martes, 21 de noviembre de 2017

ESTOS OJOS SURGIR VIERON A LA BESTIA-CARLOS F. CHANGMARÍN

Estos Ojos Surgir Vieron la Bestia, por
Carlos Francisco Changmarín

ESTOS ojos surgir vieron la bestia
en la vaquera noche sin orillas.
Vi la estaca nacer, los alambrados
recorrer las antiguas serranías,
y al paso no dejar un palmo abierto
donde clavar su rancho el fugitivo.

Yo vi sajar la Patria en dos pedazos,
repartirla y clavar otra bandera
extraña como garra de leopardo.

Por mis ojos los pies van colocando
sobre el reseco polvo del camino
el gran rompecabezas de la vida.

Parto siempre a la meta, aunque anochece
voy mucho más allá de los crepúsculos.
Adelante una estrella, atrás la noche,
sobre mi frente el oro del ocaso,
y aleteando conmigo una esperanza,
porque los ojos son para la marcha
y no para los llantos afligidos.

Del libro: Poemas Corporales
Segundo Premio del Concurso Nacional
Ricardo Miró
1955

TABOGA POEMA DE ANTONIO ISAZA A.

Taboga, por
Antonio Isaza A.

Pinta la carne el sol y el mar es vida.
Sólo un color social: el del recreo.
El marisco vigila en las comidas,
y los niños no vienen por correo.

Los amos del Paisaje y del paseo
cobran barato por los buenos días.
El trabajo lo enviaron al museo,
y alguno hasta tomó fotografías.

-Good By- Y es que pasa alguna gringa.
luciendo el pasaporte de sus piernas.
La playa es un "Harem de Pescadores".

-¡Pare, mi Capitán! Que en la Restinga
hay un turista idiota y con linterna
buscando en vano la "Isla de las Flores".

lunes, 20 de noviembre de 2017

BANDERA SOBERANA POEMA DE LUIS ARTEAGA

Bandera Soberana,
por Luis Arteaga

Bandera Panameña:
Llegaste por los anchos senderos de la gloria
al cielo panameño en la Zona del Canal,
quebrando la injusticia con luces de victoria
en épico retorno al suelo nacional.

Llegaste con el claro lenguaje del derecho
abriendo tu evangelio al sol de la razón,
pulsando tu infinito amor en cada pecho
y haciendo tu baluarte de cada corazón.

Bandera Panameña:
La heroica conquista que hoy cantan tus colores
proyecta a otros confines tu altiva majestad;
tu pueblo ennoblecido con todos tus dolores
vislumbra un horizonte de amor y de igualdad.

A ti, Bandera niña de todo el Continente
te rinden tus hermanas su amor y pleitesía,
clamando la justicia del Dios omnipotente
para que dé a tus lares total SOBERANÍA.

Luis Arteaga

Homenaje a la primera Bandera Panameña izada en la Zona del Canal en el Triángulo Shaler.

Publicado en: La Hora, lunes 20 de enero de 1964.

PATRIA AUSENTE POEMA DE EDUARDO RITTER AISLÁN

Patria Ausente, por
Eduardo Ritter Aislán

Rastros de arenas en fecundas playas,
huellas de sombras y perfil de estrellas,
franjan la luz de tu recuerdo virgen,
patria querida.

Eres el ritmo del tambor que gime,
eres el fresco divagar del río
eres la risa de la chola ingenua,
patria querida.

Llevo la voz de tu presencia verde
-ecos de mar y dialogar de palmas-
como el reflejo de infinitos cielos
llevan las olas.

Eres clamor que se columpia en ansias,
sangre que sangra su rojez adentro,
cerco de insomnes centinelas grises;
cálida espera.

Siento que esparcen sus cenizas leves
sueños de amor que la memoria oprimen;
siento que vuelven a tañer sus arpas
quejas de antaño.

Eres la rosa del primer cariño,
eres el beso que a la novia hurtamos,
eres la estrofa repetida y triste
hecha con lágrimas.

Mástiles fijos, velas prestas: nadie
rumbos precisos a mi sed viajera
porque en las playas de mi patria aguardan
seres queridos.

Patria de ausencia, de recuerdo y rosa:
déjame asirte a mi retina nómade
para que nunca el corazón cansado
pueda olvidarte.

domingo, 19 de noviembre de 2017

HIMNO DEL INSTITUTO NACIONAL ESCRITO POR RICARDO MIRÓ

Himno Del Instituto Nacional, por
Ricardo Miró

Coro

Tranquila a la falda paterna del Ancón
se yergue la mole de un templo del saber,
en donde se funden los hombres que han de ser
cariátides de bronce de nuestra nación.

I

Dos esfinges vigilan la entrada
con un gesto glorioso y audaz,
y algún día sus labios de bronce
la palabra suprema dirán.

II

En los quietos aleros anidan
las palomas emblemas de paz,
y en las aulas se mueven febriles
mil halcones que ya volarán.

DECLARACIONES DE ROQUE JAVIER LAURENZA

Declaraciones, por
Roque Javier Laurenza

I

¡Oh efímera artificio de los ritos,
débil columna para tanto cielo!

II

Arder, arder como la llama pura
sin temor de la sombra y la ceniza.

III

Ni reposados causes de palomas,
ni angélicas visiones inefables,
ni mármoles invictos me conmueven.

IV

Yo quiero la pasión, quiero la vida,
las amargas raíces de la sangre
y la roca de Sísifo del sueño.

V

Nadie vive sin mancha. No conoce
la verdad de los frutos quien no sabe
del barro elemental que los sustenta.

VI

Todo queda lejano si no tiene
una voz milagrosa que lo nombre
con los roncos acentos del deseo.

VII

Lejos de mí la lumbrera de la estrella,
los intactos cabellos de Herodías,
las cimas del suspiro y las promesas
que no alcanzan las manos redentoras.

VIII

Dame el instante, vida. No prometas
azules espejismos a quien siente
rodar las estaciones presurosas
sobre escombros de frutas y pasiones.

IX

Lagunas de silencio, densas nubes
de amarillo desdén forman la gloria.
Adornarán la frente de la estatua
las lianas de los años, y el cenizo
polvo de tantos sueños y palabras
cubrirá la derrota de los mármoles.

X

No ganarán la palma del recuerdo
los apacibles ángeles que forman
el coro sin pecados. La corona
será para los huérfanos del júbilo,
para los foscos siervos de la ira,
para los tristes huéspedes del llanto.

XI

La sangre es la verdad, y las orillas
de sus terrestres límites de fuego
son la Tule postrera de mis manos.
Última Tule de los sueños. Tierra,
fatal nodriza de punzantes mimos,
hacia tu piel de larvas y luceros
vuelven mis manos su pación de tacto.
¡Tú eres la paz y el reino de los hombres,
tú la victoria, y el laurel, y el cielo,
y la secreta envidia de los dioses¡

Tierra Firme, Nº 3.

sábado, 18 de noviembre de 2017

LIBRE Y CAUTIVA POEMA DE STELLA SIERRA


Libre y Cautiva , por
Stella Sierra

Por sentirme despierta en la cautiva
morada oscura de tu sangre, llevo
este amargo laurel de gajo nuevo
y esta miel de cilicio rediviva.

Y no quiero saberme fugitiva
de la celda de amor en que me muevo:
porque el ángel te encuentre, yo renuevo
mis llamadas de intacta sensitiva.

Extenderás tu mano, que -impasible-
quiere lograr la flor indivisible:
su cauto aroma velará tu frente.

Como cierva te huí. ¡Qué te encadena
más ese afán de hallarme en la colmena,
carcelera celosa de tu mente!