martes, 8 de noviembre de 2016

PORFIRIO SALAZAR POETA Y ESCRITOR PANAMEÑO


   CRONICA PARA NO MORIR SIN FE


Es difícil ajustar cuentas,

olvidar los pasaportes al abismo,

esos que compramos cuando la congoja

entraba a nuestra casa.


No es fácil mantener

la vigencia de la última foto,

porque el tiempo no perdona ni retrasa

la partida de sus trenes,

pero más difícil es mentirle a Dios

que siempre brilla en nuestros ojos,

como lámpara de aceite

en medio de la tregua

de unos ojos despiertos.

Durante siglos,

rotos harapos,

el amor ha marchado,

encendido con sombra,

rompiendo ventanas,

posando para ser fotografiado

en las crónicas del egoísmo.


Quien dispuso horrores,

supo extraviar el pan y la dulzura.

Son tantos los caídos

que los dedos de las víctimas

ya no alcanzan

para contar las agonías.

No hay Dios ni cielo

en medio de la calle,

sólo el hombre y sus horrores impunes.



Ojalá que cuando el hombre

proponga la paz,

Dios no haya muerto.

(Del libro: Ritos por la paz y otros rencores, 1999)

PORFIRIO SALAZAR :
Porfirio Salazar nació en la ciudad de Penonomé, provincia de Coclé, el día 5 de marzo de 1970.
Poeta y Escritor ganador del Premio Nacional Ricardo Miró en Poesía y Ensayo, Premio Stella Sierra Poesía, Premio Centroamericano Rogelio Sinán Poesía.

Fuente Poema: Círculo de Poesía.

JOSÉ OLLER NAVARRO UNA MEZCLA DE POESÍA Y MASONERÍA PANAMEÑA

Desde el canal de panamá,
por José Oller Navarro

Como un cachalote cansado, ventrudo,
que múltiples hambres añejas hubiera
saciado en el lomo del mar, va tozudo,
un navío que miro desde la ribera.

Silencioso avanza en la gloria del día
llevando su carga preciosa de enseres,
de artefactos, sedas, bella pedrería,
frutos de la tierra y hermosas mujeres.

Nadie mire adusto la vía intermarina
ni lleve en su pecho el acíbar mortal,
que la humanidad sea a la vez una y trina,
en paz, abundancia y amor sin igual.

Nadie quiera fosco su brazo medir
-cual los de corsarios fieros capitanes-
que en la nueva justa, de haber un reñir,
será por amarse con tiernos afanes.

Desde la compuerta de la enorme  esclusa
agito nervioso mi blanco pañuelo,
como enseña magna de pasión ilusa
que hablase al viajero de paz y consuelo. . .

que pasen flamantes, bellas y triunfales,
todas las banderas de las cien naciones
que tienen historia y hechos inmortales,
y hubieron castillos y rampantes leones!

Que pasen el sabio, el poeta, el obrero,
-modernos fenicios- con  sus mercancías;
que a la vida canten y en brote sincero
abran nueva escuela de filosofía.

Que viajen los hombres de toda la tierra
a través del Istmo de las maravillas,
y vean los tesoros que el canal encierra,
sus aguas silentes, sus verdes orillas...

y en evocaciones de tiempos lejanos
y como al conjuro de mágicos hechos,
admiren de España altos, sobrehumanos,
el valor y arrojo de los férreos pechos;

Cuando en carabelas frágiles, aladas,
con las blancas velas tendidas al viento,
como mariposas enormes, cansadas,
las aguas surcaron en su viaje lento,

en busca de paso a las Indias de Oriente,
y un audaz marino descubriera un mundo,
edénico y rico, bello continente,
para los humanos manantial fecundo. . .

Pasen, pues, flamantes, tendidas al viento
todas las banderas de las cien naciones,
en abrazo unidas por un pensamiento
sin armas, castillos ni rampantes leones!

Que yo, Panameño, agito sereno blanco pañizuelo
desde las esclusas de la glauca vía,
diciéndole al mundo que en supremo anhelo
y como el pelícano de vieja leyenda,
desgarró su entraña la gran Patria mía!

A Don Guillermo Andreve
1918

Del libro: Sonatinas


La Isla de las Flores,
por José Oller Navarro

(Evocativa de Taboga)

Dedicada a la señorita ANGÉLICA
PINEL FERNÁNDEZ y a sus queridas
hermanitas ADELAIDA, CARMEN y
MARÍA.

I
En los Jardines de mis ensueños
una flor cuido que es un primor,
entre otras flores que son primores
en pulsaciones del corazón.

Raros aromas, sutil perfume
de mis jardines brinda el amor,
que de las gemas todo resume
cual el ambiente de una ilusión.

De aquellas flores la preferida
eres tú, GELI nítida flor
en el follaje de los rosales
niña sencilla, toda candor.

Te vi de niña, sencilla, ideal,
entre el perfume del rosedal,
de aquella calle de Santa Rosa
en ese oasis de paz y unción.

Gema preciada de gracia llena
de los hogares todo fervor,
me cautivaste para cantarte
las pobres voces de mi canción.

De los jardines de mi añoranza
en las mañanas claras y alegres
de mi terruño, Taboga hermosa,
te visualizo con emoción.

Cerca del mar, cuando la brisa
acariciaba el verde césped
donde se alzaba el recio almendro
que daba sombra, paz y frescor. . .

II
Ahí cercanos en la bahía
de mi florida tierra insular
se perfilaban los barquichuelos
y aún la panga del buen Miguel,

que te llevara con otras niñas
al son de remos y chumaceras
rumbo al Morro, islote histórico
con la restinga de blanca arenas. . .

Y acá contiguos a Playa Honda
entrelazados en floración,
los tamarindos ya centenarios
perennizados por los pinceles

del panameño Roberto Lewis
entre las obras de sus murales
le dan renombre de consagrado,
clásico, y genial pintor.

Y aún más lejos, de Taboguilla
se columbraba, el verde, breve perfil,
tan familiar, de mis recuerdos emocionados
que me sumían en evocación. . .

Oh! bella niña, pura, inocente!
tú eres la flor que avaro guardo
en los vergeles de mis recuerdos,
hoy viejos predios del corazón.

Panamá, 5 de diciembre  1976

Del libro: Sonatinas

José Oller Navarro
(1882-1984)


Nació en Panamá, en la Isla de Taboga, el 6 de diciembre de 1882. Fueron sus padres el distinguido Sr. Fernando Oller Ponce, de origen cubano, y la distinguida panameña Sra. Manuelita Navarro Sáez.  A la temprana edad de tres años, queda huérfano de madre, y al cuidado de su abuela materna Doña Antonia Sáez.

Inicia sus estudios primarios en la Isla de Taboga y los culmina, en la ciudad capital, en la Escuela de Varones de Santa Ana; cabe destacar que para esta época, el joven Oller es alumno del maestro Nicolás Pacheco.  Realizó los estudios secundarios en el Colegio Balboa de los R.R.P.P. Escolapios, estudios interrumpidos por la guerra de los mil días.

En 1907 se inicia en la vida masónica, ingresando a la Respetable Logia Rosa de América Nº. 1.  Dentro de la Masonería panameña e internacional recibió múltiples reconocimientos llegando  a ocupar cargos importantes.

Se desempeñó como ayudante de contabilidad, en las oficinas de la compañía Pinel Hermanos. También laboró para la Darien Gold Mining Company,  ingleses que explotaban las Minas de Cana, en la provincia del Darién, donde adquiere ideas sobre el negocio de minas y su desarrollo en Panamá. Fue Secretario General del Partido Liberal por muchos años.

Entre los múltiples cargos públicos que desempeñó, podemos mencionar: Concejal del Distrito Capital en 1910. Diputado Suplente de 1924 a 1928. Diputado Principal de 1928 a 1932. Sub-administrador de Rentas Internas del Ministerio de Hacienda y Tesoro, en 1951; este mismo año es nombrado Gerente de la Lotería Nacional de Beneficencia y Tesorero de la Cruz Roja Nacional, cabe destacar que este último cargo lo desempeña ad-honorem, por espacio de 17 años consecutivos, lo que demuestra el amor, dedicación y empeño de este patriota panameño. También ejerció como Jefe de la Sección de Planificación del Ministerio de Hacienda y Tesoro.

En cuanto a sus quehaceres literarios podemos decir que: En 1908, junto a Don Felipe Salabarría Mesa,  publica, ”La Luciernaga”, expresión literaria con ribetes de crítica social. Para esta época nuestro poeta utiliza el seudónimo de Julio Viñas para firmar sus producciones literarias. De 1909 a 1913, dirige la Revista El Nivel, órgano vocero de las aspiraciones  masónicas de la Logia La Rosa de América Nº. 1. Formó parte del grupo de intelectuales que, entre 1909 y 1910, publican el semanario El Nacional. Colaboró en la publicación de conocidas revistas como El Heraldo del Istmo, Nuevos Ritos, El Mundo y Variedades. Colaborador de años, de la Revista Cultural Lotería. Mantuvo la dirección del Boletín Masónico de Panamá del Supremo Consejo Nacional de Panamá, Grado 33. Fundó y dirigió, desde 1919 hasta 1969, la revista masónica La Fraternidad.

También colaboró en distintos periódicos de la localidad como en el Diario de Panamá (1915), la Democracia (1926) y El Tiempo (1928-1931). Tuvo, ocasionalmente, la columna Espacio para el Recuerdo en La Estrella de Panamá.

Su obra masónica fue inmensa, entre las que podemos mencionar: Monografía Masónica de Panamá (100 años de Masonería), Microbiografías de Masones Ilustres y del Convivio Panameño (Inédita), La Biblioteca Masónica Panameña, Educación Masónica, Historia del Supremo Consejo Nacional de Panamá, El Mandil Masónico, Libro Blanco - Orden de Constructores Masones (Sociedad Americanista), entre otras obras inéditas.

La mayor parte de su obra poética está reunida en SONATINAS, libro de versos dividido en cinco secciones, Páginas de Álbum, Matinales, Plenisolares, Del Jardín Interior y Vesperales; en total contiene 51 versos que manifiestan la belleza o sentimiento estético del poeta José Oller Navarro.  Presiden los versos de Sonatinas, un Marginal del escritor y periodista español Ramón Pérez de Ayala,  donde se refiere a la condición para llevar nombre de artista “que su obra exprese algo que él haya visto y sentido por primera vez.”, en otras palabras, el artista debe ser original, como en efecto lo es nuestro poeta José Oller Navarro; le sigue la dedicatoria, que es un verso de amor para su progenie, que considera como un inmenso rosal perfumado que se abriera a los cuatro vientos del cielo.

José Oller Navarro fue filósofo, poeta, escritor, periodista, orador, masón, historiador, político y sobre todo, gran padre y amigo. Así lo describe su hija, la Licenciada Rosario Oller de Sarasqueta: “De aparente poca fortaleza física por ser su figura delicada y esbelta y de poca estatura, mientras que dentro de ese frágil aspecto masculino ostenta una fuerte voluntad, un gran vigor moral y de todo un carácter definido y de una sola pieza de firme criterio progresista, filosóficamente abierto a todas las ideas sociales, religiosas, y demás está decirlo, por su alma de poeta, toda una gama de sensibles tonalidades sentimentales y humorísticas.”

En la historia de la masonería en Panamá, José Oller, aparece al lado de ilustres panameños como Guillermo Andreve, Carlos A. Mendoza y Manuel Espinosa. Murió en 1984 a la edad de 102 años.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA

lunes, 7 de noviembre de 2016

CARLOS FRANCISCO CHANGMARÍN OTRO DE LOS GRANDES ESCRITORES Y POETAS PANAMEÑOS


Oh Huesos, Basamento que me Siembra, por
Carlos Francisco Changmarín

Oh huesos, basamento que me siembra
vertical sobre la tierra, a plomo.
Oh sencillos, humildes, no cantados,
nunca reconocidos, siempre anónimos.

Sólo un recuerdo póstumo que yace
cuando al morir la carne aún persevera...
la blancura de formas, la armonía
sobre el desierto y mudo panorama.

Cantando a la blancura, a la sagrada
misión de sostenerme cuando marcho
y frente a mí la noche tambalea.

Yo voy enflaqueciendo palmo a palmo.
Tal es la vida cruel, tal el futuro,
que un día, pronto tal vez, sea puro huesos
y así como una monda calavera
la ruta seguiré, porque aún muriendo
no se pierde del todo la batalla.

Del libro: Poemas Corporales
Segundo Premio del Concurso Nacional
Ricardo Miró
1955

Cerros de mi Patria, por
Carlos Francisco Changmarín

Cerro Tute, en Santa Fe,
sobre la azul serranía,
donde el mar en lejanía
del sur y norte se ve.
Aromado de café
y de sangre juvenil,
de la lucha estudiantil
que subió por sus alturas
de noche, en su cima oscura
brota la luna de abril.

El rey de la cordillera
del Barú, cerro Volcán,
dormido como un titán
con su oscura cabellera
donde la nube ligera
tiene su jardín de frío
y su taller de rocío
entre rocas de negruras
contra el cielo su figura
se yergue en el lomerío.

El Canajagua es pequeño
pero tiene su leyenda,
pues en su florida senda
nacieron cantos y sueños,
El claro cielo santeño
pasa azul por su cabeza
y allí la naturaleza
se parece a un paraíso
donde la tierra se hizo
más cumplida de belleza.

Pero por su condición
y la historia que lo aclama,
en el verde panorama
de la patria, el cerro Ancón
tiene más alta mención;
se alza en la cordillera
de la lucha tesonera
por la tierra y el Canal,
y la causa nacional
que se pinta en la bandera.

Del libro: Cantadera, 130 décimas para cantar
CHANGMARÍN
El León de los Leones
1995

La Patria es el Claro Viento, por
Carlos Francisco Changmarín

La patria es el claro viento
el cielo azul, el camino,
el paisaje campesino
de curva y de sol violento.
Es el cuipo corpulento,
entre la verde espesura,
la mar en su curvatura,
y la playa centelleante,
y los pájaros errantes
que viajan por las alturas.

La patria está en la parcela
que la mañana ilumina
y arriba de la colina
en donde blanquea la escuela.
Está en la vaca canela
que muge por su ternero,
en el grito del vaquero
que se pierde en la distancia,
y en la silvestre fragancia
de la hierba del potrero.

La patria es el caserío
el humo, allá en la casita,
la corriente verdecita
del viejo y tortuoso río.
Es el son del aserrío
donde el cedro amargo clama,
ya sin raíz y sin rama,
con su rosado aserrín;
es el sol en el confín
en su rojo panorama.

La patria viene de abajo,
de la gente y de la historia,
de la limpia ejecutoria
de la fuerza y el trabajo.
Brotó del filoso tajo
que libró la dura mano
del cholito Victoriano
guerreando en aquellos días;
la patria es la valentía
de mi pueblo soberano.

5 de noviembre de 1976
Del libro: Cantadera, 130 décimas para cantar
CHANGMARÍN
El León de los Leones
1995

Cuando La Zona Sea Mía, por
Carlos Francisco Changmarín

(Mesano)

Voy a ver un guayacán
sembrado en el Cerro Ancón.
Voy a tener un Jorón
donde mis hijos verán
los barcos que pasarán
hacia azules lejanías.
Y en los más hermosos días
podré mirar la ciudad
con toda la libertad
Cuando la Zona sea mía.

Subiré hacia las alturas
con una soga de hierro
del Ancón al pobre cerro
conquistaré su hermosura.
Aunque sea la marcha dura
yo gritaré de alegría,
muriéndome en la agonía,
si una bala me atraviesa
del yanqui, en su fortaleza
Cuando la Zona sea mía.

Y para mi pueblo hermano
en el punto más saliente
del Ancón pondré una fuente
al Cholito Victoriano,
y del sitio más lejano,
se verá como un guía
de luz y soberanía,
de la Patria liberada,
la bandera desplegada
Cuando la Zona sea mía.

Pondré escuelas, casas cuna,
sitio para descansar,
donde el obrero, al pasar
pueda cantarle a la Luna,
toda la selva montuna
del Ancón de fantasía,
florecerá con el día
de nuestra liberación,
de mi sufrida nación
Cuando la Zona sea mía.

Carlos Francisco Changmarín
(1922-2012)


Nació el 26 de febrero de 1922, en Los Leones, pueblo ubicado en el corregimiento de La Colorada, en la provincia de Veraguas. Sus apellidos son Chang y Marín, pero el escritor firma sus obras como Changmarín. Hizo sus estudios primarios en la Escuela Dominio del Canadá en Santiago y la secundaria en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, donde obtuvo el título de maestro de escuela primaria en 1943, y en la Universidad de Chile hizo un año de estudios de pintura.

Su madre, Faustina Marín era cantalante de tambor, y su abuelo, Valentín Marín tocaba la guitarra bocona y cantaba décimas. Esto influye en la posterior obra de Changmarín.

Ejerció el magisterio en Boquete y en La Colorada y fue durante varios años Profesor de Dibujo en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena.

Carlos Francisco Changmarín es un hombre nacionalista, político y, sobre todo, defensor de lo panameño. De ascendencia china, este connotado escritor se ha dedicado a resaltar la cultura a través de sus escritos. Sus obras hablan de la patria, la historia, las clases sociales y el Canal de Panamá. También le canta a la naturaleza: a los árboles, las frutas y verduras, a las aves y otros animales.

Desde muy joven la literatura fue su gran pasión. Comenzó a escribir cuentos cortos, después poemas dedicados a su Veraguas natal (Dos poemas, 1963), y como si fuera poco, se dedicó a la décima, muchas de ellas cantadas por los más grandes trovadores del género. Fue presidente de la Asociación Nacional de Poetas de la Décima, Asociación que busca preservar y mantener la tradición de este género.

Changmarín, es escritor, pintor, educador y periodista. El periodismo fue el punto de partida para que incursionara con éxito en la literatura panameña. Empezó en el periódico mimeografiado El Cholo, editado en Santiago de Veraguas, en 1951. Escribió por muchos años la columna Cartas a tía Tula, que redactó en El Cholo, Crítica Libre y El Universal.

Su larga y exitosa carrera literaria se inicia en 1943, cuando obtiene una mención honorífica en el Concurso Literario Ricardo Miró. En 1954 obtiene el segundo lugar del Ricardo Miró, sección poesía, con Poemas corporales. En 1957, otro segundo lugar, con el cuento Faragual. En 1961 se repite un segundo lugar, con el cuento Cañizo, y en 1981 alcanza el primer premio en novela, con El guerrillero transparente. En 1991 obtiene el premio anual de la revista mexicana Plural con el cuento Gallo fuego - gallo gente.

Como reconocimiento a una vida y una obra consecuente con la lucha por una sociedad socialista, la Central de Trabajadores de Cuba le impuso la medalla Víctor Jara y su obra fue reconocida con el Premio Rubén Martínez Villena, también de Cuba.

En el 2002 obtuvo el Premio Universidad, premio otorgado por la Universidad de Panamá. En el 2006 fue merecedor de la Condecoración "Rogelio Sinán", concedida, por el mérito de la obra literaria de toda una vida. El Estado Panameño lo distinguió con la Orden Nacional General Omar Torrijos Herrera por su trayectoria como luchador social y ejemplo de perseverancia en la búsqueda de una sociedad con justicia social, equidad, libertad e independencia.

Como un reconocimiento a la trayectoria de Carlos Francisco Changmarín, en marzo del 2008, el Instituto Nacional de Cultura (INAC) crea el Premio Nacional de Literatura Infantil Carlos Francisco Changmarín con el propósito de promover y estimular la producción literaria de los autores nacionales adultos que escriben para niños y reconocer el espacio de acción de los escritores consagrados en el género de literatura infantil. Las bases del concurso pueden ser consultadas en la página de la institución http://www.inac.gob.pa/.

Su obra, Faragual y otros cuentos es recomendada como material de consulta para educadores, alumnos de educación media y universitaria por el Ministerio de Educación. Su novela El Guerrillero transparente, sobre Victoriano Lorenzo, fue traducida al ruso bajo el nombre de El general de cristal. Otras de sus obras han sido traducidas a los idiomas chino, búlgaro y francés.

Carlos Francisco Changmarín falleció a los 90 años, en la ciudad de Panamá, el 5 de diciembre del 2012 a las 4:25 de la tarde.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA

MAR ALZAMORA-RIVERA POETA Y ESCRITORA PANAMEÑA


He traspasado tantas veces el tiempo
que ya no me sabe amargo.

Sabe como al deseo
que ha estado siempre
escrito a lápiz.

Sabe a ese silencio que no es más
que la soledad disfrazada de
incontables muertes.



El día que no tuvo noche: Mar Alzamora-Rivera

Mención de honor en el Concurso de Poesía "Gustavo Batista Cedeño" 2011.
---

He traspasado tantas veces el tiempo
que ya no me sabe amargo.

Sabe como al deseo
que ha estado siempre
escrito a lápiz.

Sabe a ese silencio que no es más
que la soledad disfrazada de
incontables muertes.

.:::


El día que no tuvo noche

"No soy yo quien se pasa la lengua entre los labios,

al sentir que la boca se me llena de arena."
Oliverio Girondo



No existió la noche.
Lo sabíamos desde hace tiempo.
Nuestras manos se fusionaron
locamente con la luna
en medio de la calle.

El silencio invadió la compañía,
pero hubo ruidos, gritos, frases,
gentes que cruzaban sobre nosotros.
Te cuadricularon.
Me espiralaron.
Pero siempre volvimos contracorriente.


Saboreamos un café,
quemando las palabras.
Compartimos caricias
y besos atemporales
con los ojos vacíos e infieles.

No existió la noche
pero el tiempo se detuvo
para mezclarse con nuestras
sombras.
Tú seguías palpando cuadriculadamente
las arañas que pasaban;
y yo me volví, nuevamente, caracol
en mi propio humo.

No existió la noche
porque perdimos los ojos.
Pasaron varias horas
sin saber en qué voces
habíamos danzado.

Fuente: Internatural

Mar Alzamora-Rivera es egresada del Bachelor of Arts in Music, de Arizona State University, donde se graduó con honores en 2005. Fue maestra de violoncello, contrabajo y asistente de orquesta en el Instituto Episcopal San Cristóbal (2009-2011). En 2009, ejerció como directora académica de Red Orquestal Aguas de El Chorrillo, programa de educación musical a niños en áreas vulnerables.

Actualmente, Mar participa en el colectivo musical Paisaxe; colabora como contrabajista y compositora en el laboratorio artístico Petri Dish. Dicta talleres de música para niños en el Festival de Arte y Literatura San Francisco de la Montaña, y es integrante activa de la Joven Orquesta de Centroamérica (JOCCA). Trabaja, además, en un proyecto de investigación independiente sobre el paisaje sonoro de la Ciudad de Panamá. En 2011, ganó la Mención de Honor del Concurso de Poesía Joven “Gustavo Batista Cedeño”.

Fuente: Bayanodigital.com

domingo, 6 de noviembre de 2016

GIOVANNA BENEDETTI GRAN POETISA Y ESCRITORA PANAMEÑA

génesis de abya yala


El nombre de América, aplicado a nuestro

continente es reciente… En el idioma de la nación Dule,

se le conoce y se le seguirá conociendo por su

verdadero nombre: Abya Yala.

Arysteides Turpana


Madre

y padre piedra:

continente.

Hermano del silencio,

hijo del río.

Compañero de sombra,

escucha:

en el principio era el mar

lento como el abismo.

Entonces

fue la noche

y vino el verbo

y hablaron en sus sueños

las palabras:

¡Sea esta tierra dulce

 como la piel de caña!
Y fue Abya Yala

la de la vulva de agua
y volcanes como pechos

(primer día).



Creció Abya Yala

inmensa desde su árbol florido.
El sol volcó su espuma

y engendró entre sus playas
muchedumbres de orquídeas.

Y fue su concha viva

viva fuente
ombligo primigenio
y hubo luna menguante

(día segundo).



Y dijo el Huracán:
¡Reviente

el firmamento

y haya tormenta
y caiga el aguacero

y hierva el continente
de lagartos, de iguanas

y de grillos;
y sean sus bestias

tantas como estrellas!



Y así fue.
Cayó la lluvia a flechas

sobre las sementeras
y zumbaron en las miasmas

las libélulas, las ranas,

los zancudos.
Y hubo en los cardinales

trópicos y nieves

y desiertos y pampas y arco iris

(día tercero).



¡Hágase el jaguar  —dijo la luz—
y se hicieron las selvas.

¡Sea el relámpago

la lengua de los valles!
y surgió la anaconda como un río.

¡Vuele hacia el amanecer

el cóndor

y sean sus alas nubes!
Y alzáronse los Andes hasta el cielo.

¡Vénganos un dios!

—gritó la sangre—

y fue el pájaro quetzal, libre y altivo.

Y hubo en los altiplanos

pedernal de fuego nuevo
y serpientes emplumadas

(cuarto día).



El Corazón de la Montaña

habló sobre las serranías:

¡Que sea el maíz

el polvo de mi carne;
que broten de su espiga

los murmullos
y de sus granos

el hueso y la simiente!

Y conmoviéronse

los péndulos

en sus callosidades

y salieron los pellejos

de las grietas

y hubo en sus alfabetos

sangre coagulada
y fueron sus cenizas

macho y hembra.

(quinto día).


Ciñéronse sus lomos

los hijos del follaje.
Milenios de cal y canto

guardaron sus madreperlas
y del hueco de las sombras

hicieron sus paisajes.

¡No prevalecerá

otro nombre en mi conciencia

ni quedará en tus huellas

piedra sobre piedra!

Dijeron,

en sus ruinas, las tinieblas.


Y fue Abya Yala

territorio enigma.
Término de Oriente

y de Occidente.
Y quedaron sus arcanos

sellados para siempre

(sexto día).

 Giovanna Benedetti (Panamá, 1949). Estudió Derecho y Ciencias Políticas, especializándose en Derecho de la Cultura y Derecho de Autor en las Universidades de Panamá, Autónoma de Barcelona y Complutense de Madrid. Ha ganado el Premio Nacional de Literatura “Ricardo Miró” en 1981, 1984, 1992 y 2005 en las categorías de ensayo, cuento y poesía. En 1991 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo “José Martí”, en Cuba. Su obra ha sido traducida al inglés, alemán, francés y húngaro. Es además escultora, ceramista y diseñadora digital gráfica. Ha publicado la colección de cuentos “La lluvia sobre el fuego” (1982); los ensayos “El sótano dos de la Cultura” (1985), “Camino de los Andantes: Bolívar y Don Quijote” (1997) y “Lorca: el pentagrama poético de su infinito” (1998); y los poemarios “Entonces, ahora y luego” (1992) y “Entrada abierta a la mansión cerrada” (2006). Recientemente este año 2016 gana el Premio Ricardo Miró en la categoría de cuento.

Fuente: Circulo de Poesía

JAVIER ALVARADO: GRAN POETA PANAMEÑO


PANAMÁ, YA SEA EN EL PACÍFICO O EN EL ATLÁNTICO

Panamá en esta  calle y en este tiempo que nos falta,

Antes de mis días y mis noches

(Y del poema) fluctuando entre los lirios como el agua,

Con sus gruesas murallas y sus edificios

Que le dan color de tacto a los espejos,

A las criaturas del mar que se advienen a mi fondo,

A mi lámpara de niño y a mi mano afiebrada de poeta.

Nunca antes por siglos volví a ver el mismo día

En que abrí los ojos tanteando la tierra

Y el polvo del lugar donde ocurrió mi nacimiento,

Donde me convertía en talingo y en estatua

Con peces de aire entrando por el mármol.

Panamá fue una musa entrando

-vena a vena-

Un arcoíris en la boca,

El tamaño de una brújula en el eros y en la gnosis.

Una ciudad en mi piel, como algo corpóreo

Como la música en una temporada de lluvia

O como un tamborito en una oleada de calor.

Siempre llego a ella aunque por otros caminos vaya

Dejando fuego, dejando amor, coloquios,

Algo de poesía.   Mi talón siempre regresa al milagro

De su musgo, a sus piedras temerarias,

A su selva donde nunca he ido, donde nunca vuelvo,

Donde respiro la verdad del mundo

Ensalinada al borde de sus playas.

¿A dónde dejar el muro, el trapecio

Y las marcas de la reniñez como una mariposa en el sombrero,

El desnudo campo

Por donde persigo duendes y espejismos de luciérnaga,

Imágenes de Dios o de un caballo que atesora

Las caminatas imaginadas por el tucán en la tormenta?

Panamá

En el Pacifico, en el Atlántico,

¿En dónde está?, ¿en dónde estuvo?,

¿En dónde me encuentra el mar con su Canal

Y su memorial dolido?    Panamá la que siempre

Encuentro aunque por otros caminos vaya

Donde silbo a las criaturas que se advienen a mi fondo,

Con mi lámpara de niño y  mi mano afiebrada de poeta.

JAVIER ALVARADO (Santiago de Veraguas, Panamá, 28 de agosto de 1982) es un poeta panameño, cuya obra ha recibido varios premios. Hizo sus estudios de bachillerato en el colegio Panama School y se licenció en Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Panamá (2005).
Premios
Cuento y leyenda en los Juegos Florales "Carmen Sánchez de López" del Panama School.
Premio "Diana Morán" intercolegial, en poesía y cuento en 1998, y en poesía en 1999.
Diploma de Honor por el INAC en el Primer Encuentro de Niños Escritores.
Premio Nacional de Poesía Joven "Gustavo Batista Cedeño" del Instituto Nacional de Cultura de Panamá en los años 2000, 2004, 2007 y 2014.
Premio Nacional de Poesía "Pablo Neruda" 2004 convocado por la Embajada de Chile y la Universidad Tecnológica de Panamá.
Premio Joven Sobresaliente por la Cámara Junior, Capítulo de la Ciudad de Panamá a logro cultural 2005.
Premio Signos de Poesía "Stella Sierra" 2007.
Mención en el Premio Casa de las Américas 2010 por Carta natal al país de los locos (Poeta en Escocia)
Premio de los Juegos Florales Belice y Panamá (León, Nicaragua) 2010
Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán, poesía 2011
Premio Internacional de Poesía Rubén Darío 2011, convocado por el Instituto Nicaragüense de Cultura.
Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2012, convocado por la Universidad de Quintana Roo, Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Jorge González Durán y la Revista Río Hondo.
Finalista del IV Festival de la Lira (Cuenca, Ecuador) 2013 por su libro Carta Natal al País de los Locos (Poeta en Escocia).
En 2014, un jurado compuesto por el poeta español Antonio Gamoneda, el poeta peruano Rodolfo Hinostroza y el poeta ecuatoriano Julio Pazos le otorgaron el I Premio Internacional de Poesía Medardo Ángel Silva a obra publicada por su libro Carta Natal al País de los Locos (Poeta en Escocia) en Guayaquil, Ecuador en el marco del Festival Desembarco Poético organizado por el poeta Ernesto Carrión.
Primer Accésit del Premio Eros de Poesía Erótica 2015, convocado por el Centro Canario de Estudios Caribeños por el poema "Para hacer el amor en Poneloya".
I Finalista del Premio Internacional de Poesía Gastón Baquero 2015, Salamanca, España.
Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá en poesía, 2015.
Mención de Honor Premio Hispanoamericano de Poesía de San Salvador, El Salvador, 2016.
(FUENTE WIKIPEDIA).

FUENTE: REVISTA CONEXOS

sábado, 5 de noviembre de 2016

POEMAS DE RICARDO MIRÓ GRAN POETA NACIONAL



Patria de mis amores,
por Ricardo Miró

¡Patria que me estremeces dulcemente,
Patria de mis amores, Patria mía:
yo quiero saludarte en este día
en que la Libertad besó tu frente.

Todavía la lengua de Castilla
ensalza a Dios bajo tu limpio cielo
y en tus noches de seda y terciopelo
la misma estrella de la raza brilla.

Y así será por siempre que en tus lares
los pájaros cantores, la fontana
sólo aprendieron lengua castellana
y hasta las mismas olas de los mares.

En tí se unieron las fraternas manos
de dos mundos, formando un Continente,
y hoy, que saltó en pedazos ese puente,
por la brecha se abrazan dos océanos.

Porque viéndote, Patria, se dijera
que te formó la voluntad divina
para que bajo el sol que te ilumina
se uniera en tí la Humanidad entera.

Para que en tu bandera que descuella
con la humildad cristiana de una espiga,
vieran todos los hombres una amiga
y viéramos nosotros una estrella.

¡Patria que me estremeces dulcemente
Patria de mis amores, Patria mía:
Dios, como un talismán, te puso un día
la libertad del mundo en la alba frente.

Patria, por
Ricardo Miró

¡Oh patria tan pequeña, tendida sobre un istmo
donde es más claro el cielo y es más vibrante el sol, (1)
en mí resuena toda tu música, lo mismo
que el mar en la pequeña celda del caracol!

Revuelvo la mirada y a veces siento espanto
cuando no veo el camino que a ti me ha de tornar...
¡Quizá nunca supiese que te quería tanto,
si el Hado no dispone que atravesara el mar!...

La patria es el recuerdo... Pedazos de la vida
envueltos en jirones de amor o de dolor;
la palma rumorosa, la música sabida,
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor.

La patria son los viejos senderos retorcidos
que el pie, desde la infancia, sin tregua recorrió,
en donde son los árboles antiguos conocidos
que al alma le conversan de un tiempo que pasó. (2)

En vez de estas soberbias torres con áurea flecha,
en donde un sol cansado se viene a desmayar,
dejadme el viejo tronco donde escribí una fecha,
donde he robado un beso, donde aprendí a soñar.

¡Oh mis vetustas torres, queridas y lejanas,
yo siento las nostalgias de vuestro repicar!
He visto muchas torres, oí muchas campanas,
pero ninguna supo, ¡torres mías lejanas!,
cantar como vosotras, cantar y sollozar.

La patria es el recuerdo... Pedazos de la vida
envueltos en jirones de amor o de dolor;
la palma rumorosa, la música sabida,
el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor.

¡Oh patria tan pequeña que cabes toda entera
debajo de la sombra de nuestro pabellón:
quizás fuiste tan chica para que yo pudiera
llevarte por doquiera dentro del corazón! (3)

Barcelona, 1909
Publicado en la Revista
Nuevos Ritos, Nº 50, 1º de septiembre de 1909.

Versión original aparecida en 1909
(1) Donde es el mar más verde y es más vibrante el Sol,
(2) que al paso nos conversan de un tiempo que pasó.
(3) llevarte toda entera dentro del corazón!

La versión que aquí publicamos incluye las correcciones
introducidas en 1915.

La Ultima Gaviota, por
Ricardo Miró

Como una franja temblorosa, rota
del manto de la tarde, en raudo vuelo
se esfuma la bandada por el cielo
buscando, acaso, una ribera ignota.

Detrás, muy lejos, sigue una gaviota
que con creciente y pertinaz anhelo
va de la soledad rasgando el velo
por alcanzar la banda ya remota.

De la tarde surgió la casta estrella,
y halló siempre volando a la olvidada,
de la rauda patrulla tras la huella.

Historia de mi vida compendiada,
porque yo soy, cual la gaviota aquella,
ave dejada atrás por la bandada.


Las Garzas, por
Ricardo Miró

En el cielo, velado de improviso,
la banda fugitiva se diseńa
(Tal mi vida: crepúsculo indeciso,
donde entre un fondo de dolor, diviso
alejarse una tímida cigüeńa...)

Míralas... Su fatal melancolía
se disuelve en el raso de los cielos,
y al verlas agitarse se diría
que son como fantásticos pańuelos
con que al morir nos dice adiós el día.

Las garzas me enamoran... Son lo que huye,
lo intocado, que vuela y se evapora;
y como tras su marcha sońadora
un cansancio infinito se diluye,
el vuelo de las garzas me enamora...

En los lagos dormidos entre brumas,
cuando abre sus párpados la Aurora,
bajo la nieve casta de sus plumas
son el alma de luz de las espumas
y su blancor entonces me enamora...

Por no sé qué lejano simbolismo
sobre el escombro que el verdín colora,
la garza, pensativa, rememora
el alma misteriosa del mutismo
y entonces su silencio me enamora...

Cuando al morir la tarde se derraman
mientras el Sol el infinito dora,
recuerda la bandada voladora
los sueńos de las vírgenes que aman
y su inquietud entonces me enamora...

Las garzas me enloquecen... Su blancura,
su mudez, el dolor que las aqueja,
me empujan a quererlas con ternura...
Yo tengo la infinita desventura
de amar lo que se va, lo que se aleja...

Pero yo amo las garzas porque existe
un amable recuerdo en mi memoria...
Es el tuyo: tú fuiste blanca y triste,
y volando, en silencio, te perdiste,
en el cielo sin nubes de mi historia.

Garzas Cautivas, por
Ricardo Miró

A doña Oderay de Lefévre

En el patio andaluz, adonde apenas
penetra el sol en ondas fugitivas,
inmóviles, calladas, pensativas,
hay, como un par de enormes azucenas,
dos garzas melancólicas, cautivas.

¡Quién sabe si una noche, al escondido
juncal, cerca a la orilla melodiosa,
una mano llegó, vio al par dormido,
lejos la madre tierna y afanosa,
y arrebató los pájaros del nido!

Tal vez fue en el corral que en la ribera
levanta frente al mar su empalizada
donde un día, al nacer la primavera,
en la sorda explosión de una alborada,
vieron la luz del sol por vez primera.

¡Y ellas no saben del azul...! Sus huellas
no serán polvo de oro tras su vuelo
a la indecisa luz de las estrellas;
y con sus ojos tristes ven el cielo
y no saben que el cielo es para ellas.

Acaso si una mano, de repente,
las echara a volar, tras un momento
de supremo estupor, abriendo al viento
sus vírgenes plumajes, blandamente
se irían a embriagar de firmamento.

Pero no volarán, ni bajo el rico
oro del sol se encenderán sus galas,
ni ensartarán estrellas en el pico,
ni abrirán a la luna el abanico
blanco y maravilloso de sus alas.

¡Melancólicas garzas...! Y en el frío
patio sin luz ni sol, sobre las zancas,
simbolizan la imagen del hastío;
y ni siquiera saben que son blancas
porque nunca se vieron sobre un río.

Y allí, bajo las penas de sus galas
inútiles -libélulas de hielo-,
dormitan sin un ansia ni un anhelo,
y no saben aún que tienen alas
y que las alas son para ir al cielo.

Melancólicas garzas que en el frío
patio sin sol ni luz, sobre las zancas,
simbolizan la imagen del hastío,
y que nunca supisteis que erais blancas
porque nunca os mirasteis sobre un río.

Hay almas cual vosotras que ni huellas
dejarán ni sabrán nunca del vuelo
que nos lleva a vivir con las estrellas,
almas que ven atónitas el cielo
y no saben que el cielo es para ellas...

Para ellas el oscuro, el escondido
patio andaluz en donde el sol no alumbra;
y van, cobardemente, sin ruido
y a través de una gélida penumbra,
en viaje al mar sin playas del olvido.

RICARDO MIRO
(1883-1940)


El gran poeta nacional de Panamá nació en la capital de la República el 5 de noviembre de 1883. Huérfano de padre desde muy niño, a los quince años fue a estudiar a Bogotá en el Colegio Menor del Rosario. Cinco meses estudia pintura. Sus estudios los interrumpe la revolución colombiana de 1899. Conoce en Panamá los días del Canal, bajo construcción francesa, y el horizonte que abre para su generación la independencia de Colombia en 1903. Publica sus primeros versos en El Heraldo del Istmo, de los modernistas. Se casa en 1906. Al año siguiente lanza la revista Nuevos Ritos, prolongación del "EL Heraldo del Istmo", revista que mantuvo por espacio de una década. Entonces conoció a Rubén Darío, que paso por Panamá. Editó su primer libro en 1908.

Desempeña puestos del gobierno en el exterior. Es secretario de la Legación Panameña en Londres y cónsul en Marsella, aunque reside en Barcelona, donde escribió en 1909 su bello poema patria. En 1911 regresó a Panamá, siguiendo sus actividades literarias en las revistas. Como miembro de la delegación panameña a las fiestas del centenario de la independencia del Perú, viaja a Lima en 1921.

Desempeñó puestos en la capital como director de los Archivos Nacionales (1919-1927), y fue secretario perpetuo de la Academia Panameña de la Lengua desde 1926. Murió en la ciudad de Panamá el día 2 de marzo de 1940. Los escritores de Panamá y los hispanoamericanos lamentaron su muerte y exaltaron su poesía como la del más grande poeta istmeño.

Ubicado dentro del movimiento que siguió al gran triunfo de Darío, se mantuvo fiel a su propio temperamento e ideal estético, haciendo una poesía íntima y sencilla, fiel al paisaje de su tierra. Ha sido, por eso, uno de los más eficaces voceros de la nacionalidad. Se le considera el más alto exponente de la poesía panameña.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA

Y TAMBIÉN UN GRAN SALUDO A COLÓN HOY 5 DE NOVIEMBRE FECHA QUE COINCIDE CON EL NATALICIO DE MIRÓ.