-
responde con firmeza al infinito,
en un retumbo que al desierto espanta.

Y su mirar, que todo lo abrillanta
-fascinación fugaz del aerolito-,
es relámpago azul, retazo ignito,
reflejo del furor que lo agiganta.

El rayo esconde su potente garra,
que todo lo destroza, lo desgarra,
cuando en la liza su valor atruena.

Es ciclón su carrera desbocada
y, en esa tempestad desenfrenada,
es torrente de lluvia su melena.

Chombo de Calidonia, por
Moisés Castillo

Chombo de Calidonia: good morning, buenos días...
Chombo bilingüe, a veces; siempre binacional:
panameño, si quieres comerte tu tamal;
extranjero, si buscas extrañas garantías.

En tu sonrisa blanca abres las alegrías
que estremecen los viejos rincones de arrabal.
Y no vas a Santana ni vas a Catedral
porque le son extrañas a tus algarabías.

Tú vas lleno de galas por las amplias aceras
-continente altanero y voces altaneras-
luciendo el regocijo estre tus blancos dientes...

Y, olvidado del Istmo y la lengua de España,
loas a luengas tierras en una lengua extraña,
cantando el patriotismo que en tus entrañas sientes.

Mi Pueblo, por
Moisés Castillo

Sobre la alcatifa de floridos prados,
con suaves escorzos, se extiende mi villa
cual una andaluza ciudad de enrejados
huertos de claveles ricos, perfumados
de parras alegres de vid y vainilla.
Mi árboles abren sus copas floridas
para perfumarla con suaves aromas;
y en las verdes ramas gimen compungidas
cándidas palomas.

Bordados de rico cristal veneciano
tejen los arroyos cantando mil arias,
locas en invierno, dulces en verano
(mientras que en las frondas, con tristes plegarias,
se reclina el viento, cual débil anciano)
y van recorriendo bosques florecidos
de verdes naranjos y esbeltas palmeras
y guabos robustos y mangos erguidos
y enanos cafetos y limos caídos
que cubren triunfantes las fértiles eras.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Bajo las preciosas lumbres vespertinas
hermoso es mi pueblo con su naranjal:
las palmeras tórnase llamas purpurinas
y se tornasolan las verdes colinas
y a lo lejo azulan las cumbres andinas
de la Cordillera Transcontinental.

Líricos de fila, de luz vesperal
sueñan los estanques de las cien lagunas
que bordan sus campos, un sueño eternal,
donde las palmípedas, en noches de luna,
nadan ledamente moviendo el juncal.

Las sabanas duermen taciturnamente
de la dulce fuente al suave blu-blú,
y lanzan los bueyes su mugir doliente
y retoza el potro de la sangre ardiente,
con los entusiasmos de la juventud.

Da encanto a mi pueblo la luz vespertina:
tras de cada casa musgosa, ancestral,
que el tiempo ha sellado con cruel patina,
asoma una palma, cual hada madrina,
mostrándonos una bella Palestina,
pues mi pueblo es una ciudad oriental.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¡Oh noches de luna que bañáis mi villa
con la maravilla de tenue esplendor!
¡Cuántos madrigales oyó mi chiquilla
sentada en la fresca sabana amarilla!
¡Cuántos madrigales henchidos de amor!

¡Oh noches de luna...!Suave poesía...
Amantes parejas se hacen el amor;
traviesos chiquillos forman gritería,
y con la ternura de una melodía
pulsa un tetracordio algún trovador.

¡Oh noches de luna, de bruñida plata!
Oh noches de luna, de la serenata
que junto a las rejas traduce el amor.
La guitarra gime lánguida sonata
y florece endechas algún trovador;
y las damiselas en sus tibios lechos
sienten de ternura florecer sus pechos
al oír las quejas de su ruiseñor.

Sueñan las callejas, largas, retorcidas,
un sueño de luna, de honda laxitud;
y todas las cosas encantan dormidas
y en tanto se alejan las notas perdidas
que brota debajo las parras dormidas
el alma bohemia del tierno laúd.

¡Oh, bellas las noches de Semana Santa!
¡Cuán bellas saudades traen al corazón!
Mientras que la orquesta litúrgica canta
y al son de sus marchas va la procesión,
en la muchedumbre hay algo que encanta:
¡los ojos que alumbran nuestro corazón!

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¡Después...! ¡Los fantasmas de los infernales
nubarrones grises de la tempestad;
el viento que entra por los ventanales
de las viejas casas medio coloniales,
batiendo sus locas alas infernales,
que son cual las alas de la inmensidad!

¡Tras de cada objeto vemos una sombra
como la silueta de un ser fantasmal,
y oír nos parece que una voz nos nombra,
una voz profunda, una voz que asombra,
porque imaginamos que es la misma sombra
que nos interroga con voz sepulcral!

Y el fragor del trueno y los garabatos
que los rayos trazan en la inmensidad,
y el río con ímpetus llenos de arrebatos,
los toros que mugen en coro en los hatos,
las ramas que crujen en sus garabatos,
son las recias voces de la tempestad.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¡Es bello mi pueblo: ya ría en las suaves
brisas perfumadas del verano en flor,
ya arrulle en las fuentes, ya trine en las aves,
ya gima en las frondas con susurros suaves,
ya impreque iracundo con las voces graves
de las tempestades llenas de fragor!

Del libro: Sendas Hermanas

MOISES CASTILLO
(1899-1974)


Nació en la Chorrera, población cercana a la capital, el 18 de diciembre de 1899. Hijo del educador Leopoldo Castillo. Hizo estudios primarios en la escuela de su villa natal y en la anexa del Instituto Nacional, donde siguió también los secundarios. Vivió en su pueblo la mayor parte de su vida, y en él era corresponsal de La Nación, de Panamá, en cuyo peródico publicaba poesías y prosas desde 1921.

Desempeñó, en su pueblo natal, cargos diversos de la administración pública. Fue, asimismo, miembro del Ayuntamiento Provincial de Panamá. Propietario del periódico literario Miscelánea, desde 1942. A él se debe el Premio Ricardo Miró, que tanto ha significado y estimulado la literatura de Panamá.

En 1937 se manifestó como un gran prosista de narraciones costumbristas. Años antes -en colaboración con su hermano Félix Ricaurte- había escrito libros como Fiestas escolares, que fue premiado con diploma de honor en un concurso en Cuba, en 1938. Su libro de poemas más significativo fue Romances de Mi Tierra (1939), que obtuvo el mismo galardón, en concurso de la Biblioteca Santiago Alvarez, de Matanzas, en 1940. En este mismo año, el Gobierno de Panamá premió su Himno de la paz en concurso convocado para cumplir acuerdo de la VIII Conferencia Panamericana de Lima. En 1950, Panamá le rindió un homenaje nacional. Murió el 22 de julio de 1974.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA