martes, 15 de noviembre de 2016

JOSÉ FRANCO GRAN POETA Y ESCRITOR PANAMEÑO



Panamá Defendida - Canto I, por
José Franco

Entonces fue la Patria
los caminos del indio.
Los playones,
las montuosas
serranías atlánticas,
las salinas del mangle
y los estuarios.
Fue la Patria la tribu,
los juncales,
el fastidio del humo
en los bohíos,
la sierra agreste,
anónima.
Pesarosos, hostiles,
los senderos del hombre
fueron ríos,
cordilleras de rocas
y jaguares.

Del turbulento Atrato
al chiricano suelo pastoril,
la Patria ha sido siempre
los andantes caminos,
los galopes
del aire inmemorial,
territorio
de tránsito perpetuo.
La selva, las raíces,
la hierba adusta,
huraña,
las pesarosas tumbas
aborígenes,
seguían los pantanos,
las chozas familiares,
las aldeanas inscripciones
cerca de los riachuelos
solitarios,
donde nacen remansos
y marismas,
y el cardumen remonta
los bajíos.

Simples, rústicos
troncos ágiles,
fueron los indios flechas,
rupestres signos, manos
ornamentales; ollas
profundas de almidón
alfarero.
Modelaron el barro,
las hamacas
del viento forestal,
las estatuarias
costas del Pacífico;
sonoras, armoniosas,
asientos del crepúsculo
y la espiga.
Porque antaño el maíz,
esmalte y fuego,
panal de arcilla roja,
fue certeza
en la "chákjaras",
atavío textil,
sueño multicolor
del cántaro y la sangre.

¡Oh cenizas del indio en mi memoria¡
Hallo en tu cesta rota
la liturgia
del vaso funeral:
que el hombre es sólo barro,
mortal ánfora,
polvo común del tiempo
y el olvido.
Quizás en la amargura
de la piedra
tu muerte se prolongue,
dulce ocarina lánguida,
sementera filial,
danza de los abuelos
enterrados.

Me remonto a la noche
de tu primo elemento:
eras la red, la trampa
en el arpón, la pesca
humilde en los esteros.
Tus palabras
indagaron la tierra,
las azules
leyendas de los Dioses,
las videncias
del primer jeroglífico
en la luna.
Padre nuestro del Istmo,
candil triste.
Lirio de los volcanes
y el relámpago.
En tu nombre mi Patria
se hace origen,
texto de la palabra funeral,
remota imagen
del llanto memorable.

Del libro Panamá Defendida


Victoriano Lorenzo, por
José Franco

Victoriano, muy asidas
a la Patria están tus huellas.
Te velaron las estrellas
de las llanuras perdidas.
Te curaron las heridas
los bálsamos de una fuente;
Arroyuelos transparente
murmura tu eterna queja;
tu imagen nunca se aleja
del corazón de la gente.

Vive el cholo Victoriano
sembrando en la serranía.
Poderosa alegoría
para el futuro cercano.
Su celda desde el arcano
anuncia la tibia sombra
dura palabra que asombra
la claridad de mañana,
de Panamá soberana
que sobre el pecho se nombra.

El arroyo en las laderas
simbolizó sus pisadas,
despertó sus madrugadas
el frío de las cordilleras.
En las perdidas veredas
sintió el dolor campesino,
relámpago vespertino
iluminando el paisaje,
hizo cíclope el coraje
que acompañó su destino.

Odio de sangre palpita
en el fondo de la historia,
desventurada memoria
que al dolor se precipita.
De la noche resucita
la povarosa contienda,
el aullido de la ofrenda
a la muerte traicionada,
que dejó despedazada
la dolorosa leyenda.

En él dejo sustentado
mi orgullo de panameño.
Visionario del ensueño
de un pueblo sacrificado.
Y dejará proclamado
su pensamiento lejano,
en mi orgullo de serrano
altivo y de haber nacido,
entre el pueblo adolorido
que recuerda a Victoriano.

José Franco
(1936)


José Franco nació en Calobre, Veraguas, el 24 de marzo de 1936. Estudio en la Escuela Normal J. D. Arosemena de Santiago y en la Universidad de Panamá, Licenciatura y Profesorado en Letras. También realizó estudios en La Universidad Central de Quito.

Periodista y diplomático, fue embajador de Panamá en Paraguay, Uruguay y Argentina. Ha sido Director del Instituto Nacional de Cultura; Asesor editorialista y columnista de Editora Renovación, S.A.; Director del Diario La República; Director de Información con rango de Embajador, del Ministerio de Relaciones Exteriores; Miembro principal de la comisión redactora del Proyecto de la Constitución Política de Panamá en 1972.

Ha merecido numerosas distinciones extranjeras como diplomático, periodista y hombre de letras. Ha ganado premios en el Concurso Literario Ricardo Miró, como poeta y autor teatral. Obtuvo el Premio Nacional de Folklore, en la sección décima, en 1966, 1967 y 1968. Mereció el Premio Nacional de Periodismo en 1967, en la sección Columna; en 1964, en la sección Reportaje; en 1966, en la sección Editorial; en 1984, en la sección Editorial; y en 1985, en la sección Columna, entre otras distinciones nacionales.

Goza de una extraordinaria popularidad como poeta. Su poema fundamental es "Panamá Defendida", escrito en 1954 y traducido, al igual que buena parte de su obra, a diversos idiomas.

Pertenece al cuerpo de Directores de la International Writers and Artists Association, con sede en U.S.A. En 1998 fué postulado al premio Príncipe de Asturias, en Oviedo España. Es Dr. Honoris Causa de Columbus University.

Recientemente es recordado por todos el bochornoso incidente cometido por el Ministerio de Educación (MEDUCA) y el INAC (Instituto Nacional de Cultura de Panamá) cuando le entregarón la Orden Rogelio Sinán con cheques sin fondo, un pergamino sin firma y una medalla prestada para el bien de todos este hecho fue corregido pero duramente criticado por los intelectuales, sociedad, medios de comunicación y escritores dado que fue con uno de los grandes Poetas y escritores que tiene este país.

Fuente: Panamá Poesía

domingo, 13 de noviembre de 2016

GASPAR OCTAVIO HERNÁNDEZ GRAN PERIODISTA Y POETA EN SU HONOR SE CELEBRA EL DÍA DEL PERIODISTA EN PANAMÁ


Canto a la Bandera, por
Gaspar Octavio Hernández

Se detuvo el mancebo en la rampa, frente al mar
transparente. Comenzaba a brillar la mañana. En una
de las naves de Aguadulce fondeadas en el puerto, hercúleo
marino de color de bronce -cantando un alegre cantar de
aldea- enarbolaba el pendón tricolor del Istmo.

El mancebo sintióse inquieto de entusiasmo: el
entusiasmo le hizo poeta y le inspiró este canto:

¡Ved cómo asciende sobre el mar la enseña
que refleja en sus vívidos colores
el mar y el cielo de la patria istmeña!
¡Mirad...! ¡Es la bandera panameña,
vistosa cual gentil manto de flores!

¡Ved cómo asciende al mástil del velero
serpenteando con lánguida armonía
bajo la luz del matinal lucero,
mientras canta fornido marinero
con ruda voz, canciones de alegría!

El céfiro de Ancón, puro y fragante
como beso de virgen, acaricia
la tenue seda del pendón flotante
y tierno idilio sobre el mar sonante
con el céfiro la bandera inicia.

¡Bandera de la patria! ¡Con celajes
de púrpura encendida, con pedazos
del cielo de los ístmicos paisajes
y de marina espuma con encajes
tejieron nuestras vírgenes los lazos!

¡Bandera de la patria! Las estrellas
en tus colores su fulgor derraman
perennemente vívidas. Por ellas,
los hombres duros, las mujeres bellas
¡en patriotismo férvido se inflaman!

¡Ellas, en nuestros fuertes corazones,
la llama avivarán del heroísmo,
cuando al grito marcial de los cañones,
enemigo clarín vibre canciones
bajo el ardiente sol de nuestro Istmo!

Ellas reavivarán en nuestras almas
amor por nuestras fértiles campiñas
sembradas de naranjos y de palmas,
donde -tras de luchar- núbiles niñas
nos ceñirán de mirtos y de palmas...

¡Bandera de la patria! Sube...,sube
hasta perderte en el azul... Y luego
de flotar en la patria del querube;
de flotar junto al velo de la nube,
si ves que el Hado ciego
en los istmeños puso cobardía,
desciende al Istmo convertida en fuego
y extingue con febril desasosiego
¡a los que amaron tu esplendor un día!

La Estrella de Panamá
23 de mayo de 1915.

La Agonía del Guerrero, por
Gaspar Octavio Hernández

Con ojos que denuncian pesadumbre,
mira el postrado capitán, colgada
de vetusta pared, la fina espada
con que pueblos redujo a servidumbre.

Ver le parece la musgosa cumbre
-de fresca sangre y lágrimas bañada-
donde su mano, del acero armada,
terror diera a enemiga muchedumbre.

-Inútil esperar -trémulo exclama-,
y, cual serpiente a quien la furia encona,
se retuerce de súbito en el lecho;

La Patria, envilecida; infiel mi dama,
mi acero inmóvil, rota mi corona...
¡Ah!, con la espada atravesadme el pecho.

Del libro: Melodías del pasado.

Alma Patria, por
Gaspar Octavio Hernández

¡Istmo de Panamá! Tierra de amores
que del fondo del mar surgiste un día,
para enlazar el Norte al Mediodía
con guirnaldas de perlas y de flores.

¡Patria del corazón! Tierra que a solas
cantas las glorias de tus dioses lares,
mezclando la canción de tus palmares
con la canción eterna de las olas.

Si alguna vez, el viento enfurecido,
mi nido arranca de tus verdes frondas,
si he de volar a que mis penas hondas
hallen amparo en extranjero nido.

Siempre oiré resonar en mis entrañas
la voz del viento de tu cordillera
y he de ver en los cielos tu bandera
sobre el azul de todas las montañas!

Siempre en todos los trágicos senderos
por donde el mal de transitar me abruma
he de aspirar el cálido perfume
de tus bosques de erguidos limoneros.

Porque tú, de tal modo has esparcido
tu fragancia en los ámbitos del mundo
que ha donde vaya, mi ánimo errabundo
he de aspirar tu aroma conocido.

Allá donde suspiren mis lamentos,
allá donde me lleve mi destino
veré tu mar sereno y cristalino
oiré cantar tus melodiosos vientos!

Bajo cielos de incógnitas veredas
cuando por costas extranjeras viaje,
en los quedos murmullos del boscaje
oiré gemir tus propias arboledas...

Porque yo de tu brisa en el suspiro
oigo la voz de todo lo que he amado;
porque siento la voz de mi pasado
en todo el aire que de ti respiro.

Porque el doliente espíritu comprende
que muchas gotas hay del llanto mío
en cada limpia gota de rocío,
que la noche en tu atmósfera desprende.

¡Patria! Doquier suspiren mis lamentos,
doquiera que me lleve mi destino,
veré tu mar sereno y cristalino:
oiré cantar tus melodiosos vientos.

Cuando la tarde encienda en arreboles
los claros cielos en extraña esfera,
veré en cielos extraños tu bandera
blanca, roja y azul con sus dos soles!

Y en ese instante, en que la tarde expire
sentirá mi interior melancolía
un rumor de tus bosques ¡patria mía!
que hará que el alma por tu amor suspire.

Y volveré a sentir en mis entrañas
el rumor de tus líricos palmares
y aspiraré el aliento de tus mares
y aspiraré el olor de tus montañas.

Porque con tal vigor infundió vida
en mi vibrante corazón tu aliento,
que en mis horas más íntimas te siento,
para siempre conmigo confundida.

La Estrella de Panamá
3 de Noviembre de 1917.

GASPAR OCTAVIO HERNANDEZ
(1893-1918)


Nació en la ciudad de Panamá, el 14 de julio de 1893, de humildícimo origen, es el más joven de los poetas primeros de la República y también el más sometido al influjo modernista. Autodidacto, mostró dominio sobre los instrumentos de su arte. Fue correcto verificador, y poeta. Agrada en Hernández su voluntad de perfección. Hombre imaginativo, realizó cosas singulares. Y dejó dos libros: Iconografías (1915), prosa que incluye cuentos y notas críticas, y Melodías del pasado (1915); a lo que se agrega La Copa de Amatista (1923), libro póstumo. Murió el 13 de noviembre de 1918, de un ataque de hemoptisis.

Demetrio Korsi lo clasificó de "gran poeta negro, doloroso, exótico, sincero y desventurado que murió a los 25 años ahogado por violenta hemoptisis, en el despacho de La Estrella de Panamá, periódico del cual era jefe de redacción".

Hacia el final de su vida empezó a interesarse por el tema popular. Sus pocos poemas de ese tipo nos indican que ese camino le llevarían al encuentro de su yo esencial. Con todo, su obra constituye uno de los más importantes logros de la poesía panameña. Si Hernández fue un autodidacta, su joven exégeta ha demostrado técnicamente su genialidad poética. Sin su prematura muerte, su modernismo hubiera alcanzado el más alto nivel continental.

En su Honor se celebra cada 13 de Noviembre el Día del Periodista en Panamá.

Fuente: Panamá Poesía

sábado, 12 de noviembre de 2016

FINALISTA CONCURSO INTERNACIONAL DE MICROPOEMAS "NUESTROS MAYORES" EL MURO DEL ESCRITOR

http://www.muroletras.com/concursos/2016/octubre2016/finalistas-octubre2016-micropoemas-nuestros-mayores.php

Un Honor aparecer en el Listado de Finalista representando a Panamá.

LEÓN A. SOTO GRAN POETA PANAMEÑO


Brindis Bohemio, por
León A. Soto

A apurar iban ya los concurrentes
la verde copa, de licor repleta,
cuando una voz jovial dijo: "Poeta:
brinda por la salud de los presentes."

Y un joven soñador, de ojos muy bellos,
y de arrogante, varonil figura,
así comienza a hablar con amargura,
mientras flotan al aire sus cabellos:

¿A qué salud, jóvenes locos?
¿A un falso bien que la existencia alarga
para aumentar la ignominiosa carga
que a muchos pesa y sobrellevan pocos?

¡Salud! ¡Salud! Palabra, anhelo eterno
que en vano el hombre en conseguir se ufana.
Ella, que nos amaba esta mañana,
nos abandona al soplo del Invierno.

Cuantas veces en medio de la orgía,
en que busqué consuelo a mis dolores,
dije Salud, sintiendo los ardores
de la fiebre que mi alma consumía.

Esa frase me aterra. Es un gemido
que en su inconsciencia el corazón arranca.
Ella dijo a Raimundo: "Adora a Blanca."
y la cruel realidad lo dejó herido.

Ella, en innumerables ocasiones,
sonrió al enfermo en las fatales crisis.
Ella oculta el puñal con que la tisis
asesta a muchos jóvenes pulmones.

¡Salud! ¡Salud! ¡No anhelo tus favores!
¡Con ella, Don Quijote no existiera,
ni indiferente y pensativa fuera
la pobre Ofelia deshojando flores!

Más, si queréis salud, bebed la dosis
que de ella os brindo al fondo de ese vaso;
en ella encuentre, bienestar acaso,
una enferma sublime: la Neurosis.

¡Compañeros! : Alzad vuestra protesta
contra la era vulgar que atravesamos,
y en vez de frases de salón, digamos:
"¡Por lo poco de vida que nos resta!"

Del libro: Obra Selecta (Verso y Prosa)
Academia Panameña de la Lengua. 1974

A Don Quijote, por
León A. Soto

I
La Salida

¡Oh noble caballero que en tu rucio,
viejo, mohíno, descarnado y reacio,
vas con la vista fija en el espacio
a riesgo de romperte el occipucio.

¿Quién que ha visto tu traje pobre y sucio;
quién que sabe que el mundo es tu palacio
creyera que hay un alma de topacio
tras de tu rostro demudado y lucio?

¡Oh noble caballero: el brazo recio
esgrimir contra el mal es pobre oficio
que a comprender no llega el vulgo necio;

Mas no estéril será tu sacrificio:
que al rostro han de escupirte su desprecio
los que escupirte no podrán su vicio!

II
Desencanto

Sigue siendo terror de los Merlines
y escarmiento de pillos y follones,
¡y cumple tantas nobles ambiciones
que olvidan los modernos paladines!

No te importen la envidia de los ruines
ni la burla de torpes corazones,
pues nunca el bueno encontrará razones
que le impidan cumplir sus nobles fines....

Pero ya corres, vuelas, vas y vienes....
¿Es que has visto quizás a cien rufianes
que a una doncella llevan en rehenes? ....

¡Corre, vuela a vengar tales desmanes!
Mas....¿qué ha sido señor, qué te detiene?
....¡Un molino, un rebaño, unos batanes!

III
Adelante!

Mas no importa! Tu fe te presta amparo
contra los desengaños, que el decoro
de tu noble misión es como el oro:
lo purifica el fuego y lo hace caro.

No reparas, por eso, en el descaro
ni en la burla de imbéciles que a coro
ríen de tí: tu audacia es un tesoro
para los malos y los necios raro.

No te importan, lo sé, porque seguro
estás de la Justicia, ¡oh noble ibero!
que es el Sol esplendente del futuro....

¡Y que te llame loco el Orbe entero!
que para el blando de alma o de alma duro
serás en todo tiempo ¡EL CABALLERO!

IV
Peccavit

Yo también como el héroe infortunado
que por tomar del débil la venganza
montó en su rucio, requirió su lanza
y fuese en busca de su bien soñado:

Yo también como él entusiasmado
y con el pecho henchido de esperanza,
ideando en el vulgo a Sancho Panza,
lancéme al mundo, en mi valor confiado.

Mas ay! que como el pobre Don Quijote
ví caer de las burlas el azote
con impiedad sobre mi augusta idea.

Y entre aventuras mil, en mi camino,
quebré mi lanza entre aspas de molino
!y a una Aldonza llamé mi Dulcinea!....

Del libro: Obra Selecta (Verso y Prosa)
Academia Panameña de la Lengua. 1974

León A. Soto
(1874-1902)


Nació en la ciudad de Panamá, el 11 de abril de 1874. Fueron su padres el Señor Luciano Soto y la Señora Eva Urrutia. Circunstancias adversas le negaron la oportunidad de hacer estudios sistemáticos. No obstante, descolló temprano como poeta y periodista. Tuvo periódico propio: "Don Quijote" (1899), semanario que dedico espacio a la política y adhirió a la causa de Cuba.

Dotado de clara inteligencia y elevado numen, comenzaba a descollar en el campo de las letras, cuando se suscitó en el Congreso de Colombia la desaprobación del tratado Herran-Hay. Y desde esa fecha no dio tregua a sus actividades separatistas, que le acarrearon el martirio, que culminó con su fallecimiento. Murió un año antes de que Panamá entrara en la categoría de nación libre: Antes de que él pudiera ver convertido en realidad tangible un sueño que nunca dejó de soñar. Por los acontecimientos que le causaron la muerte, es considerado el Único Mártir de la emancipación Istmeña y el primero en hacer brillar la primera chispa de ese acto patriótico.

En efecto, no pudiendo arrancarle la dignidad, le quitaron la vida. Su victimario, un soldado cobarde y criminal de nombre Pío IV Cortés, le golpeó brutalmente pocos días después que él, a través de un discurso, había hecho un llamado patriótico al pueblo panameño. Como consecuencia de la brutal paliza murió el 22 de febrero de 1902.

Pero el llamado de Soto produjo su efecto, ya que al año siguiente, el pueblo entero, como un solo hombre, se aprestaba a la conquista de su libertad.

Soto fue un prócer anónimo, una víctima del ideal libertador a quien la patria en reconocimiento le otorgó el olvido. Fue un patriota valiente y desinteresado. No supo -ni lo ambicionó nunca- del reconocimiento justo ni de la recompensa que su actuación merecía. Nobleza de espíritu que debe perpetuarse en el recuerdo de todo panameño.

La obra de Soto, que cuidó mucho de la forma, denuncia un plausible afán de perfección. Cuentan - y sus versos lo corroboran - que sintió una grande e insatisfecha pasión amorosa. Espiritualmente fue un aristócrata, descontento de nuestra vulgaridad cotidiana, amigo de lo exótico y maravilloso.

León Antonio Soto fue un poeta sensorial afectivo en quien se dan en una combinación muy particular dos signos esenciales: anhelo de perfección formal y una carga romántica de potencia explosiva.

Hábil versificador, troqueló la mayoría de sus vivencias poéticas en el soneto de versos endecasílabos, escogimiento que correspondía a sus ansias de perfección. "Sublime emperador de la métrica", lo denomina Guillermo Andreve, su amigo y editor de su única obra en verso publicada, Eclécticas.

En el año 1963, mediante un resuelto Municipal, se crea el Premio Municipal León A. Soto. Gracias a la intervención del poeta y concejal en ese tiempo, Álvaro Menéndez Franco, con el objetivo de resaltar la personalidad de León A. Soto. El premio tenia, inicialmente, una única sección, que era la de Poesía y se realizaría todos los 28 de noviembre.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA

ROQUE JAVIER LAURENZA POETA Y ESCRITOR PANAMEÑO


Declaraciones, por
Roque Javier Laurenza

I

¡Oh efímera artificio de los ritos,
débil columna para tanto cielo!

II

Arder, arder como la llama pura
sin temor de la sombra y la ceniza.

III

Ni reposados causes de palomas,
ni angélicas visiones inefables,
ni mármoles invictos me conmueven.

IV

Yo quiero la pasión, quiero la vida,
las amargas raíces de la sangre
y la roca de Sísifo del sueño.

V

Nadie vive sin mancha. No conoce
la verdad de los frutos quien no sabe
del barro elemental que los sustenta.

VI

Todo queda lejano si no tiene
una voz milagrosa que lo nombre
con los roncos acentos del deseo.

VII

Lejos de mí la lumbrera de la estrella,
los intactos cabellos de Herodías,
las cimas del suspiro y las promesas
que no alcanzan las manos redentoras.

VIII

Dame el instante, vida. No prometas
azules espejismos a quien siente
rodar las estaciones presurosas
sobre escombros de frutas y pasiones.

IX

Lagunas de silencio, densas nubes
de amarillo desdén forman la gloria.
Adornarán la frente de la estatua
las lianas de los años, y el cenizo
polvo de tantos sueños y palabras
cubrirá la derrota de los mármoles.

X

No ganarán la palma del recuerdo
los apacibles ángeles que forman
el coro sin pecados. La corona
será para los huérfanos del júbilo,
para los foscos siervos de la ira,
para los tristes huéspedes del llanto.

XI

La sangre es la verdad, y las orillas
de sus terrestres límites de fuego
son la Tule postrera de mis manos.
Última Tule de los sueños. Tierra,
fatal nodriza de punzantes mimos,
hacia tu piel de larvas y luceros
vuelven mis manos su pación de tacto.
¡Tú eres la paz y el reino de los hombres,
tú la victoria, y el laurel, y el cielo,
y la secreta envidia de los dioses¡

Tierra Firme, Nº 3.

Elegía, por
Roque Javier Laurenza

Hija de Alcestes. resignada y dócil
al sacrificio de tu diaria muerte,
pozo en que vuelcan sueños y deseos
las dominantes venas de los hombres,
¿qué flecha de crueldades renovadas
¿hirió tu corazón de corza leve?
¿Qué Dios de voluntad inapelable,
sordo a tu queja y a tu rostro ciego,
te castigó, terrible, con la dura
cadena del amor que no se nombra?

En tus insomnes ojos se reflejan
horas sin nombre, rostros sin futuro,
amargos simulacros donde el alma
muere del mismo bien que la sustenta.
Y tu cuerpo, que pródigo se ofrece
al anónimo tacto de las sombras,
como estatua de arena deleznable
al tocarlo y gozarlo se consume.

¡Oh la perenne sed y la tortura
de tus ardientes labios dolorosos
al borde de la fuente donde nace,
sin brotar nunca, el agua codiciada!
Ninguna boca buscará la tuya
lejos del rito inmemorial del lecho,
espejo de tinieblas luminosas
donde rostro ninguno se contempla.

Tú no tendrás quien baje a los infiernos
a rescatar del fuego tu memoria,
ni lograrás, Eurídice salvada,
perdones de los dioses por la lira.
No llorarán los ojos de los castos
la repetida muerte de tus sueños,
ni una corona de palabras puras
te ofrecerán los otros, lujuriosos.

¡Oh milenaria víctima de Admeto,
cordero de callados sacrificios,
perpetua pasajera, te conozco!
En el silencio elemental del goce,
yo supe tu verdad irrevocable.

Llora por ti, ruega por ti. Las mieles,
los recónditos frutos de tu seno,
el jugo de la sangre detenido
sin llegar a los surcos de tu vientre
__ricos mendigos de sus propios dones,
de tus tesoros imposibles, ávidos__,
se agotarán, inútiles, intactos.

¡Adiós¡ Tu sombra fugitiva queda
un instante no más en la memoria
como el ala del pájaro en el lago,
como canción que volverá mañana
sin que podamos recordar en dónde
su conocida música aprendimos.

"Sur", Buenos Aires, N° 160
Publicado en febrero de 1948


Roque Javier Laurenza
(1910-1984)

Nació en la ciudad de Chitré, el 3 de diciembre de 1910. Aficionado a las letras desde adolescente, ávido de novedades, logró tal suma de información que en 1932 el Dr. Méndez Pereira pudo decir de él: "tal vez el más enterado aquí de literatura de vanguardia". Investigador y estudioso de las más trascendentes expresiones culturales, fue también un creador del quehacer literario tan exigente consigo mismo que redujo rigurosamente la cantidad de sus obras publicadas. Murió en 1984.

Laboro inicialmente en el periodismo, pero se convirtió en el centro de un movimiento innovador en el campo de la literatura cuando leyó en el Aula Máxima del Instituto Nacional, el 17 de enero de 1933, una conferencia titulada "Los Poetas de la Generación Republicana". Publicado en un pequeño tomo de poco más de cien páginas como parte de las Ediciones del Grupo Pasaje, la conferencia estimuló las inquietudes intelectuales de la juventud de la época e influyo apreciablemente en la apertura de nuevas corrientes artísticas especialmente en la poesía. Ejerció varios cargos diplomáticos. Vivió casi una década en Rio de Janeiro, varios años en España y finalmente permaneció casi tres lustros al frente de la representación panameña de la UNESCO, en Francia.

Poseedor de una vasta y profunda cultura, en su casi totalidad fruto de sus propios afanes de superación, Laurenza adquirió dominio de varios idiomas, especialmente inglés, portugués y francés. Ello le permitió traducir, con singular acierto, algunas importantes obras poéticas, y a la vez enriqueció sus naturales capacidades críticas.

Parco en su producción, hombre que llego a sentir "el pudor de la palabra", es dueño de una obra breve, pulida y brillante. Su alerta disposición para consigo mismo, el afán de superación que lo caracterizó han dado a su poesía y su prosa una indudable calidad. Y todo por virtud de su inteligencia y de su empeño, porque fue autodidacto.

La obra de Laurenza se encuentra dispersa en periódicos y revistas nacionales y extranjeras. Entre los escritos más importantes podemos mencionar:

El Panameño y la Nación. Revista Lotería. No. 348-349 (mar-abr. 1985).
Muerte y transfiguración de Emiliano García. Revista Lotería . No. 348-349 (mar-abr. 1985).
Andre Malraux: Un contemporáneo capital. Revista lotería. No.257 (jul. 1977).
El Caudillo de Levita (Por la muerte del Dr. Porras). Revista lotería. No. 56 (ene. 1946).
Rubén Darío (Biografía mínima del poeta Rubén Darío). Revista lotería. No. 124 (marzo. 1966).

FUENTE: PANAMÁ POESÍA

viernes, 11 de noviembre de 2016

MI OPINIÓN SOBRE LAS ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS: EL TRIUNFO DE TRUMP

EL TRIUNFO DE TRUMP

POR: ROBERT A. GOODRICH V.*

“Durante un segundo de lucidez tuve la certeza de que nos habíamos vuelto locos. Pero a ese segundo de lucidez se antepuso un supersegundo de superlucidez (si me permiten la expresión) en donde pensé que aquella escena era el resultado lógico de nuestras vidas absurdas.”
― Roberto Bolaño

Donald J. Trump ganó las Elecciones en los Estados Unidos de América a pesar de que su adversaria Hillary R. Clinton recibiera la mayoría del voto popular algo para extraño para muchos pero esta es la manera en que funcionan las cosas en el país que se hace llamar "El Padre de la Democracia" pero que tiene un sistema electoral defienciente y una constitución política obsoleta dado que es el Colegio Electoral quién verdaderamente escoge al Presidente basado en los resultados de los ganadores en los diferentes escaños estatales ante este hecho nos encontramos con unas elecciones que parecia que serian más reñidas pero no lo fueron tanto. El candidato Republicano obtuvo primero los 270 votos necesarios para ser llamado: Presidente Electo de los Estados Unidos.

¿Qué fallo? ¿porqué ganó Trump? bueno son preguntas difíciles de responder pues tendriamos que meternos en la cabeza de los electores sin embargo todos los críticos señalan que la población estaban cansados de lo mismo dos períodos consecutivos de un Presidente carismático como lo es Barack H. Obama sin embargo muchos estadounidenses se encontraban molestos y su molestia fue llevada a las urnas y al final ganó aquel que representaba el lado odioso y rabioso de muchos ciudadanos y aunque parezca mentira arriba del 20% de la población de origen hispana nacionalizados estadounidenses que podian votar apoyaron a Trump a pesar de que cadenas televisivas como CNN en Español, Telemundo y Univisión señalaban lo contrario dando a entender que las Encuestas daban como ganadora virtual a la candidata Hillary R. Clinton y como siempre fallarón las encuestas y esa doble moral equívoca de ciertos periodistas de gran prestigio en los Estados Unidos como el caso de Jorge Ramos periodista y escritor de la Cadena Univisión quién tuvo un fuerte enfrentamiento verbal, casi llegando a lo físico y por las redes sociales con el entoncés candidato Trump y añadido a eso el hecho de que su hija trabajaba para la campaña de Hillary Clinton este hecho motivo la pérdida de crebilidad del mismo y los periodistas se convirtieron en más que críticos traspasando la breve línea que divide al periodismo serio logrando con sus acciones todo lo contrario incrementando la popularidad de Donald Trump hasta ayudarlo sin querer a ganar la Presidencia de los Estados Unidos.

El hombre acusado de insultar a las mujeres, a los ancianos, a los hispanos, a los musulmanes, a los veteranos quién amenazó con la construcción de un Muro en la frontera con México y tantas otras amenazas al final demostró que en Estados Unidos una nación de inmigrantes cuya historia pocos en dicho país parece conocer decidieron cambiar el rumbo y darle su voto a ese señor que al final se convirtió para bien o para mal en Presidente Electo de los Estados Unidos ahora solo queda esperar para ver que ha de pasar no creo que ocurran muchas de esas amenazas que al final verán todos que serán las clásicas propuestas polítiqueras que utilizan los políticos para ganar en el caso de Trump un hombre que no es un político tradicional sino todo lo contrario un éxitoso empresario inmobiliario, un mágnate que se ha convertido a partir del 20 de enero del 2017 día de la Juramentación Presidencial en el Presidente de ese hermano país, en el Comandante en Jefe de los Estados Unidos una nación de inmigrantes que olvido su historia y decidió crear en palabras de Trump una nueva América.

Se deben en mi opinión dar cambios estructurales a la manera de escoger a los Presidentes en dicho país eso de que el Colegio Electoral eliga en vez del voto popular le hace daño a todos y es como no escuchar la verdadera voz del pueblo en el 2000 ocurrió lo mismo con el entoncés candidato Al Gore quién ganó al igual que Hillary el voto popular pero perdió las elecciones por un mínimo margen con George W. Bush quién logró a duras penas los 270 votos necesarios para ganar en el caso de Trump este fue más convincente sin embargo los casos no dejan de ser similares.

Como ven comencé esta breve opinión con un pensamiento del escritor chileno ya fallecido Roberto Bolaño que creo denota una gran verdad de lo que es el sentir y la sorpresa generada por la victoria de un hombre cuya campaña política al comienzo todos pensarón que era un chiste e incluso no gozaba del apoyo total de su Partido el Partido Republicano cuyos miembros varios de ellos no apoyarón a Trump sin embargo como en toda campaña ahora muchos de ellos estarán allí como aves de carroña buscando que puesto reciben como ocurre en todos los países del mundo y en los Estados Unidos esa no será la excepción.

Sin más que decir todos debemos reflexionar sobre lo ocurrido y estar vigilante a las acciones del Presidente Electo Donald J. Trump porqué sus acciones a futuro no sólo afectan a los Estados Unidos, también al mundo entero pués lo que ocurra en Estados Unidos para bien o para mal nos afecta a todos.

Mis candidatos favoritos ya habían sido lamentablemente eliminados de la contienda ninguno de los dos ni Hilary, ni Trump llenabana los requisitos necesarios para mí para convertirse en los líderes de esa gran nación uno era un loco y la otra considerada una mentirosa sin embargo ya el pueblo habló y la voluntad del pueblo se debe de respetar.

Como dice una vieja frase muy famosa: Every country has the government it deserves.
Joseph de Maistre.

*
Robert Allen Goodrich Valderrama (Panamá 1980): Poeta y escritor panameño-estadounidense nacido en la Antigua Zona del Canal de Panamá hijo de estadounidense y madre panameña ha publicado varios libros en Lulu.com y en Amazon ha participado en más de 50 antologías ganador de varios reconocimientos sus blog www.robert-mimundo.blogspot.com creador del Grupo en Facebook Amor por las Letras y Miembro de diversas organizaciones culturales y literarias.

DR. BELISARIO PORRAS POLÍTICO, PRESIDENTE, POETA, ESCRITOR PANAMEÑO




La Cruz,
por Belisario Porras

El mar, inmenso cofre
de múltiples tesoros
besa la playa tibia,
polvo de arena y oro.

Tienen sus ensenadas
caricias de mujeres,
sus costas, la risueña
verdor de los vergeles.

El Cristo que mi abuela
colgó sobre mi cuello
cayó sobre la arena
y fue aquello

motivo de algazara,
que junto a mí veía.
Se mofaron del Cristo
que del pecho pendía.

Y lleno de coraje
en ira sumergido.
Miré el Cristo de oro
y pregunté atrevido:

Decidme: entre vosotros
no existe un buen nacido?
¿Por qué esta cruz bendita
a risa os ha movido?

Callaron todos, y mis ojos
del color del acero
retaron a los hombres
con encono y despecho.

¿No tenéis en la casa
algún santo trofeo
que os señale y recuerde
un culto, un amor, un deseo?

Un viejo liberal, recogió el Crucifijo
paso la vista a todos, los miró
y con temblor de labios
y aleteo de manos, lo besó.

Después, besaron todos
el Cristo de la abuela
que en mi pecho campea
sin caer, desde la tarde aquella.

Del libro: Belisario Porras (Poeta),
por Concha Peña.
Panamá, 1956.

Al escuchar tu Historia,
por Belisario Porras

Hallábase la mar indómita dormida
y nuestra barca próspera, velera
vagaba silenciosa y placentera
por las cerúleas ondas atrevida.

Yo en tanto que el lumbroso firmamento
hermosa Febe, rápida cruzaba,
la historia de Endimión te recitaba
de Salmos en la gruta, soñoliento.

Tu, candorosa, de virtudes llena
escuchabas con la gracia cansina.
La niebla en el orto cenicienta
cenicienta en el orto la neblina.

En mi hombro reclinada la cabeza
y suspirando con melancolía
al escuchar la historia de nobleza,
me mirabas inquieta y te reías.

La noche estrellada iba pasando
el silencio quebró mi fantasía,
al despertar la bella aurora
en la preciosa barca, murió mi fantasía.

Del libro: Belisario Porras (Poeta), por Concha Peña.
Panamá, 1956.

A Josefina Reyes,
por Belisario Porras

(Semblanza)
Lanzó un suspiro en su constante anhelo
el alma triste a la orfandad unida,
que a Dios llevara en su plegaria al Cielo.

Y con bruma creciente convertida
la lágrima rodaba fervorosa
hacia la cumbre alzárase impelida.

Brotaste entonces del Ideal, hermosa,
hija del alma en su constante anhelo
que Dios formara para ser la Diosa
de inspiración fecunda en este suelo.

Del libro: Belisario Porras (Poeta), por Concha Peña.
Panamá, 1956.

La Esperanza,
por Belisario Porras

Brilló en la nada el rayo de la vida
hirió al pasar la sombra pavorosa
y allá a lo lejos, para el bien nacida
te vio el anhelo aparecer grandiosa.

El suspiro cayó, que el pecho anida;
secose el llanto de la faz llorosa,
y el alma excelsa, en el vaivén herida
luchó hasta el borde de la negra fosa.

Que así en la muerte al encender tu llama
huye la duda y el dolor fallece
y aliento infundes a la misma Fama;

Virtud concedes, que a tus plantas crece;
al Vicio matas cuando airado brama,
y ni en la tumba tu fulgor perece.

Del libro: Belisario Porras (Poeta), por Concha Peña.
Panamá, 1956.
Versión original, publicada en: La Miscelánea de Medellín.

El fruto de la gratitud, por
Belisario Porras

La Parábola del sembrador
Me escapé de la cárcel por mí mismo, sin auxilio de nadie; me escapé por el amor ingénito, irresistible, a la libertad; por mi temor también la humillación que sabía deseaban imponerme, y, el propio modo, por mi anhelo de huir lejos, muy lejos, decepcionado ya, hasta lo hondo de mi alma, por los horrores que había visto, y que no figuraban en mis ideales de revolucionario… Me escapé y huía de los hombres, internándome a pié en los bosques, más y más. Suponía que me buscaban como a un jabalí, y me perseguirían hasta el último confín. En efecto, un destacamento habían enviado en pos de mí. El Comandante Jaén, era su jefe y lo había dividido en dos pelotones para envolverme, sorprenderme y apresarme, el uno siguiendo mis huellas, por donde se había emprendido mi fuga, al mando de un campesino de nombre Miguel Robles, y el otro, dirigido por el mismo Jaén, por donde se suponía que podía salir yo. Los dos pelotones debía encontrarse en la aldea de Gatú.

El cuarto día en la mañana, me encontraba yo en un rancho, en los barrancos de la izquierda del río Santa María, dejando que mis vaqueanos secaran mis vestidos en el fogón de la cocina. Acababa de cruzar a nado el río crecido, desbordado, sobre los mismos barrancos, y no bien vestido de nuevo, con los vestidos todavía húmedos y olorosos a humo, oí varios tric-tracs de arma de fuego que montaban como para disparar. Alcé mis ojos y me vi rodeado de soldados. Su jefe se acercó a mi mientras los soldados me apuntaban y mientras yo guardaba en el bolsillo del pecho de mi camisilla de lana mis anteojos, y me dijo:

-Dese preso!. . .

-Me toman pues, repuse, por algún godo? Esto sí que es extraordinario. Yo soy (lo que primero se me vino a la mente) el Capitán Juan Bautista González, del Batallón Tolima, y sigo a las Minas del Remanso, en busca de carretas para cargar parque del Ejército (yo sabía que el Ejército tenía esa necesidad).

-No importa, replicó el que hacía de jefe, dese preso!. . .

No hubo más; era imposible entrar en réplicas y discusiones. Vi la determinación invariable y definitiva de apresarme, y en un estado lamentable de desesperación, dejé hacer.

Nos pusieron a mí y a mis dos vaqueanos en fila para marchar, así: primero un soldado que hacía de guía, y después de éste uno de mis vaqueanos, en pos del cual irían tres soldados y luego de éstos el otro vaqueano y tres soldados más cuidándolo y por último yo, con mi larga cabellera sin cortar hacía cinco meses, y con mi barba ibídem, con el Jefe, Miguel Robles detrás.

Anduvimos así en dirección a Gatú por más de una hora por un camino que era a veces un sendero.

Como yo soy miope y andaba sin anteojos, hubo un sitio, en un recodo del camino, el cual perdí de vista a los que me precedían, y en lugar de seguir por el sendero tomé un deshecho que pareció un camino amplio y claro. El Jefe Robles que venía un poco atrás, pero teniéndome siempre a la vista, me gritó con todos sus pulmones:

-Por hay no, dotor. .  .

Yo me quedé abismado al oírme llamar doctor, pensando en que, no obstante mis protestas de no ser godo ni otra cosa que un simple Capitán del Ejército Liberal, y con todo y mi barba, mi luenga cabellera y mi falta de anteojos, estaba perfectamente reconocido. Me detuve y me volví hacia el guardián que avanzaba y le dije:

-Doctor me llama usted, señor Oficial, por quién me toma?

-La verdad me dijo, es que yo no lo conozco a usted. Es aquél que va alante el que dice que usted es el doctor Porras, que lo conoció en Panamá cuando él era aguador de pipote allí y le vendía agua diariamente. Por mí ojalá pudiera conocer al dotor.

-Por qué quiere conocerlo usted? - le repuse con cierta inquietud.

-Porque él fue servicial y bueno alguna vez con una hermana jembra mía que vive en Panamá. Los Robles de San Francisco no podemos olvidar eso y somos todos de él. Aquí estamos en la Revolución, por él. Pelearemos por él. . .Todavía no lo hemos visto., pero le serviríamos con todo el corazón.

A medida que hablaba Robles me parecía entrever, como un rayo de esperanza, la puerta de mi escape y de mi liberación; pero me abstuve de confesarle la verdad. Un preso en fuga vive en el temor, en la desconfianza de todo el mundo, refrenado por la más refinada prudencia, y esperé nuevas revelaciones y nuevas circunstancias.

Mi miopía no me dejaba ver el paisaje de alrededor; pero por los cantos de los gallos comprendía que ya nos encontrábamos en la aldea de Gatú, y me sentí aterrorizado, pensando que allí debía estar espetándome ya el Comandante Jaén, un enemigo que me había echado cuando de mis mocedades había tenido la crueldad, propia de jóvenes, que escriben siempre críticas al comenzar su carrera literaria, de motejarle una obra en la cual figuraba la cacería de un tigre manso y burlón.

Llegamos a una casa y por lo que oí hablar a los soldados, ya llegados, con el Jefe Robles de nuestro pelotón, comprendí que el Comandante Jaén no había llegado aún y mi temor se calmó La familia de la casa eran los Pugas y González, enlazados; pero no estaban en ella sino puras mujeres simplemente. Los hombres prestaban servicio en el ejército o andaban en alguna comisión. Todas esas señoras, jóvenes y viejas, de bella presencia, de cultura, que daban testimonio de su posición y de su valor social, salieron a mi encuentro con muestras de cariño, haciéndome comprender que estaban impuestas por los delanteros, entre quienes estaba el que decía haber sido aguador en Panamá, quién era el preso de consideración que llegaba.

Sin duda no podía seguir fingiéndome un mero Capitán. Estaba reconocido y perdido!. . . Mí. emoción era tan grande y mi imaginación tan excitada que ya me parecía oír golpear en el camino gredoso los cascos de los caballos a puro galope, del pelotón del Comandante Jaén que se acercaba. Definitivamente me iban a tomar y amarrar, como un gran criminal, y a llevarme entre dos filas de soldados hasta las llanuras relampagueantes de Aguadulce. . .

No me pude contener y les hablé así:

-Supónganse señoras, que estos hombres me toman por el doctor Porras y con orden de aprehenderlo me han apresado a mí y me llevan Aguadulce. . . El doctor Porras!. . . El Jefe del Partido Liberal! El que organizó la invasión, el que abandonó posición, bienes e hijos y se vino por llamamiento de sus amigos al Istmo a exponer la vida y a sacrificarse por ellos y por su Partido! El Dr. Porras! El que triunfó en Bejuco y se tomó el Vigía y decidió la victoria en Aguadulce, el compañero de los humildes soldados opuesto a los azotes. al reclutamiento y a las violencias. . . El Dr. Porras, aherrojado en una cárcel con puertas y ventanas tapiadas, sin luz, incomunicado todo el tiempo, sin poderse bañar, afeitar, ni cortar el cabello, sujeto siempre a la dieta de una ración. . . . Cómo puede ser?. . .

En este punto Miguel Robles, el Jefe del pelotón, comenzó a secarse los ojos y las mujeres de la casa comenzaron a llorar. Oh sensibles y nobles corazones!

Me pareció llegado el momento de poner a prueba definitiva sus fibras más recónditas y sacando mis anteojos del bolsillo del pecho de mi camisilla de lana y poniéndomelos, les dije al fin:

-Efectivamente, soy el mismo doctor Porras y ahora, Miguel Robles, que me lleven a Aguadulce y me fusilen como un miserable traidor! ! !

Miguel Robles el jefe del pelotón, el hermano de la hermana hembra con quién había sido yo servicial y bueno alguna vez en panamá, Miguel se precipitó sobre mí con los brazos abiertos gritando:

-Nunca! Nunca! dotor. Moriríamos con usted todos los Robles de San Francisco!!

Y todos me abrazaban, después de Miguel los soldados, los peones de la finca y las señoras jóvenes y viejas de las distinguidas familias de los Pugas y González.

-Váyanse, pues, grité; váyanse antes de que llegue el Comandante Jaén, váyanse, muchachos.

Y con un último abrazo se fueron todos, inclusive el que se decía aguador con pipote en Panamá. . . .Un gran silencio reinó en seguida a mi alrededor: quedé abismado en un hondo arrobamiento, pensando en la sorpresa mágica, en la retribución inesperada del bien: discurriendo mentalmente cómo un bien que no había caído a orillas del camino, ni había sido hollado por nadie; ni tampoco entre rocas, ni entre espinas sino en buena tierra; un bien que ya tenía yo olvidado, un bien de los que aprendí a hacer desde niño, leyendo Oh dulce Jesús! tú parábola de Cafarnaum, la del Sembrador ese bien había producido un día su fruto, centuplicándolo, dando ciento por uno, salvándome de la muerte y de la humillación!. . .

Con cuánto placer lo recuerdo hoy, día de tu inolvidable Navidad, cuando se cumplen mil y tantos años de que viniste al mundo, oh amado Jesús! En el curso de mi vida trabajosa y combatida me he convencido de las verdades que enseñaste. Todavía y por los siglos de los siglos de los siglos a venir tus enseñanzas perduran y perdurarán y servirán de guías a los hombres. Tu vida es un ejemplo de cómo debe vivirse: pero tu palabra fue mejor: la luz, el faro por donde debemos seguir. Todas tus palabras fueron revelaciones de la eterna verdad. Todo paso hacia ti mata toda duda: todo pensamiento o palabra o acto por ti nos lleva lejos, sin desaliento, hacia la gloria del bien. Sin ti, como decía Renan, el mismo Renan, la historia sería incomprensible, ¡oh dulce, oh amado Jesús!. . . .

Diciembre 25 de 1922.

Belisario Porras

Cuento publicado en: Revista Lotería Nº 85 de diciembre de 1962.

Reflexiones Canaleras o la Venta del Istmo, por
Belisario Porras

Que amarga ironía la de la Historia, enfrentarse al presente con las manos vacías, impotente ante nuestras pasiones, pero comprendiendo que ella se levantará como un juez severo, con un arma más poderosa que la de nuestras manos y nuestros corazones; un arma que es el símbolo de la verdad: La Palabra.

El Istmo de Panamá, sujeto hoy a la ruta de las ambiciones norteamericanas, ajeno a su propia dirección, impulsado por hombres pequeños y temerosos, que no saben ni defender sus derechos más elementales, no recuerdan hoy que cuando nos emancipamos, lo hicimos sin sacrificios de nadie, sin el esfuerzo de los héroes legendarios de Carabobo y Boyacá, enfrentándonos al imperio colonial más grande que conocieron todos los siglos de Grecia y de Roma.

Ciertamente que todos los colombianos deseamos que se abra el Canal Interoceánico por nuestro territorio del Istmo, pero ahora que los norteamericanos hacen la proposición de construirlo y que han celebrado con la República de Colombia el Tratado Herran Hay, con este objeto, así como hay quienes son partidarios de él, a todo trance, y que piden por consiguiente que este contrato sea aprobado sin modificaciones, también hay quienes pensamos que solo podrá aceptarse modificándolo y que si ha de construirse el Canal, sea sin mengua de la integridad de nuestra soberanía, de la honra de la patria, y de nuestra seguridad económica.

Moderen sus cálculos los que imaginan que los norteamericanos habrán de construir esta obra para nuestro beneficio y recuérdese que éstos no han sido capaces de respetar sus obligaciones contractuales desde el año 1849, en que la seguridad del Istmo ha sido amenazada y controlada caprichosamente por la dirección que le ha venido imponiendo aquel país.

Los que combatimos al Tratado Herran Hay, somos uniformes en nuestras argumentaciones y lógicos con nosotros mismos, no discrepando en un solo punto. Los canalistas a toda costa, se distinguen por la falta de uniformidad y de lógica. No solo se contradicen unos a otros, sino a sí mismos. Nos ha parecido que los primeros son demasiado conformes o ingenuos para comprender la verdad.

Para los que sostenemos la soberanía, la honra, la integridad de la patria y la seguridad económica del Istmo, la verdad resplandece y nos guía a todos como un foco de luz, en tanto que los que se olvidan de estos principios que son de conservación, se dejan arrastrar por móviles menos elevados, menos resplandecientes, menos fijos, más particulares, y por esto se van por diversas vías, empleando recursos desiguales, como si dijéramos vehículos distintos.

Los norteamericanos han tenido dominio absoluto del Istmo desde el año de 1849 sobre la línea férrea de Panamá a Colón, lo que consideran en cierto modo una prolongación de la línea costanera de los Estados Unidos, y los Istmeños con temor debemos comprender el peligro que entraña para nuestro porvenir estas pretensiones del norteamericanismo; el Tratado Herran Hay no limita las ambiciones y propósitos norteamericanos, sino que abre las puertas por completo a la dominación norteamericana. Por ello deducimos en buena lógica que de aprobarse el Tratado Herran Hay, esto constituirá enpocas palabras UNA VENTA DEL ISTMO.

Acaso queremos echar el Istmo en brazos de los norteamericanos. . . ?

Deshacernos de él por diez millones de pesos en oro. . . y qué. . . ?

Olvidan los istmeños que nos han humillado los norteamericanos, tan sólo con el dominio de la línea férrea de Panamá a Colón; si les ofrecemos y les entregamos una faja de terreno en el Istmo, es lógico que en poco tiempo pretenderán dominar en los 900 miriámetros cuadrados del territorio que compone el Istmo de Panamá, y si han de avanzar como avanzan hoy, los norteamericanos nos colonizarán con la mayor firmeza y rapidez. . . !

Pero no han de llegar. . . !! Antes de que se cumpla este supuesto destino irremediable, que nos hunda el mar y nos sepulte entre las corales y las ostras. . . !!

Las publicaciones que hasta el presente se han hecho, no estudian este punto, lo rozan apenas como el batir del ave con sus alas. Cuando advierten que la Constitución de la República a nadie ha conferido, ni al gobierno, ni al Poder Legislativo, ni a ninguna autoridad, la facultad de enajenar ni siquiera una pequeña parte de nuestros territorios, ni siquiera con el propósito de administrar el Canal Interoceánico.

La soberanía Colombiana debe ser mantenida a toda costa, y que la bandera tricolor de Colombia, ondee sin temores y sin reticencias desde Bocas del Toro, hasta Cundinamarca. . . ! Que ninguna bandera extranjera sea plantada en nuestro territorio, ni siquiera con el pretexto de abrir un camino en nuestra tierra para abrazar los mares. . . !!

Por qué creer que este es el principio fundamental de que ninguna autoridad, por elevada que sea, puede ejercer facultades para enajenar nuestro territorio y conceder los derechos soberanos? La integridad de la patria debe ser mantenida a toda costa, y si ha de intentarse construir el Canal Interoceánico, que se asegure y se explique que solo nuestro ejército, nuestra policía, nuestros jueces, podrán administrar justicia. . . !

Todos los tratadistas de derecho, desde Blunstschi hasta Fiore, sin excepción de uno solo, sostienen que la soberanía es indivisible, que la soberanía es inajenable, que la soberanía es única, y que es una condición inmanente a la nación; el territorio de la patria no puede ser dividido, ni siquiera alquilado, ni siquiera con el pretexto de abrir el canal interoceánico.

No comprendemos qué ley de la República, qué poder del Estado, puede tener facultades para desmembrar nuestro territorio y entregar parte de él a la administración de los norteamericanos!

Las cosas hay que hablarlas con entera franqueza y claridad. El Istmo de Panamá -es decir Colombia- simplemente está ofreciendo la posibilidad de abrir el Canal Interoceánico, contando con el más valioso capital, que es la tierra y la posición geográfica, sin cuyo concurso los norteamericanos no podrán abrir dicho canal, y sino que lo intenten desde Florida a California. . . !

El Istmo dePanamá es la franja más angosta del continente americano, y ofrece su territorio para la magna obra; no se puede menospreciar el capital que constituye el aporte de la República de Colombia, ya que es sin duda el más valioso; porque estamos seguros de que si los norteamericanos no construyen el Canal con todo su enorme capital económico, cualquiera otra potencia europea en mejor ocasión, preferirá nuestra ruta, a la de cualquier otro país. Si no, díganlo con elocuencia, las rutas en proyecto de Tehuantepec y Nicaragua, las cuales fueron desechadas en minucioso examen y que vino a determinar el proyecto de Lesseps y Bonaparte Wyse.

El argumento que ha venido esgrimiendo el norteamericano del peligro europeo, constituye en sí una respuesta al peligro norteamericano que vemos venir con todo el temor los que combatimos el tratado Herran Hay. Insistimos en que esa franja de territorio que se dará a los norteamericanos, les hará dueños de nuestro territorio, y si no que lo digan con elocuencia la aplicación de la doctrina Monroe en nuestra propia tierra americana, a donde han sembrado sus manos de sangre. . . !!

Los norteamericanos contemplan con todo el cálculo la posibilidad de hacerse dueños del Istmo de Panamá, pero nos dicen con todo el cinismo. . . "los europeos nos acechan, están prontos a devorarnos, y es necesario que nosotros los protejamos, contra sus intereses imperialistas. . ." Casi pareciera que los norteamericanos son nuestros amigos, a manera del lobo con la oveja, siempre que nos dejemos devorar tan solo por ellos -aunque bien pienso que así serían igualmente los europeos indiscutiblemente.

Nos dicen los norteamericanos que serán nuestra garantía si les entregamos una faja de nuestro territorio, pero que serán nuestra amenaza si nos resistimos contra ellos. . .  ya desde el canal francés han venido amenazándonos y en tal sentido se ha pronunciado profusamente la prensa norteamericana.

Se ve, pues, que se nos coloca como los navegantes, perseguidos en Neptuno en la Odiseo de Homero, entre Caribdis y Escila; expuestos a sucumbirnos entre los antros, como fauces de uno de los dos monstruos mitológicos; por tanto se desprende que estas cosas deben tratarse con cuidado, sólo estudiando las preferencias y ventajas; un gobierno inteligente, podrá sacar mejor provecho de la insistencia norteamericana, no dejando caer en el olvido por completo, que entre las naciones europeas pueden encontrarse mejores garantías de respeto y de dignidad, que la que nos ofrecen hoy los norteamericanos con el tratado Herran Hay.

Los norteamericanos quieren absorbernos. . . vendrán aquí con el mensaje de su lengua y de su folklore, son de una condición que no respeta más hegemonía cultural que la suya; vendrán a colonizarnos, no sólo como se explota una comarca, con propósitos comerciales —o políticos— sino por medio de su cultura, sinceramente incompatible con la nuestra. A dónde está nuestro valor civil, a dónde nuestra dignidad, a dónde nuestro concepto de la nacionalidad, y de la cultura hispánica, de nuestros derechos y de nuestra personalidad definida. . . !

Admitimos y comprendemos el peligro europeo, sabemos que entraña un peligro como el del norteamericano, pero no nos intimida tanto, porque allende el mar, una vez una gran nación pretendió dominarnos e imponernos su autoridad por los siglos, y el istmo, sin armas casi, se levantó por su propia voluntad para deshacer los lazos políticos. . . LOS CULTURALES NO, nunca jamás!

Los norteamericanos nos dicen que nos tienen mucho cariño; no pocas veces hemos leído en la prensa norteamericana, criticas violentas contra la política imperialista de los europeos contra los latinoamericanos; no pocas veces hemos leído en la prensa norteamericana críticas contra la política de los europeos, que vienen desarrollando en el continente negro —de quienes parece que quieren convertirse en defensores-- qué ironía, para los que defiendan la teoría de McKinley de la expansión territorial y del racismo, y de imponer por la fuerza, una política del panamericanismo, que se administra desde las fronteras norteamericanas, si no, díganlo con elocuencia. . .  México, Cuba, Haití, Filipinas, Puerto Rico. . .  o nosotros mismos!

El ponderado cariño de que nos hablan los norteamericanos, coincide con su propio interés, proclamando la doctrina Monroe; porque para su propia integridad son un peligro las agresiones y amenazas de la Santa Alianza, y si se opusieron a Maximiliano en México, fue por temor a su propia integridad, y si se opusieron a la dominación de Cuba y de Puerto Rico, por consejo desde los tiempos de Jefferson— fue por ejercer una hegemonía, que hoy sufrimos, y que ha sido de ingentes provechos para el país de los norteamericanos.

Sinceramente estos no son hombres sinceros, hombres de virtud y de palabra, estos no aman los ideales del derecho con alma pura y fe. ¿Quién no recuerda los ríos de sangre que hicieron derramar para mantener la esclavitud de los negros en su propia tierra y quién no recuerda la impasividad, la indiferencia con que han visto las colonias de Jamaica y la de Guayana en el propio centro del enorme país latinoamericano.

El negro redimido no ha dejado de ser esclavo, y hoy, cansado de recibir ultrajes y horribles brutalidades, en el propio país donde levantó ríos de oro con sus propias manos, no conoce ni siquiera el amparo para él, y Lleno de zozobras y de angustias, como un náufrago vuelve sus ojos espantados de llanto, ante el misericordioso Zar de todas las Rusias — padrecito de millones de esclavos — en busca de protección.

No hablaremos con detalle de la dominación norteamericana en Puerto Rico, porque ella forma parte de una larga página de interminables horrores, denunciados al mundo por Luis Muñoz Rivera, y basta citar a Filipinas, perseguida, hostigada, cazada de cerca como una fiera, que se extingue en medio de torturas y humillaciones, bajo el fuste de sus nuevos amos. . . !

¿Qué prueba esto? Que debemos creer en el cariño de los norteamericanos, padres y protectores de la enorme isla del nuevo continente, y que debemos someternos a su voluntad?

No, y mil veces. . . NO! Porque Panamá no necesita del Canal; pero si ese ha de ser nuestro inexorable destino histórico, que se recuerde que el Istmo dePanamá cuenta con el más valioso tesoro para su construcción  y que ellos no lo construirán sin nuestro concurso.

No somos, sin embargo, de los que creemos que el Istmo de Panamá debe construir el Canal a toda costa, aún a riesgo de la desmembración de nuestra patria colombiana; si es verdad que el Istmo ha adquirido su propia personalidad a través de toda su historia y que tiene el derecho de exigir, como advertimos con claridad en nuestra Acta de Independencia en el año 1821, LA AUTONOMIA FEDERAL, para conservar nuestra INDEPENDENCIA INTERNA, no soy, repito, de los que creen que debemos separarnos de Colombia; ajenas al sueño del Libertador, las provincias latinoamericanas han ido dividiéndose, no consiguiendo otra cosa que su debilitamiento, cuando debemos volver nuestros ojos hacia la unión latinoamericana, uniendo en un solo país las provincias que hablan una misma lengua en una misma cultura; no podemos pensar mezquinamente en que debemos separarnos de Colombia. Tal vez sea esto lo que quieren los norteamericanos pare dominarnos, sabiendo que junto a un país grande y fuerte podemos exigir mucho más de ellos, que como un pequeño país débil y aislado.

El Tratado Herran Hay, irrespetando y violando los leyes de la República Colombiana, pretende fraccionar nuestra soberanía y ponerla bajo la protección norteamericana, y esto constituye una cesión falaz, por medio de un falso arrendamiento, hecho para acopiar mucho oro, pero sólo para los norteamericanos.

No olvidemos que la Historia está frente a nosotros, y que somos responsables ante nuestras generaciones venideras de lo que decidamos hoy; recuérdese que la demasiada confianza en los norteamericanos, solo nos traerá remordimientos tardíos. Pensemos que, antes que todas nuestras ilusiones, está un deber para la patria y para con nuestros hijos: el de conservar integro el patrimonio nacional, que nos legaron nuestros padres.

Belisario Porras

Tomado de: Revista Tareas Año I, Nº 5, de agosto-diciembre de 1961.

Publicado originalmente en: El Constitucional de El Salvador, del 18 de julio de 1903.

Belisario Porras
(1856-1942)


Nació en la ciudad de Las Tablas, provincia de Los Santos, el 28 de noviembre de 1856. Fueron sus padres: Don Demetrio Porras, prestigioso abogado colombiano que llegó a Panamá atraído por la construcción del ferrocarril interoceánico; y  doña Juana Gumersinda Barahona, hermosa dama descendiente de una familia española.

Queda huérfano de madre, cuando tenía muy corta edad y queda al cuidado de la abuela materna, Doña Francisca León viuda de Joaquín Barahona. Su niñez y adolescencia los vive en su ciudad natal, con limitaciones por la estrechez económica de la familia. Para educarle, su abuela, le proporcionó maestros, entre ellos don J. E. Brandao, padrino de Belisario; don Isauro Borrero y don Nemesio Medina, este ultimo descubre el privilegiado espíritu de aquel niño, deseoso de adiestrarse y conocer todas las ramas del pensamiento humano.

Desde muy temprana edad, el que había de ser caudillo de la masa liberal del Istmo, sintió su alma abrasada por la inspiración poética. Contribuyó a ello la espléndida nitidez del paisaje que rodeo su infancia. Los árboles, las montañas, los ríos y todo el paisaje tropical, crearon en Belisario una adoración a la naturaleza exuberante de sus contornos, comunicándole la mágica inspiración, los colores, los perfumes y los arrullos de los valles nacidos a la sombra de las elevadas cimas del Tebujo, del Picacho y del Canajagua.

También a temprana edad, nación en Belisario, su deseo de consagrarse a la causa liberal, de la que no tenía tradición familiar ya que su padre era conservador de doctrinas muy puras y su abuela y sus tíos no militaban en campos doctrinarios. Pero dos ilustres istmeños fueron los inspiradores de sus sueños: El Dr. Gil Colunje y el General Buenaventura Correoso, a quienes tuvo la oportunidad de conocer cuando todavía era muy niño, y ellos inspiraron el culto a la causa liberal.

Al cumplir los 14 años, el padre reclamó a Belisario para encauzarle por las vías del Derecho y las ciencias Sociales.  Debido a esto se traslada, acompañado de uno de sus tíos, a la ciudad de Panamá para que don Juan Mendoza, ilustre hombre público y Diputado al Congreso colombiano, lo llevara a Bogotá. Don Demetrio Porras, recibió con ilusión y cariño a su hijo Belisario y en el mes de febrero de 1872, lo internó en el Colegio de San Bartolomé.

Culminado su bachiller, ingresó para seguir la carrera de abogado en la Universidad Nacional,  donde hizo entrañable amistad con Carlos A. Mendoza y Francisco Mata. Entre sus profesores se encontraban el Dr. Gil Colunje y Diógenes Arrieta, pasante de letras, gran idealista y poeta.  En las clases de este catedrático, Belisario Porras inició su dirección poética.  Un día, el maestro les habló de Bécquer y les recitó algunos versos del vate español; después invitó a los alumnos a que inspirados en el gran lirico compusieran alguna poesía. Así nace su primer verso titulado AVE MARINA.

Aquella clase, fue para Belisario una dulce experiencia. Se sentía feliz y muy a gusto, porque muy pronto adquirió amistades y con ellas acudía  a reuniones intelectuales que se efectuaban en casas particulares y en el atrio de la Catedral, ateneo pintoresco que era cátedra de oratoria. Los temas que se discutían eran variados: medicina, derecho, sociología, historia y sobre todo literatura.

La persona que regia aquel movimiento de avances literarios era Antonio José Restrepo. A él le toco leer las primeras producciones poéticas de Belisario. Los versos que producía para entonces estaban dedicados a cierta beldad de la que se había enamorado perdidamente, pero la ingrata desdeñó su cariño.

Estudiante aún, estalló la guerra civil en Colombia, originada por la rivalidad entre liberales y conservadores. En esta contienda tomó parte Belisario como miembro del batallón alcanfor que había triunfado en la línea, era según sus palabras “como la glorificación de las frentes juveniles en los momentos culminantes de la vida”. Pero su padre, consigue con la ayuda de sus amigos, darle de baja en el cuartel de San Agustín, donde Belisario servía como soldado, para enviarle a su patria y sacarlo de la contienda.

Contrariado en su sentir, respetó la voluntad de su padre y cuando iba de regreso al Istmo compuso el poema  El Desengaño, publicado algún tiempo después en el Papel Periódico Ilustrado de Bogotá. Al coronel Serrano, custodia del río Magdalena, fue encomendado la guarda del soldado estudiante.  El vapor donde viajaba Belisario, era un correo de encomiendas y fue atacado durante el trayecto y Belisario ayudó a defenderlo con valentía. El Coronel Serrano en su parte de guerra dirigido a Bogotá daba el nombre del arrojado estudiante.

Cuando arriba a las playas de su tierra natal, el gozo anidó en su pecho y compone entonces un canto a la libertad titulado Avanzada, publicado años después en El Republicano de Bogotá, poema al que no hemos podido tener acceso.

Después de pasar unos días al lado de su amantísima abuela regresó a la ciudad de Panamá donde a fines del año 1876 fue nombrado Secretario del Juzgado en lo Civil donde permaneció hasta principios de 1877 en que fue designado Editor Oficial.

En 1879 es nombrado Director de la Biblioteca Popular, formada por la donación de libros que había hecho un patricio ilustre, el señor Lozada, Biblioteca a la que nadie acudía para leer. Para despertar el amor al libro, comenzó a publicar artículos en la prensa invitando a concurrir a aquel Centro de ilustración, pintando con vivos colores lo que significaba la Biblioteca, ya que la lectura, según decía con admirable acierto “es el pan del espíritu, que los pueblos conscientes de su verdadero destino no deben descuidar nunca”. En los ratos de ocio forzoso que pasaba en la Institución que dirigía, compuso algunos poemas, entre ellos Favio.

Terminada la guerra y la República en calma, fue llamado por su padre para terminar su carrera, logrando el título de Doctor en Derecho y Ciencias Políticas el 7 de mayo de 1881. Al terminar su carrera, paso a vivir a la casa de su padre, en cuya sociedad logro importancia y popularidad hasta el punto que las más bellas damitas de Bogotá al conocer algunas de sus poesías le rogaban estampase en diarios o álbum de recuerdos, algunos versos. De esta época son A Josefina Reyes, A Paulina Samper y La Adultera; aparecieron también publicados en Bogotá otros versos que había escrito en 1879 y 1880, el primero titulado Sin un amigo y posteriormente Placer y Dolor.

El 15 de abril de 1882, sale publicado en el Papel Periódico Ilustrado, el poema titulado El Nuevo Rosal.

En diciembre de 1882 llaga al puerto de Saint Nazaire camino a Bélgica, ya que había sido designado por el presidente de la República, el Dr. Zaldúa, como Cónsul de Colombia en Bruselas.

En 1883, al regresar al Istmo, comienza a desenvolverse en el campo de la política, donde logra un éxito rotundo y sale electo Diputado para la Asamblea Legislativa del Estado por la Provincia de Los Santos, realizando un lúcido papel en la cámara.

En 1884, es aceptado como Abogado de la Compañía del Canal de Panamá. Como su despacho jurídico iba creciendo en asuntos importantes, se asoció en 1885, con don Francisco Filós. Porras atendía con predilección los asuntos populares que no daban dinero, pero que le producían satisfacción al estudiarlos. Se le llamó “el abogado de la pobres”.

En 1886 fue designado como Suplente de Magistrado y luego Magistrado en propiedad. Lo encontramos, en 1887, como profesor del Colegio La Esperanza, en Panamá. Y en 1889 como Adjunto a la Legación de Colombia en Italia.

Poco tiempo permaneció en Italia y regresa al Istmo al saber que el Tribunal Civil del Senado, declara en quiebra la Compañía del Canal.  Para esta época, aceptó el nombramiento que le hizo el Gobierno para dictar clases de Instrucción Cívica en la Escuela Normal de Varones, cargo que ejerce desde 1890 a 1891. También en 1890, es elegido Presidente de la Sociedad Progreso del Istmo.

Pese a que la política tenía en casi todo el Istmo un sentido conservador, que era el que regulaba el Gobierno, él salió en 1895 elegido Diputado a la Asamblea Departamental por la Provincia de Chiriquí, teniendo, por sus muchos trabajos que dejar de editar Los Anales Judiciales que con don Francisco Filós publicaban desde 1893.

En 1896, por motivos políticos y personales,  marchó a Centro América, pero antes vio publicado algunos de sus poemas que estaban en poder de Sofanor Moré, uno de los cuales estaba dedicado a don Gaspar Arosemena y se publicó con el titulo A la Naturaleza.

Con dos de sus hijos, Belisario y Demetrio, partió para la República de El Salvador, donde muy pronto fueron reconocidos sus meritos, nombrándolo Miembro de la Comisión de Unificación de la Legislación del Salvador y Honduras. En los periódicos de aquellas Repúblicas publicó algunas poesías, una de ellas titulada Al Escuchar tu Historia.

En 1898, fue nombrado Profesor de Derecho Internacional y Diplomático en la Universidad Libre de El Salvador.  También dio clases de la misma materia jurídica en la Facultad de Derecho de la Universidad de Managua. Escribió durante aquellos años que paso en Centro América, dos obras colosales, una de Geografía y otra de Derecho que fue libro de consulta y Texto Oficial por muchos años. Se dice que a sus clases no solo acudían los estudiantes regulares sino también gente de toga y ciudadanos ilustres para escuchar las platicas que eran conferencias magistrales de aquel panameño que tanto se hizo querer por la ciudadanía.

El 17 de octubre de 1899, estalla en Colombia La Guerra de los Mil Días. El Dr. Porras movido por su ardiente amor a la patria y siendo un liberal de fundamento, recorrió varios países de América, solicitando ayuda para iniciar la guerra en el Istmo; logrando el apoyo de Nicaragua, Ecuador y Venezuela. El 31 de marzo de 1900, acompañado el Dr. Porras en su mayoría por nicaragüenses reclutados, entra en Burica proclamándose Jefe Civil y Militar del Istmo por medio de un Manifiesto que explicaba detalladamente sus intensiones patrióticas.

Para esta época, nos dice Concha Peña en su obra: “Los poemas que brotaron entonces de su alma no tenían las dulces frases de endechas o madrigales, los trazaba con su sereno juicio para lograr la libertad del Istmo oprimido por la oscura ambición de Colombia en Panamá, los trazaría con la espada y con las armas, arrancando frases encendidas de su corazón para llevar a sus soldados a las sagradas cumbres del heroísmo, a las mansiones de la inmortalidad. En cada una de las arenga que pronunciaba latía un canto glorioso a sus vírgenes amadas que eran LA DEMOCRACIA, LA INDEPENDENCIA y LA LIBERTAD.”

Al inicio de la campaña se lograron éxitos notables, tomaron Chiriquí, invadieron las provincias de Veraguas y Coclé, y en esta última provincia cuentan con el apoyo del General Victoriano Lorenzo; pero todo termina con la capitulación de los revolucionarios, el 26 de julio después de los cruentos combates en Calidonia. La guerra termina el 21 de noviembre de 1902 con el tratado de Wisconsin. Los hechos vividos por el Dr. Porras en esta cruenta guerra, los encontramos en su obra MEMORIAS DE LAS CAMPAÑAS DEL ISTMO 1900.

Después de la guerra, el Dr. Porras se dirige a El Salvador, donde es nombrado Profesor de Ciencia Administrativa y Filosofía del Derecho.

En los primeros meses de 1903, el Dr. Porras se manifiesta, en los periódicos de Bogotá, contra el tratado Herrán Hay y contra del crimen cometido al fusilar al General Victoriano Lorenzo, hecho ocurrido el 15 de mayo de aquel año.

Dada la independencia de Panamá, el 3 de noviembre de 1903, el Dr. Porras manifiesta su contrariedad por este hecho; pero Carlos A. Mendoza, el Dr. Ciro L. Urriola, Andreve y don Juan B. Sosa le convencen para que se traslade a Panamá, ya que los liberales lo habían elegido Diputado para la Convención Nacional Constituyente por la Provincia de Los Santos.

Regresa al Istmo en 1904 y es elegido para formar parte del Consejo Municipal de Panamá y posteriormente llega a ser Presidente de dicho Consejo. Para esta época es su poema Vidas Divergentes, que escribe debido a la muerte de su primera esposa.

El 15 de noviembre de 1905, la Corte Suprema de Justicia, lo despoja de la ciudadanía de panameño, pero un año después, la Asamblea Nacional le devuelve sus derechos ciudadanos.

En 1907, es nombrado Delegado Representante de Panamá a la Segunda Conferencia de la Paz en la Haya. En 1908, Ministro Residente en el Brasil y Delegado a la Junta de Jurisconsultos de Río de Janeiro. En 1909, Ministro Residente y Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en San José Costa Rica. En 1910 fue Delegado al Cuarto Congreso Latino Americano reunido en San José, Costa Rica y Delegado al Cuarto Congreso Panamericano reunido en Buenos Aires, Argentina.

En 1911, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Panamá en los Estados Unidos de Norteamérica y Encargado de la defensa territorial de la República de Panamá en el proceso arbitral de límites con Costa Rica. Este mismo año contrae matrimonio con la distinguida Srta. Alicia Castro.

El partido liberal, movido por la decisión del Dr. Carlos A. Mendoza, lanzó la candidatura del Dr. Porras para ocupar la Presidencia de la República, campaña que lo llevó a convertirse en el tercer Presidente Constitucional de la República, del periodo 1912 a 1916.

De 1916 a 1918, durante el gobierno del DR. Ramón M. Valdés, el Dr. Porras fue nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Panamá en los Estados Unidos de Norteamérica y en la República de Cuba, asistiendo en La Habana al Segundo Congreso Jurídico, celebrado en 1917, en calidad oficial. En 1918, Mientras realizaba su labor, salió electo Diputado a la Asamblea Nacional por la Provincia de Bocas del Toro, a la cual no puede asistir por encontrarse ausente de la patria.

La muerte repentina del Presidente Dr. Ramón M. Valdés acaecida el 3 de junio de 1918, lleva a la presidencia al Dr. Ciro Urriola, Primer Designado, elegido para el bienio 1916-1918; vencido su periodo, la Asamblea nombra para el segundo bienio 1918-1920, al Dr. Belisario Porras que tomó posesión de su alto cargo el 12 de octubre. Para esta época es su poema La Cruz, escrito cuando con varios amigos y copartidarios recorría la Isla de Coiba para iniciar la construcción del Penal del mismo nombre.

El 20 de enero de 1920, renunció a su cargo de Jefe de Estado, para aceptar la candidatura a la Presidencia que le ofrecían sus copartidarios, y al celebrarse las elecciones obtuvo el triunfo, convirtiéndose en el quinto Presidente Constitucional de la República, para el periodo 1920-1924, tomando posesión del cargo el 1º de octubre de 1920.

El 26 de noviembre de 1922, aparece publicado en La Estrella de Panamá, un madrigal dedicado a la esposa de un escritor y periodista, madrigal titulado En El  álbum de Doña Elvira R. de Vernacci.

En 1924, al dejar el solio presidencial, es nombrado por su sucesor don Rodolfo Chiari, Embajador Extraordinario en Misión especial en el Primer Centenario de la Batalla de Ayacucho, y más tarde Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en el Perú. Luego en 1925, fue nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Gran Bretaña y Francia.

En 1931, es nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Italia. Posteriormente en 1932, se le nombra Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Gran Bretaña y Francia; ese mismo año fue Delegado a la Asamblea General del Instituto Internacional de Agricultura, en Roma.

En 1933, es designado Representante de Panamá en el Consejo de la Liga de Naciones. Nombrado Delegado de Panamá a la XIV, XV y XIX Asamblea de la Sociedad de Naciones, celebrada en los años 1934, 1935 y 1938 respectivamente.

En 1940 ejerce su último puesto oficial, como Embajador Extraordinario  y Ministro Plenipotenciario en Misión Especial en la transmisión de mando del Presidente de la República de Costa Rica.

La obra colosal realizada por el Dr. Porras es tan inmensa que su reseña constituiría un voluminoso libro. Algunas de las obras públicas, bajo sus diez años de mandato Presidencial distribuido en tres períodos, más importantes fueron:

Acueductos en el interior de la República
Almacenes de Depósitos en las ciudades de Panamá y Colón.
Asilo de la Infancia
Archivos Nacionales
Carreteras nacionales
Cárcel Modelo
Censo Nacional
Codificación Nacional
Colonia Penal de Coiba
Colonización de San Blas
Edificios de Correos y Telégrafos
Edificios de  Cruz Roja Nacional
Edificios  de Cuarteles de Bomberos
Edificio de Depósitos de inflamables
Creación de la Escuela Profesional
Edificio de la Escuela Experimental de Agricultura
Creación de la Escuela de Derecho, Farmacia, Comercio, y Agrimensura
Edificio de la Escuela Normal de Institutoras
Creación de la Escuela de Sordo-Mudos
Edificios de Escuelas públicas en el Interior de la República
Exposición Nacional de Panamá
Ferrocarril Nacional de Chiriquí
Fiscalización Municipal
Fundación de Nueva Gorgona, Paja,  San Francisco de la Caleta y Juan Díaz
Hospital Santo Tomás
Primeros Programas de Instrucción Pública
Lotería Nacional de Beneficencia
Muelles en el Interior de la República
Reformas importantes al Palacio Presidencial
Pavimentación de las calles de la ciudad de Panamá
Plazas de Balboa, Cervantes y Francia
Pozos artesianos en todo el Interior
Puentes en el interior de la República
Creación del Registro Civil
Creación del  Registro de la Propiedad
Reorganización de las Finanzas Nacionales, etc.
El Dr. Porras, fue Periodista y Escritor. Fundó periódicos y escribió libros y folletos que pasan de 60. Los pueblos de Europa y América le otorgaron Diplomas; Condecoraciones que llegan a 21; Placas de oro y bronce; Medallas de oro, plata y bronce que ascienden a 53.

Perteneció con honores a 26 Instituciones Oficiales, ya americanas ya europeas. Entre las que destacan: Academia de Ciencias Políticas de Washington, D. C. Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cádiz, España. Academia Americana de Historia, de Buenos Aires.  Academia Española de la Lengua, Madrid. Academia Panameña de la Lengua, Panamá.  Asociación de Periodista de Panamá.  Sociedad Científica Literaria de Verona, Italia; entre otras.

Murió la noche del 28 de agosto de 1942, en el Hospital Panamá, a la edad de 85 años.

El 20 de junio de 1948, en una ceremonia sencilla, pero imponente, fue inaugurada la estatua que la comunidad y el Gobierno Nacional erigieron en la Plaza de Cervantes en homenaje a la memoria del Dr. Belisario Porras, uno de los políticos y estadistas más ilustres y destacados que ha tenido la República.

FUENTE: PANAMÁ POESÍA